FICHA

Titulo original:  A Series of Unfortunate Events
Título en España:  Una serie de catastróficas desdichas
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2017
Temática: Familiar
Subgénero: cuento infantil
Resumen: Trágica historia de dos hermanos huérfanos que son entregados a un tutor malvado y cruel, el Conde Olaf, y a sus impresentables actores. Éste quiere apoderarse de la herencia que les han dejado sus padres.
Actores principales: Neil Patrick Harris, Patrick Warburton, Malina Weissman, K. Todd Freeman, Louis Hynes, Presley Smith, Usman Ally, Matty Cardarople, John DeSantis, Aasif Mandvi
Lo mejorlos detalles de la producción
Lo peor: lo sórdido de la historia
¿Cómo verlo?: En Netflix

Puntuación: 6,5

TRAILER DE PRESENTACIÓN

TRAILER EN CASTELLANO

WEB OFICIAL

Lo mínimo que hay que saber sobre UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS

A finales de enero de 2017, Netflix ha introducido en su índice de series un nuevo e inédito producto que es, en la práctica y en su origen, un cuento infantil apto para mayores. Es una de esas raras producciones de cine familiar que debería gustar a grandes y chicos y que tiene todos los ribetes de una superproducción.

EN EL PRINCIPIO FUE UNA COLECCIÓN DE NOVELAS

Cuando acababa el milenio, apareció un libro que llamó la atención del público infantil y juvenil. Eran los tiempos en los que daba la sensación de que un sector amplio de la juventud volvía a leer tal como demostraba el éxito de la serie de novelas juveniles que tenían como protagonista a Harry Potter. La nueva serie de relatos se estrenó con el título de Un mal principio y daría lugar a la saga publicada en España como Una serie de catastróficas desdichas. Su autor era Daniel Handler. Los libros resultaron un éxito y en 2006 se publicó la decimotercera entrega, titulada The End. Era cuestión de tiempo que, como ya ocurriera con Harry Potter, algún productor se interesara en llevarlo al cine.

Se trata de una saga en la que cada episodio es una continuación del anterior y todas juntas narran las peripecias de los “huérfanos Baudelaire” desde el momento en el que fallecen sus padres hasta que termina su estadía junto al “conde Olaf”. La serie de relatos está adaptada para adultos que sabrán encontrar en su lectura referencias a personajes y episodios realmente existentes en la cultura anglosajona del siglo XIX y XX: desde Edgar Allan Poe, hasta la familia von Büllow e Isadora Duncan hasta Virginia Wolf, pasando por los Monty Python, Salinger e incluso Beatriz Portinari, imagen del amor para Dante Alighieri. El propio apellido de los dos hermanos, alude evidentemente al famoso “poeta maldito” francés.

La época es indefinida, quizás los años 30, con elementos victorianos y actuales. Está presente lo que se ha dado en llamar “tecnología anacrónica” y no es raro que la presentación y el relato de la serie corran a cargo de un rostro que ha quedado íntimamente unido a los años 50, Patrick Warburton, protagonista de Mad Men. Ficción absurda, plagada de anacronismos deliberados, el relato no tiene ni un solo punto en común con la coherencia y la realidad, elementos que seguramente son los que han garantizado la originalidad y el éxito a la saga; ha sido encuadrada dentro del post-cyberpunk

DE QUÉ VA LA SERIE

El título es, al mismo tiempo, el paradigma de la serie: a lo largo de los ocho capítulos, el público va a asistir a las desgracias encadenadas sufridas por dos hermanos huérfanos que solamente recibirán la cuantiosa herencia de sus padres cuando sean mayores de edad. Un malvado, miserable y con rasgos propios a los odiosos personajes de Charles Dickens, “el Conde Olaf”, está a la caza de esa fortuna y se las ingenia para que los niños le sean entregados como tutor. Sometidos a privaciones y a tratos indignos y en medio de un ambiente miserable y enloquecido, sobreviven episodio tras episodio y asumen las nuevas desgracias con optimismo y siempre dispuestos a salir adelante.

La serie televisiva cuenta con el recurso del narrador que, imperturbablemente, va describiendo las nuevas situaciones angustiosas que atraviesan los niños, los tutores infames que van conociendo y los excéntricos personajes que se mueven en torno suyo. El narrador es un Patrick Warburton (inolvidable “John Draper” en Mad Men) imperturbable y estático quien, con el mero recurso de su voz y de las palabras empleadas nos introducen en cada una de las situaciones.

No es una serie de humor, pero la magnitud de las desgracias y lo extremo de las situaciones están diseñadas para aumentar el interés del espectador, que en todo momento es, literalmente, increíble y absurda. Los productores de la serie, en este sentido, han sabido trasladar el espíritu de los relatos de Daniel Handler.

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE LA SERIE?

La figura del “conde Olaf” está asumida por un irreconocible Neil Patrick Harris. Polifacético en sus actividades –es actor, mago, director, actor, monologuista y cantante- su interpretación está en las antípodas de la serie que le ha dado fama mundial, Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014). La caracterización convierte a este actor de rostro agradable, en un ogro monstruoso de aspecto desaliñado y grotesco. Solamente si se miran los ojos del “Conde Olaf”, se advierte esa mirada con un punto inquietante que subyace en el actor.

Los adolescentes Louis Hynes y Malina Weissman interpretan a los “huérfanos Beaudelaire”, y aparecen actores consagrados como Joan Cusack (Shameless [2011-hoy]) y Don Johnson, interpretando papeles relevantes. Pero el diseño y creación de la serie corresponde a Mark Hudis, mientras que la producción ha sido asumida por el propio Neil Patrick Harris, cooperando como guionista y adaptador con el autor del relato original, Daniel Handler.

EL RESULTADO FINAL

Contrariamente a lo que podría pensarse antes de verla, esta serie dista mucho de ser un melodrama convencional. De hecho es la antítesis del melodrama, o más bien, una ironía sobre este género. Se trata de una serie extraordinariamente positiva en su mensaje (de todas las dificultades puede salirse) y al mismo tiempo realista en lo que intenta transmitir (las nuevas generaciones se van a encontrar con todo tipo de problemas y dificultades).

Es, así mismo, una serie original en su concepción y en su desarrollo, en la que encontraremos todo tipo de elementos narrativos y estéticos, ausentes en cualquier otra serie que esté ahora mismo en emisión. Algo de estética de Los Monster, otro poco de Harry Potter, pizcas de Edgar Allan Poe y de Dickens, ironías e imposibles, jalonan esta serie que deja permanentemente un sabor amargo pero que animan a devorar uno tras otro los episodios.

Así pues, a la pregunta de ¿a quién puede gustar esta serie? habrá que responder diciendo que a un público adulto (más que juvenil), con cierto desencanto por la vida, pero todavía optimistas ante el futuro que, por lo demás, nunca puede ser tan negro como el que aguarda a los “hermanos de Baudelaire”.