FICHA

Título original The Spanish Princess
Título en España: The Spanish Princess
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2019
Temática: histórica
Subgénero: drama
Resumen: La hija de Isabel I de Castilla y de Fernando II de Aragón se embarca en dirección a Inglaterra para casarse con el príncipe Arturo y luego, por amor, con Enrique VIII. La princesa, desde el primer momento de su llegada a Londres da muestras de rebeldía y de adaptarse mal a la corte inglesa. Luego, Enrique VIII pensará que su matrimonio está maldito por haberse casado con la mujer de su hermano.
Actores: Charlotte Hope,  Richard Pepper,  Aaron Cobham,  Elliot Cowan,  Stuart McNeil, Alicia Borrachero,  Ruairi O’Connor,  Jordan Renzo,  Oliver Rix,  Nadia Parkes, Alan Mckenna,  Harriet Walter,  Morgan Jones,  David Kirkbride,  Bradley Birkholz, Fra Fee,  Laura Carmichael,  Philip Cumbus,  Georgie Henley,  Angus Imrie, Alexandra Moen,  Luka Peros,  Rachael Evelyn,  Rosalind Whelan,  Mark Schneider, Philip Andrew,  Tom Bennett,  Daniel Cerqueira,  Alba Galocha
Lo mejor: Charlotte Hope.
Lo peor: el guion.
Lo más curioso
: El guion está realizado a partir de la novela de Philippa Gregory, The Constante Princess y The King’s Curse
¿Cómo verlo?: Se estrenó en HBO el 6 de mayo de 2019. Puede bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 5,5

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Lo menos que puede decirse sobre THE SPANISH PRINCESS

La trilogía seudo-histórica compuesta por The White Princess, The White Queen, se completa ahora con esta secuela titulada The Spanish Princess. En las dos primeras, podíamos dudas su la ambientación y el rigor históricos eran los que decían ser. A partir de las primeras escenas de esta última, que tienen lugar en España, podemos decir que cualquier parecido, incluso formal, con la historia es ilusorio. La historia del Reino Unido nos queda algo lejos para los que no nos hemos especializado en historia de las Islas Británicas, pero la de España, especialmente para los que tenemos cierta edad y vivimos en nuestra infancia y adolescencia un período en el que todavía se enseñaba Historia de nuestro país, lo que nos cuenta esta miniserie es un simple chiste.

La serie, claro está, está elaborada desde el Reino Unido del año 2021. Si se hubiera realizado en los años 60 o 70, dos de los personajes que aparecen –“Lina” (Stephanie Levi-Jhon) y “Oviedo” (Aaron Cobham) estarían representados por actores con patillas, guitarra y capote de torero él y mantilla y peineta con traje de faralaes, arquetipo de lo que entonces se consideraba como “español”. Pero, claro, la Inglaterra multicultural de nuestros días ha variado no solamente su percepción de nuestro país, sino las necesidades culturales de su propia sociedad. Cuando vimos producciones como Troya, ya nos extrañó que los personajes de Zeus o de Aquiles estuvieran representados por actores de origen africano. Una cosa serie rechazarlo por racismo y otra muy diferente por fidelidad a la “memoria histórica”.

Decíamos entonces que era como si el general Custer estuviera interpretado por Denzell Washington en lugar de por Errol Flynn. Puede hacerse, claro está, pero algo chirría. Podemos entender que en Inglaterra la cuestión étnica sea peliaguda y se intente demostrar que los actores de color tienen lugar en producciones televisivas, pero el resultado, especialmente en series de trasfondo histórico puede llegar a ser ridículo. Vimos en Britannia a legionarios romanos de color y, entonces, nos dijeron, “es que eran de Numidia”, claro, pero Numidia, aun estando en África, no estaba poblada por pueblos de color, sino por bereberes (de la misma familia que los vascos). Ahora vemos, en The Spanish Princess, a estos dos personajes de la “alta nobleza española”, interpretados por actores negros.

En la promoción realizada por Starz (la cadena que encargó la serie) puede leerse que “Oviedo” es un “joven ballestero africano-ibérico devoto musulmán”, mientras que “Lina” procede de una “familia noble afro-ibérica”. El eufemismo utilizado para evitar la palabra “negro” (que no es en absoluto despectiva en el mundo anglosajón, a diferencia de “nigger” que sí lo es), “africano ibérico”, es significativo de la “corrección política” que intenta hacer gala la producción. Seguramente, el problema del cine inglés es que intenta lo mejor que puede, transmitir la sensación de que la multiculturalidad siempre ha existido en Europa, cuando es un producto exclusivamente del siglo XXI.

Alicia Borrachero asume brevemente el papel de Isabel I de Castilla. No sabemos en base a qué la Reina de España aparece como una especie de mujer de pelo en pecho, capaz de liarse a mandobles con “los infieles” (que, por lo demás, tiene en su séquito) y la vemos repartir leña a diestro y siniestro, en otra de las primeras escenas que restan toda credibilidad a la miniserie.

No es raro que, a partir de estas dos constataciones, parece evidente que la serie no merece una valoración particularmente alta. Hubiera podido ser peor, de no ser por la actuación de la protagonista, una encantadora Charlotte Hope que hace lo que puede, y vuelve a recordar a la “Myranda” de Juego de Tronos. Es quizás lo único relevante de esta miniserie que tiene tantos errores históricos como escenas y que no merece ser considerado más que como culebrón. Los medios de los que se ha dispuesto no son excesivos. Se ven algunas tomas de la Alhambra de Granada, pero casi podría asegurarse que se trata de transparencias, aunque se nos cuenta que una parte de la filmación se ha realizado en Sevilla.

De todas formas, eso variaría poco, la valoración sobre la serie. El menguado presupuesto se ha destinado casi íntegramente al vestuario, pero se ven arcaísmos notables. La reina madre, Margaret Beaufort (Harriet Walter), aparece en una de las escenas con una especie de libro abierto sobre la cabeza del que cuelgan dos estolas, algunos de los collares de perlas que aparecen, visto el tamaño de las mismas, parecen hechos con pelotas de ping-pong, los uniformes de los soldados parecen diseñados por un pacifista para que les impida combatir… El barroquismo del que quiere hacer gala la serie se transforma en horterada poligonera.

Más que “histórica”, esta serie puede ser calificada como “serie imaginativa de época” en la estela de Juego de Tronos. El encuadre “histórico” es la vida de la “princesa española” Catalina de Aragón que fue a Inglaterra para casarse con el hijo de Enrique VII, Arturo Tudor. Una vez allí, se casó con él, pero el príncipe falleció pocos meses después. Y entonces se casó con el Príncipe Enrique que pasaría a ser Enrique VIII. La miniserie nos dice que Enrique VIII, mientras Catalina permanecía en España, había escrito y contestado en nombre de su hermano y suplantándolo. Catalina se habría enamorado de aquellas cartas que atribuía al Príncipe Arturo. La historia sería pertinente de no ser porque Edmond Rostand hace más de un siglo escribió su Cyrano de Bergerac con esta misma temática.

En fin, una serie, prácticamente, insalvable, a ratos caricatura, en otros burla histórica, siempre desenfocada, poco imaginativa y algo pesada por la lentitud de las escenas, con un barroquismo de mercadillo y unos actores excelentes desperdiciados. Aconsejable para masoquistas. Muy recomendable a la hora de presentar un modelo canónico de cómo no hay que hacer una serie histórica.

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