FICHA

Título original: The Abbott and Costello show.
Título en España: El show de Abbott y Costello.
Temporadas: 2 (52 episodios).
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 1952-1954
Temática: Humor.
Subgénero: Parados.
Resumen: Dos parados se ven obligados a vivir juntos. Costello constantemente parece molestar con sus actuaciones a Abbott y le insta a que encuentre un trabajo para pagar el alquiler que le deben al propietario del apartamento en el que viven.
Protagonistas: Bud Abbott, Lou Costello, Sid Fields, Gordon Jones, Bobby Barber, Hillary Brooke, Joe Kirk, Milt Bronson, Joe Besser, Donald Kerr
Lo mejor: Es la última muestra del humor que se practicaba en los años del cine mudo.
Lo peor
: Hay algo de rancio en ese tipo de humor que llegaba a TV con veinte años de retardo.
Lo curioso: esta serie fue prácticamente el último trabajo de la pareja. Aparecieron las figuras de Dean Martin y Jerry Lewis como genuinos protagonistas del humor entre 1955 y 1970.
¿Cómo verlo?: En youTube se encuentran algunos episodios en español latino y en VO. Está a la venta en DVD en Amazon. El cine de Abbott y Costello suele encontrarse mediante programas P2P.

Puntuación: 6

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CABECERA y MUSICA

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL SHOW DE ABBOTT Y COSTELLO

Fueron el dúo cómico de los años 40, como Stan Laurel y Oliver Hardy, El gordo y el flaco, lo habían sido en la década anterior y Charlot lo había sido en tiempo del cine mudo. El problema para ellos fue que la televisión como medio de comunicación de masas todavía no había despuntado en el momento en que ellos atravesaban su período de gloria y cuando a principios de los 50 empezó a serlo, la obra de la pareja cómica ya había pasado. Apenas hace falta ver dos minutos de su humor para descubrir que su humor ingenuo tenía mucho más que ver con el cine mudo que era todavía un recuerdo muy vivo cuando empezaron a actuar, que a las comedias de situación, estilo Te quiero Lucy que empezarían a filmarse a poco de empezar la década de los 50.

Durante los 40, la pareja compuesta por Bud Abbott y Lou Costello habían filmado una treintena de películas que gozaron de gran éxito y llegaron incluso a una España aislada internacionalmente. Su humor era ingenuo, se basaba fundamentalmente en los juegos de palabras y en los equívocos. Había en él mucho del viejo vodevil y residuos de la primera época del cine mudo. Paralelamente tuvieron un gran éxito en la radio presentando un show de humor y variedades. Era natural que cuando la televisión empezó a atraer la atención de las masas, se contara con ellos para que reprodujeran uno de sus programas radiofónicos de mayor éxito. Ambos eran parados (en un tiempo en el que se estaba más próximo que nunca en los EEUU al pleno empleo y que remitía a un tema propio de los años 30 abierto con la crisis del 29 y que se prolongó hasta el 41).

Como en toda pareja cómica de la época, uno de los miembros trataba de aprovecharse del otro. Aquí, Bud Abbot, aparecía como la fracción astuta e interesada, mientras que Lou Costello era el ingenuo, alegre e infantil candidato a ser constantemente manipulado por su amigo. Ambos están parados, pero Abbot se las ingenia para recriminar a Costello que encuentre trabajo para pagar el alquiler al casero, “Sidney Fells”, un tipo de poco humor y permanentemente a la espera de que le abonen la mensualidad. La comicidad residía en juegos de palabras, equívocos y en unos cuantos personajes secundarios tan ridículos como improbables (“Stinky”, interpretado por Joe Besser, uno de los “tres chiflados”, grupo cómico que tuvo su instante de esplendor en los 50), “Mike, el poli” (Gordon Jones, a quien luego veríamos como protagonista de El avispón verde), Joe Kirk (que interpretaba al “Señor Bacigalupo”, un cocinero italiano), etc.

La serie tenía un inmenso problema en su concepción: se había quedado diez años retrasada respecto a la marcha general del mundo de la comedia. No había sabido entender que la comedia televisiva no podía realizarse con los mismos estándares que habían logrado sobrevivir del cine mudo. En aquel momento no existían medidores de audiencia y, aunque la serie tuvo interés para el público, especialmente para los que empezaban a peinar canas y todavía recordaban el cine mudo de sus años mozos, el estreno de The quiero Lucy evidenció el retraso en su concepción y en su técnica.

La serie llegó a España en los primeros tiempos de TVE, sumergida entre reposiciones constantes de los grandes del cine mudo (Charlot, Harold Lloy, Jaimito, El gordo y el flaco y un largo etcétera) y, precisamente por eso, pasó casi completamente desapercibida. Para los más mayores que habían visto las películas de Abbott y Costello, y eran capaces de identificar el humor de aquellas parejas de cómicos, la serie tuvo algo más de interés. Hay que decir que, concluyendo esta serie, el período de esplendor de esta pareja periclitó para siempre.