FICHA

Título original: Minhunters
Título en España: Minhunters
Temporadas: 1 (10 episodios).
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2017
Temática: Policíaca.
Subgénero: Investigación.
Resumen: Un profesor del FBI especializado en negociaciones con secuestradores de rehenes y otro que da cursos de capacitación a las policías locales, se dan cuenta de la necesidad de renovar las técnicas de investigación en los años 70.
Protagonistas: Jonathan Groff, Holt McCallany, Anna Torv, Cotter Smith, Hannah Gross, Cameron Britton, Alex Morf, Stacey Roca, Joe Tuttle, Happy Anderson, Jesse C. Boyd, Peter Murnik, Jordyn DiNatale, Sonny Valicenti, Susan Cashdollr, Robert DiDonato, Stephen Hosac, Duke Lafoon
Lo mejor: Mostrar la situación de la investigación policial en un momento de cambios acelerados en la historia.
Lo peor
: Excesivamente lenta en el primer episodio.
Lo más curioso
: El guión es la adaptación de un libro escrito por Mark Olshaker y John Douglas, con el mismo título que la serie.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 13 de octubre de 2017.

Puntuación: 7

PROMO (en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre MINDHUNTERS

A lo largo de los años 70, el FBI vivía todavía del prestigio acumulado en el período de las Ley Seca que había sido reactualizado por la serie de televisión Los intocables. Pero los tiempos habían cambiado. Había aparecido un nuevo tipo de criminal que ya no estaba integrado en bandas mafiosas clásicas: el asesino en serie. La velocidad de los cambios socio-culturales se aceleró a lo largo de los años 60 y el FBI, con sus agentes WASP (blancos, anglosajones y protestantes) ya no estaba en condiciones de afrontar la época. Lo había demostrado sobradamente el caso de Charles Manson (del que hoy tenemos una muy buena versión televisiva con la serie Aquarius temporada 1 y Aquarius temporada 2). Si el FBI, que siempre se había considerado como la “vanguardia de la investigación criminal”, había quedado inaceduado, puede el lamentable nivel de eficacia de las policías estatales y locales. Esta serie, Mindhunters, nos introduce a los orígenes de la renovación y adaptación del FBI y a la introducción de nuevas técnicas de investigación criminal.

La serie se abre con un caso dramático: un tipo enloquecido mantiene secuestrador a unos rehenes. Aparece un negociador del FBI. La historia termina con el suicidio del secuestrador en directo y antes las cámaras. Podía haber terminado peor. Esto induce a pensar al agente del FBI que había actuado como negociador que ha aparecido un nuevo tipo de delincuencia y que si se seguían desconociendo sus resortes psicológicos, la sociedad norteamericana seguiría estando indefensa.

A raíz del intento frustrado de mediación, el agente negociador pasa a dar clases en la sede central del FBI, pero es consciente de que le faltan herramientas psicológicas para que sus alumnos sean eficientes en su trabajo. Conoce a otro agente especializado en dar cursos de capacitación a policías estatales y locales, con más experiencia que él. Se trata de dos caracteres y carreras policiales diferentes: el joven agente recién salido de la universidad y el veterano con amplio recorrido profesional que conoce mucho mejor el terreno que pisa. Sin embargo, entre ambos lograrán formar un buen equipo y, a base de entrevistar a delincuentes ya detenidos, estudiar la psicología de los asesinos y elaborar métodos de prevención y tratamiento de situaciones de crisis.

La serie no se parece en nada a la otra que David Fincher, su director, ha realizado para la televisión, House of Cards. Las épocas, las temáticas y la intencionalidad son completamente diferentes, incluso en su ejecución y su estilo, no tienen nada que ver. Para colmo, el primer capítulo de Mindhunters (término inglés cuya traducción es “cazadores de mentes”) es algo lento. Vale la pena dar un voto de confianza a la serie, especialmente por la personalidad de su promotor, pero también reconocer que la presencia de una novia, pedante contribuye poco a ilustrar la temática de fondo. A medida que avanza la serie, va ganando en interés e intensidad.

Vale la pena recordar que la trama se sitúa en la segunda mitad de los años 70. Los tiempos han cambiado, Edgar Hoover falleció cinco años antes, y para los protagonistas se trata de entender y aislar los motivos psicológicos de la delincuencia emergente en aquella época. La serie nos describe la reacción de las policías locales: los malos, son malos porque han nacido con la maldad en las entrañas, hay que defenderse de ellos como de perros rabiosos. Tal es el planteamiento que los dos protagonistas de la serie intentan superar: ¿por qué un perro rabioso se ha convertido en lo que es? Solamente respondiendo a esta pregunta podrá identificarse antes e incluso prevenir sus desmanes. En esa época, buena parte del FBI seguía aferrado a los métodos clásicos por lo que la iniciativa de investigación psicológica propuesta por estos agentes, es combatida desde sectores de la propia institución.

Poco a poco, la serie va incorporando nuevos personajes al equipo inicial y recuperando el ritmo que debería haber tenido desde la primera entrega. El resultado final es notable y la serie está pensada para tener varias temporadas. Las diez primeras entregas de las que consta la primera temporada, hubieran podido concentrarse en un piloto con formato largometraje. En realidad lo que nos están transmitiendo es la formación del equipo y el contenido de su trabajo. La impresión que da la serie es que se trata de una precuela de Mentes Criminales, la larga serie sobre la Unidad de Estudio del Comportamiento del FBI que nació, precisamente, como resultado de los trabajos de este primer grupo de agentes especializados en psicología criminal.

Los papales protagonistas están desempeñados por Jonathan Groff, joven actor que ha participado desde 2007 en algunas series de televisión y largometrajes que no han llegado a España y Holt McCallany con un historial mucho más amplio e incluso mejores capacidades profesionales. Lo hemos visto recientemente en Sully (2016) y es un rostro perfectamente conocido de los espectadores que ha aparecido en series tan populares como Ley y Orden, Monk, CSI, y la propia Mentes Criminales.

Una serie que interesará a los habituales de las series de investigación criminal y a los que se han sentido atraídos por los métodos de investigación. También seducirá a todos los que sientan un interés particular por los años 70 que están reconstruidos minuciosamente, en vestuarios, músicas, coches y mitos. No es una serie “rápida” en el sentido de un thriller trepidante, sino más bien una serie serena y evolutiva en donde cada episodio de esta primera temporada es importante para dar coherencia a los que seguirán. Ha sido estrenada internacionalmente por Netflix el 13 de octubre de 2017 y todavía es pronto para valorar el nivel de aceptación por parte del público.