FICHA

Título original: Aquarius.
Título en España: Aquarius.
Temporadas: 2 (26 episodios).
Duración episodio: 43 minutos.
Año: 2015-2016
Temática: Policíaca.
Subgénero: Años 60.
Resumen: Un policía convencional de los años 60 y otro camuflado de hippy investigan la desaparición de una adolescente que ha ido a parar a la “familia Manson”, un grupo de hippys que unos meses después protagonizarían el asesinato de Sharon Tate.
Actores principales: David Duchovny, Chance Kelly, Grey Damon, Gethin Anthony, Emma Dumont, Carl Conti, Tara Lynne Barr, David Meunier, Whitney Rose Pynn, Jason Ralph, Milauna Jackson, Chris Sheffield, Spencer Garrett, Leah Bateman, Claire Holt, Brooke Anne Smith, Don Luce, Laura Lee Cebrick, Ambyr Childers, Cassandra Starr.
Lo mejor: Duchovny en su papel de policía duro.
Lo peor
: le cuesta un poco arrancar.
¿Cómo verlo?: Fue emitida por Calle 13. Emitida por Netflix, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre AQUARIUS

Los años 60 quedan lejos: allí se situó el período de “los hippys”, jóvenes de apariencia descuidada, melena larga, colores estridentes y valores pacifistas. Imposible entender tales valores si no se recurría a la marihuana y al LSD, o como se decía en la época, a la “psicodelia”. La “era hippy” se inicia hacia 1965 con la popularización del “ácido lisérgico” (LSD) entre los jóvenes y termina en 1968 con los asesinatos cometidos por la “familia Manson” sobre la persona de la actriz norteamericana Sharon Tate y de sus amigos. En aquellos años se creía que los hippys eran los heraldos de la “nueva era” o de la “era de Acuario”. Esta serie nos introduce en aquel tiempo y nos remite a todos aquellos hechos.

Aquarius está ambientada en Los Ángeles en 1967. Una chica de la alta burguesía desaparece y los padres  encargan extraoficialmente a un policía, “Sam Hodiak” (David Duchovny) encontrarla. Se trata de un policía clásico, camisa blanca, corbata negra, corte de pelo al cepillo, pistola en la sobaquera y gafas de sol Ray-Ban y, además, eficiente. “Hodiak” tarda poco en establecer que la chica se encuentra en una comuna hippie dirigida por un pequeño delincuente con aspiraciones a ídolo del rock: Charles Manson (Gethin Anthony). Manson controla a la comunidad por medio de la marihuana y del LSD. La ha transformado en una verdadera secta en las que las palabras “amor”, “paz”, “armonía”, constituyen la doctrina. Eso y el amor libre. Por la comuna van apareciendo los personajes que luego, apenas un año después, se convertirían en universalmente famosos al ser detenidos como responsables de los asesinatos de Berverly Hills.

Estamos, pues, antes una serie “histórica” en la medida en que nos muestra el ambiente de la “Costa Oeste” de los EEUU en aquella época: problemas de integración racial, con las mujeres policías todavía haciendo tareas auxiliares en una estructura de investigación poco dada para penetrar en las nuevas formas de delincuencia, en donde el lujo y el esnobismo han favorecido el interés excéntrico por el fenómeno hippy. La serie sigue siendo “histórica” a la hora de describir a la “familia Manson” y presentar una imagen muy próxima a la realidad de lo que eran las comunas hippys y de su estilo de vida. Los personajes centrales de la “familia Manson” que aparecen en la serie son los mismos que los que aparecieron como asesinos de Sharon Tate. Sus circunstancias, incluso, están tomadas de lo que se supo de ellos gracias al proceso que tendría lugar en 1971 y que generaría expectación mundial.

En donde la serie se desvía de la historia y adquiere vida propia es en las peripecias que nos muestra: “Hodiak” ha elegido como compañero a un policía especializado en infiltrarse en ambientes hippys (“Brian Shafe” – Grey Damon). Ambos investigan asesinatos, tráficos y delitos cometidos en el entorno hippy de Los Angeles que llevan, inevitablemente, a la “familia Manson”. Hay en las situaciones que nos muestra Aquarius algo que no está alejado de la realidad: la alta sociedad californiana, las discográficas y, en general, el mundo del espectáculo, tenían ciertas imbricaciones con el fenómeno hippy, al que miraban con una mezcla de curiosidad y para ver qué beneficios podían extraer de él. Este elemento queda reflejado de manera central en las dos temporadas de Aquarius.

David Duchovny, en su papel de “Sam Hodiak” nos muestra una registro diferente al de la ya utilizó en Expedientes X, encarnando al conspiranoico agente del FBI) y en Californication (2007-2014), encarnando a un escritor desmadrado y erotómano. Duchovny ha cambiado físicamente: su rostro se ha ensanchado, sus facciones se han vuelto más duros y da el perfil de un “tipo duro”. Su oponente, Charles Manson, está representado por Gethin Anthony, un joven actor procedente del teatro norteamericano al que habíamos visto en algunos episodios de Juego de Tronos (2011-hoy) en el papel de “Renly Baratheon”. Si miramos las fotos de Manson en aquellos años, encontraremos cierto parecido. Anthony sabe dar a su personaje el aire de “encantador de serpientes” y dictador alucinado que verdaderamente fue. Finalmente, el rostro de Grey Damon, el policía hippy, es todavía poco conocido en España y su filmografía abarca solamente apariciones en series posteriores a 2009. Es evidente, lo que los promotores de esta serie han intentado: apostar por la celebridad de Duchovny, rodeándolo de actores jóvenes y/o poco conocidos. Pero el resultado es bueno: el casting ha sido lo suficientemente riguroso como para que todos los protagonistas se adapten a sus perfiles.

Un elemento interesante en esta serie es la banda sonora que recoge las piezas más difundidas en los años 60. En cada episodio pueden oírse algunos de los ritmos característicos de aquella época que contribuyen a rematar la descripción magistral realizada del último tercio de la década en la Costa Oeste de los EEUU.

La serie fue producida por la NBC siguiendo el patrón Netflix: emitir la primera temporada en streamming para conseguir publicidad mediante el boca-oído y luego, vender los derechos a las distintas cadenas generalistas. Pero el sistema no les funcionó, y se agotó en la segunda temporada. Sin embargo, la serie hubiera merecido un mayor éxito y, desde luego, vale la pena verla, no solamente para advertir cómo fue el período hippy, sino también por una trama convincente y a ratos trepidante. A la que concluye el primer episodio (de situación) la serie gana en velocidad e intensidad narrativa. A pesar de haber pasado sin pena ni gloria por Calle 13 y, en la actualidad, no ser uno de los “platos fuertes” de Netflix-España, la serie merece verse y no decepcionará a los que aspiren a ver un producto bien presentado, mejor interpretado y con un guión al que le falta algo de agilidad en algunos episodios.

Interesará, sobre todo, a los nostálgicos de los 60, a quienes quieran conocer cómo fueron aquellos años y tener unas mínimas pinceladas sobre todos los fenómenos que estuvieron presentes entonces. También a los habituales a los thrillers en los que en cada episodio puede ocurrir algo imprevisible.