PAOLO VASILE: ¿SERIES DE PRESTIGIO? ¿PARA QUÉ?

Si hay alguien que sabe cómo hacer televisión generalista es Paolo Vasile. Y si hay alguien sincero en la materia es el mismísimo Paolo Vasile. El big boss de Mediaset. ya dijo hará algo más de una década que él vendía publicidad y que para que fuera eficiente se veía obligado a colocar contenidos entre bloque de anuncios y bloque de anuncios. La televisión ideal para Vasile sería una teletienda aceptada como tal por el público y que lo mantuviera enganchado.

No se le puede reprochar falta de coherencia. Desde su irrupción en el mundo de la televisión privada, Tele 5 ha alcanzado cotas de chabacanería y falta de calidad que luego han sido imitadas por otras cadenas, pero que, antes, nadie se hubiera atrevido a alcanzar. La idea de Vasile, la que ha expuesto a través de las columnas de El País es que si la gente se conforma con lo que ve en televisión ¿para qué esforzarse? Sus declaraciones no tienen desperdicio.

Vasile, en materia televisiva, se muestra como un “conservador”: “Innovando en la televisión generalista hay que ser muy prudente. No somos revolucionarios, sino gente que dedica su vida a acompañar a otros”. ¿Y entonces qué es lo que busca Mediaset y sus canales? “Buscamos el éxito, no la innovación”. También añade una frase enigmática que puede ser interpretada de muchas maneras: “Nuestro objetivo es hacer televisión para los que ven la televisión. Lo que emite Mediaset tiene que ser generalista y cada vez más generalista como alternativa a otro tipo de factura ligada a un público más concreto”. Da la sensación de reconocer que el tiempo de las televisiones generalistas está periclitando, con un público que las abandona para lanzarse al mundo de los videojuegos, al de las plataformas multicanal o al de los streamming , o simplemente, a la reproducción de contenidos pirateados. Obviamente, Vasile no puede decir públicamente que, cada vez más, la televisión generalista está siendo vista por un público resignado, que no ha tenido ocasión o posibilidad de acceder a estas nuevas formas de sentarse ante el plasma y que constituye una especie en vías de extinción a medio plazo. Vasile aspira, simplemente, a seducir a este público en permanente contracción desde hace quince años. La televisión generalista está perdiendo la partida, pero Vasile se conforma con ser el canal líder del pelotón de los perdedores.

En lo relativo a las series las cosas no van mucho mejor, tal como lo explica Vasile: “¿Quién dice que hay que hacer series de prestigio?”… que es cómo decir ¿para qué arrojar al público series de calidad si se conforma con productor rutinarios?

Afortunadamente, una cosa son los desplantes de Vasile, acompañados por su realismo ácido y otra algunas de las series que emite Tele 5. Hoy por hoy, Vivir sin permiso, constituye, junto con La Casa de Papel (Antena 3), la mejor serie elaborada en España.

Obviamente, tratándose de Paolo Vasile, nunca se sabe hasta qué punto sus declaraciones son sinceras, se trata de desplantes o está obligado a decir lo que tiene dice como los hombres encerrados en el Fort Apache debían resistir los asaltos de los indios a la espera de la llegada del 7º de Caballería. Lo más paradójico de las recientes declaraciones de Vasile es su consideración sobre los streammings que están llegando a España y apisonando a las televisiones generalistas (Netflix, HBO, Amazon Prime, Filmin, y las que quedan por llegar). Para Vasile “no son rivales, conviven con nosotros en el mundo de la comunicación. No han venido en plan enemistad, sino que necesitan de nosotros como nosotros les necesitamos a ellos, son compañeros de viaje”. Alude, sin duda, a las coproducciones de Netflix con Mediaset (Brigada Costa del Sol) o con HBO (Patria). Luego terminó reconociendo que la venta de series es “muy importante para nosotros (…) por la aparición de estos nuevos compañeros de viaje”.

En la actualidad Mediaset tiene quince proyectos de ficción que irán estrenándose en los próximos meses y a lo largo de 2019, si bien los realities y el corazón seguirán siendo las columnas sobre las que se apoyará la cadena. A primera vista, hay de todo, segundas temporadas de series que han constituido un éxito y tienen un buen nivel que habrá que ver si mantienen en la segunda temporada (Vivir sin permiso), comedias negras (Señoras del [h]ampa), series románticas, policíacas, de humor… que pueden suscitar esperanzas, pero que no lograrán detener la caída de las televisiones generalistas.

A ver cómo se lo explicamos a Vasile: desde el momento en que alguien puede ver una serie de 45 minutos en 45 minutos, de continuo, ¿por qué cree que debería emplear 70 minutos en ver el mismo contenido fracturado por varios bloques de publicidad? Ese es el gran problema de la televisión generalista: que su concepto como vehículo para vender publicidad resulta odioso para el espectador y, a la que tiene la más mínima posibilidad, simplemente huye de él.

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