FICHA

Título original: Mesrine
Título en España: Mesrine
Temporadas: 1 (2 episodios)
Duración episodio: 113 minutos.
Año: 2008
Temática: biopic
Subgénero: thriller
Resumen: Miniserie en dos partes sobre la vida de Jacques Mesrine, famoso atracador en los años 60 y 70 que operó en Francia y en el Quebec siendo muerto en una embocada por la policía en 1979. Se trataba de un atacador al que le gustaba sobre todo el protagonismo y el espectáculo y que terminó proclamando que realizaba sus atracos por motivos políticos.
Actores: Vincent Cassel,  Cécile De France,  Gérard Depardieu,  Gilles Lellouche,  Roy Dupuis, Elena Anaya,  Michel Duchaussoy,  Myriam Boyer,  Florence Thomassin, Ludivine Sagnier, Mathieu Amalric,  Ludivine Sagnier,  Samuel Le Bihan, Gérard Lanvin,  Olivier Gourmet,  Anne Consigny, Georges Wilson,  Alain Fromage
Lo mejor: la interpretación de Vincent Cassel
Lo peor: la ambigüedad del guion
Lo más curioso
: la primera parte se basó en la autobiografía de Mesrine y la segunda en las crónicas de sucesos de la época.
¿Cómo verlo?: Puede comprarse en DVD o bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre MESRINE

Concebida como largo-larguísimo-metraje, Mesrine ha sido ofrecida por el canal FX en traducción al castellano, dividida en dos entregas, por lo que puede considerarse una miniserie biográfica. Situémonos: Jacques Mesrine fue un atracador –“braqueur” en francés, autoconsiderada como la “élite del hampa” o del “milieu”- cuya actividad ensombreció a Francia y al Quebec en los años sesenta y setenta. Su dilatada carrera “profesional” abarcó períodos de cárcel tanto en Francia como en Montreal que siguieron a su retorno de la guerra de Argelia cuando combatió al terrorismo del FLN en las filas de la legión extranjera. Al regresar, su padre le consiguió un trabajo como “maquetista” en el que duró solamente unos meses para integrarse en el mundo de la delincuencia y terminar su carrera en una emboscada policial en el mes de septiembre de 1979 en París.

La miniserie forma un biopic interesante y dinámico en el que, quizás, lo que menos interés tiene es la verdad histórica. La primera parte, El instinto de la muerte, tiene el mismo título que la autobiografía que escribió el propio Mesrine asumiendo la autoría de una cuarentena de asesinatos, algo que parece bastante increíble. En efecto, el autor fue un sujeto imaginativo que supo dar al público francés “espectáculo”, que era lo que buscaba en las páginas de las revistas. No se limitaba a realizar el atraco discretamente, sino que buscaba suscitar comentarios a favor o en contra por parte de los medios de comunicación. No cabe la menor duda de que la primera parte de la miniserie, la inspirada en su libro, es excesivamente imaginativa y el personaje realizar una “versión mejorada” de sí mismo.

En la segunda, las cosas cambian. Titulada El enemigo público nº 1, está basada en las noticias de prensa y los informes policiales y es bastante más verosímil. Pero también en esta parte hay que tener en cuenta que Mesrine trató de dar un cariz político a su aventura delictiva. En efecto, tras su paso por Montreal y, tras haber conocido a miembros del Front de Liberation de Quebec, se dio cuenta de que el delincuente podía reividincarse si daba un cariz político a sus acciones. Le dio éxito en Canadá cuando se hizo famoso al gritar -como De Gaulle había hecho unos meses antes- “Viva el Quebec Libre” y, de regreso a Francia, adoptó los rasgos de un Robin Hood inspirado por la izquierda radical: robaba, en efecto, a los ricos, pero no para distribuirlo entre los pobres, sino para utilizarlo él mismo en una vida de lujo y en garitos de prostitución. En sus últimos días de vida, al parecer, quiso incluso contactar con las Brigadas Rojas italianas. Pero no hay que engañarse: todo esto era circunstancial y formaba parte del “mundo del espectáculo” que Mesrine había creado en torno a sí mismo. La segunda parte, en cualquier caso, es bastante más segura que la primera en lo que a fidelidad histórica se refiere.

La actuación de Vincent Cassel encarnando al gánster le valió un premio César. Cassel, efectivamente, asume los rasgos del personaje en su juventud, en sus primeros golpes, en sus huidas, en su aumento de peso, en sus disfraces y en el fondo dramático y desesperado a veces y en otras cínico y desaprensivo con el que se adornó en la vida real el gánster.

Gérard Depardieu aparece también como actos de reparto en una convincente actuación como un capo mafioso local. La escenografía está muy cuidada y se trató de una producción que, en la pantalla grande, no logró recuperar la totalidad del presupuesto invertido. Parte de la filmación se desplazó a Montréal y el resto se filmó en vías céntricas de París, fácilmente reconocibles: los mismos lugares en los que ocurrieron los hechos.

Lo que más puede reprocharse a esta miniserie es su ambigüedad moral. En ocasiones, el personaje parecer incluso simpático y la “versión mejorada” es bastante favorable. No hay que engañarse, salvo para sus íntimos y su familia, Jacques Mesrine fue un vulgar atracador, mucho menos simpático y, desde luego, mucho más violento que otro personaje de la época, Albert Spaggiari, mucho más atractivo que él y con mucha más sangre fría y carente por completo de sadismo. Spaggiari robó 60 millones de un banco en Marsella por el procedimiento de la «lanza térmica», dejando una nota en la que podía leerse: “Sin odio, sin violencia, sin armas” y, en efecto, nunca se le pudo achacar ningún crimen. Tuvo tres días para saquear las cajas de la entidad. Colgó en las paredes de la bóveda las fotos pornográficas que encontró y que implicaban a notables y políticos franceses de la época, se llevó solamente joyas y valores de millonarios pero dejó en su sitio aquellos dineros que eran productos de su trabajo, nunca le interesó ni el dinero, ni el lujo, solamente la aventura que inició con la OAS y que le llevó por todo el mundo. Bert Spaggiari merece, mucho más que el sanguinario Mesrine una película que, seguramente, no merecería “realidad mejorada”. Estamos a la espera. Hay que decir que Spaggiari si se comprometió políticamente… con la extrema-derecha.  Murió de cáncer en la clandestinidad. Dos vidas paralelas y divergentes, pero solo una tiene su miniserie.

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