FICHA

Título original: CSI: Miami
Título en España: CSI: Miami
Temporadas: 11 (257).
Duración episodio: 40-45 minutos.
Año: 2002-2012
Temática: Policiaca.
Subgénero: Investigación.
Resumen: Los miembros del CSI de Miami, investigan distintos casos vinculados a la delincuencia de aquella zona de los EEUU
Protagonistas: David Caruso, Khandi Alexander, Rory Cochrane, Kim Delaney, Emily Procter, Rex Linn, Adam Rodriguez, Jonathan Togo, Eva La Rue, Boti Bliss, Sofia Milos, Brendan Fehr, Brian Poth, David Lee Smith, Megalyn Echikunwoke, Evan Ellingson, Alana De La Garza, Shelli Bergh, Kate del Castillo, Taylor Cole, Christina Chang, Elizabeth Berkley, Wanda De Jesus, Joel West, Leven Rambin, Mini Anden, Jessica Szohr, Eve Mauro, Alexandra Adi, Diane Mizota, Julianna Guill, Ivana Milicevi, Julie Benz.
Lo mejor: los paisajes de Miami y los que rodean a esta ciudad.
Lo peor
: el papel de “Horacio Caine” es catastrófico para la serie.
Lo curioso: Los protagonistas de CSI: Las Vegas aparecieron en varias ocasiones (y los de CSI: Nueva York en una) a fin de reforzarse mutuamente.
¿Cómo verlo?: En España se ha emitido en Energy, FDF y Fox. También puede verse mediante programas P2P y algunos episodios pueden verse en youTube y comprarse en DVD

Puntuación: 6,5

PROMO (temporada 12, en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre CSI: MIAMI

Partamos de la base de que Miami es la zona más hispanizada de los EEUU (desde los años 80, cuando llamabas por teléfono a un banco, siempre te pedían en qué idioma deseabas que te asistieran: castellano o inglés), así que no puede extrañar que esta serie sea un catálogo de delincuentes hispanos. No es nada personal: es lo que hay. Mucho menos realista es la construcción del personaje protagonista: “Horacio Caine” que pronto se convierte en un personaje insoportable se mire por donde se mire.

David Caruso no es mal actor, incluso recordamos haberlo visto a poco de cumplir los 30, en un episodio de Canción Triste de Hill Street y como actor de reparto en películas notables (Oficial y caballero, 1982, Acorralado, 1982, etc.), el problema es que en esta serie, los guionistas han fallado a la hora de diseñar su papel. Lo que han construido ha sido un tipo prepotente, que mira pocas veces a los ojos de quien está hablando, permanentemente perdido en sentencias lapidarias, quitántose las gafas de sol dramáticamente y que, para colmo, sus líneas de textos más intensas, despiden una infumable moralina. “Horacio” no es dios, pero se postula como tal. El Chuck Norris del CSI, en una palabra. A partir de aquí, la serie cojea.

El resto de los personajes y el trasfondo por el que circula CSI: Miami es idéntico al modelo original de la franquicia, CSI: Las Vegas y al que le seguirá, CSI: Nueva York, pero así como en la primera, “Grisson” (William Petersen) y en la última Gary Sinise como “Mac Taylor”, están lejos de la sobreactuación y el postureo, el personaje de “Horacio Caine” es tan falso como un zumo de frutas en tetrabrick. A partir de aquí, la serie no se aguanta. El resto de compañeros del equipo no termina de cuajar, todos ellos, ensombrecen cuando aparece “Horacio” revestido con atributos de infalibidad e intención catequista.

El punto fuerte de la serie, en el que ya insistieron los creadores de aquel otro producto ambientado en la misma ciudad solo que un cuarto de siglo antes, Corrupción en Miami, fue en explotar el glamour y los paisajes de aquella ciudad y de su entorno. Se trata de un lugar bastante diferente a cualquier otro de los EEUU y no es raro que allí se haya concentrado el mayor número de población hispana a la que se le resultaría más insoportable el carácter húmedo de Sattle en la costa oeste o los fríos e Nueva York en el Este o la aridez de Kansas. Lo mejor de la serie es el glamour que destilan incluso los malos. Sin embargo, así como las licencias en el vestuario y en el estilo de “Sonny Crocket”, el protagonista de Corrupción en Miami, eran innovaciones en su tiempo, las poses de “Horacio Caine” parecen de otra época. El primero supo crear estilo. El segundo remitió al estilo ya superado del género negro de postguerra.

Eso es todo. Podría decirse, para concluir, que la caricatura de “Horacio Caine”, es tan absolutamente improcedente y su sobreactuación (que fue aumentando a medida que avanzaba la serie) tan omnipresente, que resulta imposible valorar esta serie por el resto de personajes (que se muestran como muy grises y apagados) y por sus argumentos (propios de la franquicia CSI con, como hemos dicho, presencia masiva de hispanos.

De las tres franquicias de CSI, fue la que recibió más críticas y, a pesar de que pudo prolongar su presencia durante diez años, resultó muy criticada y no fue, desde luego, la mejor de la tres.