FICHA

Título original: Mad Men.
Título en España: Mad Men.
Temporadas: 7 (92 episodios).
Duración episodio: 47 minutos.
Año: 2007-2015
Temática: Drama.
Subgénero: Corporativo.
Resumen: Donald Draper es un ejecutivo de una importante agencia de publicidad, sin embargo oculta misterio y secretos sobre su pasado. No es el único entre sus compañeros de trabajo. La agencia se convierte en el escenario de luchas corporativas, pasiones, engaños y mentiras, todo ello puesto al servicio de las ventas.
Protagonistas: Jon Hamm, Elisabeth Moss, Vincent Kartheiser, January Jones, Christina Hendricks, John Slattery, Aaron Staton, Rich Sommer, Robert Morse, Bryan Batt, Michael Gladis, Alison Brie, Jared Harris, Jessica Paré, Maggie Siff, Mark Moses, Christopher Stanley, Rosemarie DeWitt, Peyton List, Kiernan Shipka, Cara Buono
Lo mejor: Dar una visión muy exacta del negocio de la publicidad a finales de los 50 y en los 60.
Lo peor
: No aparecen ni giros sorprendentes, ni sorpresas inesperadas.
Lo curioso: El piloto de esta serie se grabó en un descanso de producción de Los Soprano.
¿Cómo verlo?: En Netflix

Puntuación: 8

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Lo mínimo que puede decirse sobre MAD MEN

En los primeros fotogramas de la serie nos enteramos del porqué de su título:  nos cuentan que en los años 50 se conocía como “mad men” a los ejecutivos de publicidad de Madison Avenue. Ellos mismos lo acuñaron para definirse a sí mismos. Se consideraba que era la profesión más glamurosa de la época por mucho que la traducción directa fuera “hombres locos”. Su prestigio social derivaba de dos elementos: sus remuneraciones y lo que vendían: felicidad. “Don Draper”, el protagonista, nos lo cuenta en una de las escenas de los primeros episodios.

La serie nos sitúa a finales de los años 50 y en el tiempo de los 60 previa al nacimiento de la contracultura. La televisión se estaba haciendo con una parte importante del paquete publicitario y en los EEUU se estaba en la fase más eufórica de la recién nacida era del consumismo. En ese contexto, un hombre de oscuro pasado, “Donald Draper” aparece como uno de los ejecutivos de mayor éxito en la agencia Sterling Cooper Avertising. Sin embargo su identidad es incierta. En realidad, está suplantando a un compañero muerto a su lado en la guerra de Corea. Buena parte de la línea argumental de Mad Men circulará en esa dirección como si el protagonista intentara encontrar su verdadera identidad a la que renuncio cuando suplantó a su compañero muerto, del que, por otra parte, tampoco conoce gran cosa.

Por la serie desfilan todos los personajes típicos de la época: directivos cardíacos, secretarias eficientes, secretarias que disfrutan con su papel de mujer objeto, ejecutivos tiburones, mujeriegos y misóginos, homosexuales reprimidos, adúlteros reiterativos acosadores, alcohólicos y, para colmo, vanguardias contraculturales. Los años 60 fueron años de mutación acelerada en las costumbres y cambio social: la serie refleja perfectamente estos elementos sin que sus protagonistas sean completamente conscientes del tiempo en el que están situados. Son los años de Kennedy, pero también los del inicio de la guerra del Vietnam, los años del despegue definitivo de la televisión y en los que el “sueño americano” estaba al alcance de todas las voluntades.

La elección de Jon Hamm para protagonizar la serie figura entre lo mejor de la misma. Bastó simplemente con repeinarlo y cambiarle los modelos de americana y corbata para que se transformara en un ejecutivo sesentero. Apareció por primera vez en el cine en Cowoys del Espacio (2000) donde apenas pronunció una frase, pero luego siguió multiplicando apariciones en papeles de reparto en otras películas series hasta que en 2007 fue elegido para protagonizar Man Men, después de un casting con 80 competidores. Ha seguido filmando películas y series con posterioridad a la conclusión de su papel como “Don Draper”. Recientemente lo hemos visto como presentador de la curiosa Una seria de catastróficas desdichas.

La principal protagonista femenina es Elisabeth Moss que entonces realizaba uno de sus primeros papeles importantes y de la que recientemente hemos vuelto a ver en la distópica The Handmaid’s Tale (2017), como protagonista indiscutible. En Mad Men, inicialmente es una ingenua secretaria, hija de una familia muy conservadora que, poco a poco va escalando puestos en la empresa y termina siendo ascendida a creativa.

No todos los episodios, ni temporadas son de la misma intensidad, pero todos, al menos, tienen presente la intención de sintonizar y trasladar al espectador lo que fueron los años 60 en los EEUU. El objetivo se logra con creces y ayuda a superar algunos baches argumentales de los que hubiera podido prescindirse. Así mismo, otro de los factores interesantes en esta serie fue el situarnos en la mentalidad y en la moralidad de los publicistas como “creadores de ilusiones”. El lema de la empresa era, en el fondo, el leit-motiv de la serie: “No importa lo que vendas, sino cómo lo vendas”…

La serie está diseñada para gustar a un público muy diferente: desde los nostálgicos que vivieron aquellos años, hasta las nuevas generaciones que lo ignoran todo sobre el tiempo de sus abuelos. Los amantes de las tramas intimistas tendrán lo que buscan en la reflexión de “Draper” sobre su identidad, los que se sientan atráidos por dramas sociales tendrá sobredosis a causa de los problemas personales de los protagonistas y de los que aparecen en el interior de la propia empresa, quienes busquen tensión la tendrán en cantidades industriales. Tampoco falta el erotismo de los 60 como guinda para rematar una producción muy cuidada y con un casting excelente.

 

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