FICHA

Título original: Secret City
Título en España: La ciudad secreta
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2017
Temática: Espionaje
Subgénero: Periodismo
Resumen: La tensión internacional está subiendo entre China y EEUU. Una periodista de Camberra sospecha sobre la relación entre una joven que se ha incendiado como protesta por la invasión china del Tíbet y un joven ha aparecido asesinado en Australia. La investigación periodística llevará a la conclusión de que en el seno del gobierno australiano existe una red de corrupción vinculada a la industria de armamento y a la alta política que puede afectar a las relaciones entre Australia y China.
Actores: Anna Torv, Dan Wyllie, Jacki Weaver, Damon Herriman, Alan Dale, Alex Dimitriades,E ugenia Yuan, Matt Zeremes, Huw Higginson, Marcus Graham, Miranda Tapsell, Benedict Samuel, Sacha Horler, Kate Mulvany, Justin Smith, Aleks Mikic, David Roberts, Sean Taylor, Gary Young, Ferdinand Hoang, Mekhi Phifer, Anni Finsterer, Laura Brent, Paul Gleeson, Chris Haywood, Alice Chaston, Jeanette Cronin, Max Cullen
Lo mejor: un argumento sugerente, sobrio y con altas dosis de suspense
Lo peor: el final de la serie abierto para una segunda temporada que se empezó a rodar en febrero de 2018.
Lo más curioso: Está basado en las novelas The Marmalade Files y The Mandarin Code de Chris Uhlmann y Steve Lewis
¿Cómo verlo?: En Netflix

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre SECRET CITY

Serie de espionaje y alta política que nos llega de las antípodas y que está siendo emitida desde la plataforma Netflix. Nos sitúa en una trama internacional en el que se demuestra el drama de la política australiana: su alianza con los EEUU, pero su proximidad a China, situación que genera en esta serie momentos de tensión internacional. Se trata de una producción australiana, filmada íntegramente en Camberra y que demuestra el alto nivel de sofisticación de las series realizadas en aquel continente convertido ya en un “actor secundario” para los siriéfilos, junto con los países nórdicos o la BBC, los rivales más directos de los productos norteamericanos.

Nada de lo que vemos en esta serie resulta espectacular. La trama es serena, reposada, avanza paso a paso, sin estridencias, sin persecuciones enervantes y sin efectos especiales complejos. Tiene mucho clasicismo esta serie que mantiene desde el primer episodio el suspense y la intriga y nos deja algo de mal sabor de boca cuando la trama deja suficientes cabos sueltos como para intuir que va a haber una segunda temporada (que tardará todavía, como mínimo un año en emitirse, dado que se empezó a filmar en febrero de 2018).

La serie se inicia con dos sucesos que aparentemente no tienen nada que ver: una joven se quema a lo bonzo en China en solidaridad con el Tíbet y otro joven, seis meses después se trata un microfilm y luego se arrija al río para escapar de sus perseguidores, sin embargo, su cadáver aparecerá unos días después con el vientre abierto. Una periodista, “Harriet Dunkley”, sospecha que ambos episodios están conectados al descubrir que sus protagonistas eran novios. Que se trata de algo “grande” empieza a considerarlo después de que un hacker consiguiera borrar la fotografía que había hecho del cadáver del joven. Recurre a su ex marido, un funcionario de los servicios de inteligencia, con la particularidad de ser un transexual, para ver si puede recuperar la foto en medio de una situación de tensión internacional creciente entre la República Popular China y los Estados Unidos. El gobierno australiano debe definir su actitud y queda comprometido especialmente por la actividad del ministro de defensa y por el descubrimiento de una red de corrupción en el interior del gobierno.

Como puede verse, la trama alude a “grandes cuestiones” internacionales. El argumento es creíble. Lo único que chirría –y de qué manera- es la introducción del “agente secreto transexual”, excesivamente extemporánea y que resta credibilidad por una razón: en los servicios de inteligencia se tiende más bien a prescindir de gentes que puedan ser chantajeadas o manipuladas por sus tendencias sexuales excéntricas. Así pues, desde el primer momento el espectador percibe que se trata de un “pegote” que, afortunadamente desaparece en el segundo episodio.

La protagonista indiscutible de la serie es Anna Torn, actriz australiana cococida por su papel como “agente del FBI Olivia Dunham” en la serie de televisión Fringe (2008-2013) y más tardíamente por haber participado en la serie Mundhunters. Actriz convincente y atractiva, la serie descansa en buena medida a sus espaldas.

Una serie, como hemos dicho, discreta pero de alta tensión, potencial adictivo y sobredosis de suspense que gustará a los que amen el género de espionaje y los dramas inmersos en situaciones de alta política, las películas de espionaje y las series realizadas en los “escenarios secundarios” en alza en el mundo de las series.

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