FICHA

Títulooriginal TheRomanoffs
Títuloen España: Los Romanovvs
Temporadas
: 1 (8 episodios)
Duraciónepisodio: 60 minutos.
Año:2018
Temática: drama
Subgénero: historias
Resumen: Ocho historias independientes cada una de ellas, sobre ocho descendientes de los Romanoffs, la última dinastía que gobernó en Rusia. Algunos de ellos son descendientes reales que viven en países occidentales y otros son falsarios que intentan hacerse pasar por auténticos Romanoffs. Todas las historias se desarrollan en tiempos modernos y ninguno de los protagonistas ha regresado jamás a Rusia, aunque todos ellos mantienen sus tradiciones y su identidad.
Actores: Isabelle Hupert, Aaron Eckhart, Noah Wyle, Christina Hendricks, Jack Huston, Paul Reiser, Diane Lane, John Slattery, Amanda Peet, Mary Kay Place, Griffin Dunne, Cara Buono, Ron Livingston, Clea Duvall, Radha Mitchell, Marthe Keller, Ines Melab, Louise Bourgoin, Corey Stoll, Kerry Bishé,Janet Montgomery, Mike Doyle, Andrew Rannells, JJ Feild, Kathryn Hahn, Jay R. Ferguson, Ben Miles, Jon Tenney, Hugh Skinner, Juan Pablo Castañeda, Adele Anderson, Annet Mahendru, Hera Hilmar, Michael O’Neill, David Sutcliffe, Nicole Ari Parker, Laurent Bateau, Vernon Dobtcheff, María Evoli,
Lo mejor: la diversidad de estilos y de personajes.
Lo peor: una serie completamente deslavazada, en ocasiones lenta y en otras absurda.
Lo más curioso
: La serie está creada por Matthew Weiner.
¿Cómoverlo?: Es emitida en España por Amazon Prime Video. Puede encontrarse en emule y en bitTorrent en versión original subtitulada.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre THE ROMANOFFS

El título dejaría sugerir una serie de carácter histórico sobre la última dinastía de los zares de Rusia. Nada más lejos de este planteamiento. El espectador, desde las primeras escenas va a quedarse sorprendido por lo que vea en los ocho episodios, independientes unos de otros, en los que los creadores de Mad Men, cambian el chip intentando hacer un producto original y que sorprenda al espectador. Y, en efecto, lo consiguen, aunque, seguramente no en la dirección que se había propuesto. De todas formas, gracias a que la serie se ha promocionado con esa referencia, es lo que ha hecho que buena parte de los espectadores sigan adelante en el trabajoso visionado de sus episodios.

Se trata, eso sí de una serie ambiciosa. Frustrada, pero ambiciosa. Los ocho episodios no tienen más ligazón entre ellos que el estar protagonizados por personajes de ficción que, con más o menos razón, se tienen por descendientes de la dinastía de los Romanoffs. Como se sabe, la familia fue asesinada en una de las masacres más incomprensibles e injustificables en la historia de masacres, siempre incomprensibles e injustificables, del comunismo en Rusia. En los años 30 se hicieron múltiples películas sobre los “rusos blancos”, llegados a Occidente e incluso sobre los intentos de suplantación de algunos de los personajes de la familia real presentados como supervivientes de la masacre de Ekaterinemburgo (Anastasía, 1956, con Yul Brynner e Ingrid Bergman, sin ir más lejos).

Pasó el tiempo y el tema de los Romanoffs se olvidó, revisándose periódicamente en alguna serie de afortunados documentales (El imperio de los zares), hasta que ahora ha llegado Matt Weiner que desde Mad Men solamente había dirigido algún episodio de Orange is the New Black y prestado su voz a un episodio de The Simpson. No era mucho, pero daba tiempo suficiente para ir pergeñando otra serie de campanillas… Finalmente, el pasado 12 de octubre se estrenó The Romanoffs de la mano de Amazon Prime Video que con buen criterio lo emitió en su desdoblamiento en España.

Desde las primeras escenas del primer episodio, se ve lo que vamos a ver: una colección de situaciones absurdas, géneros diferentes, momentos interesantes alternados con valles de aburrimiento, serie absolutamente irregular, poco perfilada a partir de una idea que, probablemente daba para un largo metraje o para una tv-movie, pero no para una miniserie, ni siquiera mini.

Las incoherencias se suceden a las incoherencias: en el episodio tercero veremos aparecer elementos que podría haber sido extraídos de un film parapsicológico, otros fragmentos de crítica al cine, especialmente al francés, reproducciones de hechos históricos (el asesinato de Rasputin, varias veces llevados al cine, por lo demás) y un final poco asumible pero que era la única forma determinar con el conjunto de despropósitos abierto en las primeras escenas. Hay que decir que el primer episodio nos presenta, sobre un escenario parisino, a una descendiente de los Romanoffs que todavía trata a sus sirvientes, casi con la fusta en la mano. Y, como era de prever, termina cediendo su patrimonio a su sirviente, una joven islamista, íntegramente de riguroso uniforme talibánico que termina casándose con el sobrino de la marquesona. Seguramente en EEUU, a fuerza de experimentar terror hacia el islam, nadie se ha preocupado de decirle al guionista que los islamistas profesan un rechazo especial hacia los perros y que, ninguno de ellos se hubiera atrevido a tocar uno, y mucho menos a lanzarse a una piscina para salvar al caniche de turno. En su conjunto, este primer episodio es una cursilada romántica descorazonadora.

No, Los Romanoffs no son una serie que valga la pena ver salvo en unas pocas circunstancias: que usted tenga entre 60 y 90 minutos y acepte que viendo esta miniserie se evaporen 10 horas de su vida, aquellos otros que quieran ver cómo se mantienen algunos de los protagonistas de Mad Men que repiten en esta miniserie (atención a Christina Hendricks que aparece en el tercer episodio o a John Slatery en el segundo) y, finalmente, aquellos -masoquistas ellos- que quieran comparar ambos trabajos de Matthew Weiner.

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