FICHA

Título original: Crossing Jordan
Título en España: Crossing Jordan
Temporadas: 6 temporadas (125 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2001-2007
Temática: Intriga.
Subgénero: Policial.
Resumen: Una doctora forense que, habitualmente tiene tendencia a enfrentarse con otros compañeros, jueces y policías, participa en la investigación de distintos casos de asesinato que pasan por su mesa de autopsias.
Protagonistas: Jill Hennessy, Miguel Ferrer, Jerry O’Connell, Arija Bareikis, Kathryn Hahn, Lorraine Toussaint, Ivan Sergei, Ken Howard, Mahershala Ali, Ravi Kapoor, Charles Mesure, Shailene Woodley, Jennifer Finnigan, Amy Aquino, Wallace Shawn, Vanessa Marcil, Elaine Hendrix, Molly Sim, Abby Brammell, Ethan Sandler, Meta Golding.
Lo mejor: A pesar de no ser una serie particularmente popular el nivel medio era aceptable. A destacar el papel de Miguel Ferrer.
Lo peor
: El personaje es una traslación a EEUU de la figura de Hércules Poirt, además, caricaturizado.
Lo más curioso: El título hace alusión al “cruce del Jordán” y al hecho de que alguien que “se cruza” es alguien con el que no existen buenas relaciones.
¿Cómo verlo?: Fue emitido por FDF y La cuatro y en la actualidad puede comprarse en DVD. En youTube pueden encontrarse muchos fragmentos e incluso episodios completos en castellano

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre CROSSING JORDAN

No fue una serie que gozara de particular predicamento, ni se convirtió en serie popular, ni en Europa ni en su patria originaria, los EEUU. Fue, sin embargo, una serie aceptable, bien realizada, con un nivel medio de interés de sus capítulos muy elevado y que, además, contaba con la interpretación de Miguel Ferrer y de una protagonista de indudables cualidades. Pero eran los tiempos en los que una forense no constituía una novedad y era el tiempo en que los diferentes CSI (Las Vegas, Miami y Nueva York) monopolizaban prácticamente el tema forense. Cuando se descongestionó el panorama y/o perdió fuelle CSI, el vacío quedó ocupado por Bones. Pero, lamentablemente, en los años en los que Crossing Jordan estuvo en antena, prácticamente no tuvo posibilidades de respirar, comprimido por las tres ediciones del CSI. Ahora, cuando la hemos revisado, podemos valorarla con mucha más justeza que en el momento en el que se emitió.

El punto fuerte de la serie es la presencia de dos actores carismáticos: Jill Hennessy (“doctora Jordan Cavanaugh”) y Miguel Ferrer (“doctor Garret Macy”). La primera era un rostro que nos resultaba familiar y que no conseguíamos fijar. Hubo que leer su filmografía para establecer de dónde procedía esa sensación de haberla visto antes de protagonizar Crossing Jordan: en efecto, estuvo presente en el reparto de RoboCop 3 (1993) y recientemente la hemos vuelto a ver protagonizando la serie Jo (2013) que protagoniza junto a Jean Reno y Tom Austen y en donde asume el papel de monja. La Hennessy es una actriz canadiense de origen europeo por cuyas venas corre sangre de antepasados italianos, franceses, suecos, irlandeses, austríacos y gitanos. Hay, en efecto, algo en su rostro que queda como remanente de todos estos orígenes. Se subió al carro de las teleseries con Ley y Orden, y desde entonces se ha convertido en un rostro habitual de los plasmas.

Por su parte, Miguel Ferrer, hijo del actor oscarizado Mel Ferrer, bebió de las fuentes glamourosas de Hollywood desde su infancia. En activo en el cine desde 1983, fue a partir de una pequeña colaboración en El hombre que nunca estuvo allí (1983) de los Coen, cuando empezó a convertirse en un actor habitual de reparto y sí, siguió en los años 80 y 90, escalando su lugar en la fama. Era el actor antagonista habitual y así pudo cimentar una sólida fama que hubiera ido mucho más lejos de no ser porque falleció prematuramente a principios de 2017. Su interpretación como forense en Twin Peaks fue antológica a pesar de su brevedad y puede ser tomada como referencia de los papeles en los que destacó. Aquí, en Crossing Jordan, interpreta al jefe superior de la protagonista, con el que no siempre está de acuerdo.

El título de la serie es un juego de palabras con varias interpretaciones en lengua inglesa: “Jordan”, viene por el nombre de la protagonista (“Jordan Cavanaugh”), pero también para jugar con la alusión al “cruce del Jordán”, episodio bíblico que sugiere que atravesada una línea no hay vuelta atrás; por otra parte “crossing” implica tanto alusión a este “cruce” como a la idea de que cuando alguien “se cruza” es que está enfrentado y resulta hostil, odioso o antipático. La protagonista tiene un carácter difícil, frecuentemente “se cruza” con unos o con otros, así que el título es caleidoscópico y puede interpretarse de diversas maneras.

La protagonista no es policía, es solamente una forense, hija de un destacado policía, así pues, le está vedado participar en la investigación policial. Sin embargo, en su mesa de autopsias es donde descifra prácticamente los enigmas que van llegando con los cadáveres que debe examinar. Hay algo de humor en la serie, pero como elemento siempre periférico.

Todos los protagonistas de la serie son particulares: “Max Cavanaugh” es el padre de la protagonista, “el detective Woody Hoyt” es el personaje al que suele manipular para llegar hasta el final de su investigación, la media docena de forenses, la criminalista, la consejera, los detectives, todos ellos forman una colección de curiosos personajes, completamente atípicos, bordeando el freakysmo más depurado y con una comicidad que abarca hasta al propio Miguel Ferrer.

Se trata de una serie entretenida que consiguió mantenerse durante 117 episodios y que valdría la pena que alguna cadena se arriesgara a reponer, ahora que tiene menos competencia de series similares. No se trata de una serie de culto, sino de una serie ligera, amena, correcta, sin ambiciones filosóficas, ni intenciones educativos, es simplemente un producto de entretenimiento honesto para pasar el rato. Y consigue su propósto sin bajar el listón de calidad.