FICHA

Título original: Reaper
Título en España: Reaper
Temporadas: 2 (31 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2008-2012
Temática: Fantástica.
Subgénero: Comedia.
Resumen: Un joven se entera de que sus padres le han vendido su alma al diablo, antes de que naciera. Trabaja como discreto dependiente en unos almacenes y, bruscamente, el diablo se le aparece para llevarse su alma.
Protagonistas: Bret Harrison, Tyler Labine, Missy Peregrym, Ray Wise, Rick Gonzalez, Valarie Rae Miller, Donavon Stinson, Andrew Airlie.
Lo mejor: Lo absurdo del tema y el giro cómico que le dieron los guionistas.
Lo peor
: El desenlace de la serie.
Lo más curioso: El factótum de la serie fue Kevin Smith famoso por los largometrajes sobre Hay y Bob el Silencioso
¿Cómo verlo?: Se emitió por MTV y en la actualidad puede comprarse en DVD. En youTube pueden encontrarse muchos fragmentos e incluso episodios completos en inglés

Puntuación: 6,5

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MÚSICA – INTRO – PILOTO (en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre REAPER

Esta serie es hija directa de un fenómeno que solamente pudo ocurrir en los EEUU durante los años 80 y que dio origen al “survivalismo”. En aquella década se dieron cientos de casos de jóvenes que denunciaron  sus padres por haberles hecho objeto de cultos diabólicos y ceremonias satánicas que llagaban incluso al sacrificio humano. Ellos habían “sobrevivido” a todas estas experiencias y, por tanto, se les llamó “survivalists”. Hacia la mitad de la década, rara era la semana en la que no se producía alguna detención de padres relacionados con este tipo de cultos satánicos coronados por abusos deshonestos y pederastia… Luego resultó que todo esto era falso, que a pesar de que fueron a parar a la cárcel varios padres por veredictos de impresionables juzgados populares, poco después todos fueron liberados al comprobarse que, o bien se trataba de venganzas de hijos que, simplemente, odiaban a sus padres o, con mucha frecuencia, de jóvenes que frecuentaban psiquiatras y psicólogos que les inducían “falsos recuerdos” mediante terapias “regresivas” o técnicas de manipulación mental y lavado de cerebro. Hoy, existen gentes en los EEUU que todavía creen que estos casos eran reales y que existe un verdadero peligro satánico en familias predispuestas a vender el alma de sus retoños al diablo y beneficiarse con la transacción. Esta serie, Reaper, tuvo el valor veinte años después de toda aquella histeria colectiva, de recuperar el tema en clave de humor.

Detrás de la serie se encuentra el cerbero fértil de Kevin Smith, polifacético guionista, actor y director neozenlandés, que ya dio que hablar con su primera película (Clerks, 1994), origen de la saga de Jay y Bob el silencioso, en la que encontramos a un juvenil Ben Affleck como coprotagonista. En 2007 dirigió el episodio piloto de esta discreta serie que tuvo sus partidarios fervorosos y sus enconados detractores. A diez años de distancia e incluso en un país como España en donde se desconocía completamente lo que era el “survivalism”, hay que reconocer a la serie el mérito de ser un producto de bajo coste y alto rendimiento (especialidad en la que Smith se mueve a la perfección).

Revivamos el tema de partida: una familia feliz, norteamericanos medios que han realizado el “american dream”, cuyos rostros tienen esa mirada de pardillos, ingenuos y torpones, pero que ocultan episodios vergonzosos en su pasado. En efecto, un buen día, su hijo, “Sam Oliver”, honesto dependiente en los almacenes Work Brench, cumple 21 años. Es mayor de edad para conocer la verdad: sus padres, antes de concebirlo, llegaron a un acuerdo con el Diablo; éste les daría una vida feliz y plena a cambio del alma del futuro hijo… Y ellos, con su mejor cara de bobalicones, firmaron el acuerdo que ocultaron a su hijo hasta que al cumplir la mayoría de edad, el Diablo acudiera a reclamar su parte. Y ese mismo día, lo hace.

El “Diablo” es nada menos que Ray Wise, rostro extremadamente conocido en televisión que recordaremos de series memorables como Twin Peaks (era el padre de “Laura Palmer”) y Star Trek: la nueva generación, sin olvidar Las chicas Gilmore (2016), Agente Carter (2015-2016), Mad Men, Mentes criminales, El Mentalista y así hasta llegar a las populares series de los 80 Los ángeles de Charlie, Lou Grant, Dallas, y un largo etcétera. Wise es de esos actores especializados en papeles excéntricos, poco ortodoxos e, incluso, completamente desmadrados. Es difícil encarnar a un ser diabólico, especialmente sin cuernos, leotardos rojos, cola flechada y olor a azufre, sino más bien, elegante hasta el dandismo, educado y pulcro, con un lenguaje reposado y tranquilizador y, al mismo tiempo, generar inquietud y desasosiego en la  audiencia. Wise lo consigue.

Sus compañeros de reparto son los amigos de “Sam”: Jóvenes poco competitivos que ejercen trabajos de pocas satisfacciones y menos beneficios. Su amigo “Sock” es uno de esos personajes tan queridos para el cine de Kevin Smith, outsiders, vagos, perezosos, incapaces de esforzarse incluso por dar un palo al agua. La novia de “Sam” es “Andy”, otra compañera de trabajo. La cuestión es que “Sam” no se resigna a ser, simplemente, un candidato al infierno a causa del pacto suscrito por sus padres, sino que arranca del Diablo la posibilidad de que ése le devuelva su alma, a cambio de que realice distintos trabajos para él. Pronto se convierte en una especie de “caza-recompensas” para el Diablo: captura almas que se le han escapado y las reintegra al infierno…

Obviamente, tanto el argumento como el desarrollo es completamente absurdo, casi surrealista. La serie sorprenden en los primeros episodios cuando todavía los roles no han quedado suficientemente establecidos y las actitudes y modales del tríptico de jóvenes protagonistas, suscitan sonrisas. La serie está escrita en clave de comedia y logra su efecto. Pero a medida que avanza la trama, los episodios se convierten en repetitivos, las situaciones que en las primeras entregas habían sorprendido, dejan de hacerlo y la serie se vuelve más y más gris, incluso las bromas y los gags no son más que reproducciones o reelaboraciones de los que fueron apareciendo en los primeros episodios.

Con todo la serie se mantuvo durante dos temporadas hasta que la CW Televisión decidió retirarla después de una segunda temporada de rendimiento insatisfactorio. No es una maravilla de serie, pero al menos tiene la virtud de que, especialmente la primera temporada, puede verse y es uno de esos productos ligeros, de mero entretenimiento, sin grandes ambiciones estéticas ni narrativas, que se ve hasta que, bruscamente, aparece otro producto más elaborado y la abandonamos sin que nos pese en la conciencia…