FICHA

Título original The Society
Título en España: The Society
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 50-60 minutos.
Año: 2019
Temática: drama
Subgénero: misterio
Resumen: Los alumnos de una escuela inician una excursión fuera de su pueblo, debido a los malos olores, sin embargo, a medio camino encuentran un desprendimiento y se ven obligados a regresar. Cuando llegan a sus hogares, todo el pueblo está vacío y no consiguen salir de la población. Así pues, se ven obligados a prepararse para sobrevivir a su aislamiento y autoorganizarse sin el concurso de los mayores.
Actores: Gideon Adlon,  Domenic Arduino,  Sean Berdy,  Natasha Liu Bordizzo, Jordan Bradbury,  Michael Cassata,  Jacques Colimon,  Grace Victoria Cox, Olivia DeJonge,  Alex Fitzalan,  Kristine Froseth,  José Julián,  Rachel Keller, Alex MacNicoll,  Salena Qureshi,  Joseph Ramah,  Toby Wallace,  Benjamin Breault, Peter Donahue,  Damon J. Gillespie,  Seth Meriwether,  Christopher Gray,  Acei Martin, Lee DiFilippo,  Kate Avallone,  David Aaron Baker,  Anastasia Barzee,  Amy Carlson, Ava Gaudet,  Remington Keyes,  Chloe Levine,  Bob Rochelle,  Michael Siberry, Angela Hope Smith,  Paul Anthony Stewart,  Kathryn Newton
Lo mejor: a partir del tercer episodio sube ligeramente el interés.
Lo peor: los presupuestos de partida son muy débiles.
Lo más curioso
: la serie está creada por Christian Keyser y producida por Marc Webb
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 8 de mayo de 2019. Puede verse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 5


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Lo menos que puede decirse sobre THE SOCIETY

Póngase la temática de William Golding en El Señor de las Moscas en un matraz, únase el recuerdo de Perdidos, sitúese el conjunto en un pueblo perdido de Nueva Inglaterra y llénese con los elementos propios de una serie juvenil de institutos norteamericanos. Agítese y el resultado será The Society. Si han tomado nota de todos los ingredientes y los conocen (de ellos, quizás lo único que podríamos recomendar es la lectura de la obra de Golding que se llevó al cine en 1990) realmente, no hace falta que vean esta serie: la pueden imaginar.

La serie solamente tiene de imaginativo la justificación al arranque: un olor pestífero que invade el pueblo y obliga a los adolescentes a irse de excursión organizada por el municipio. ¿Por qué ese olor? ¿Tiene algo que ver con lo que está a punto de ocurrir? ¿Cuándo se conocerá la relación? O quizás sea por la aparición en una tapia próxima al instituto de una inscripción bíblica: Mene Mene Tekel Upharsin. La respuesta, en el último capítulo, por supuesto. Por lo demás, la serie carece por completo de originalidad y pertenece a ese grupo de series surgidas tras la estela de Perdidos en la que una situación absurda y nunca explicada desencadena una trama en la que los misterios se amontonan sin que se les dé ninguna explicación razonable y como simple excusa para enlazar más y más capítulos. Hay muchos precedentes, además de perdidos, Los 100,  La travesía, Glitch, Chicos Perdidos, Superperdidos en clave de humor y, claro está, La Cúpula.

Los jóvenes, una vez comprueban su aislamiento, cada uno de ellos reacciona en función de su personalidad. Comprueban que carecen de autoridad, de padres, de obligaciones, de profesores y pueden hacer lo que les dé la gana, una fiesta permanente de la que, sólo los más conscientes, intuyen que tienen que tomarse en serio porque no siempre van a comer saqueando los supers del pueblo, no saben cuánto tiempo les durará la electricidad y, de momento, en el primer capítulo, ya muere una de las que estaban destinadas a ser protagonistas sin asistencia médica. Así que, los jóvenes intentan organizarse, aparecen líderes naturales, otros que son irresponsables, irreductibles o, simplemente, inconscientes, los que no admiten ninguna autoridad, lo que dará lugar a diálogos y debates sobre la democracia, la autoridad, la libertad y demás, que remiten a las ideas de los “padres fundadores” de los EEUU, los llegados en el Mayflower que, ahora, reaparecen con sus rostros jóvenes y sus iPhones, tablets y portátiles, recuperando aquel espíritu de pioneros destinados a formar una nueva sociedad…

La serie no tiene un presupuesto excesivamente elevado: los actores son en todos los casos, desconocidos y no particularmente carismáticos, la fotografía deslucida y rutinaria, no es una serie que, visualmente, vaya a impactarnos. En cuanto a su argumento, nos remitirá a las series que ya hemos enumerados. Los diálogos, en algunos momentos, recuerdan a las clases de Formación del Espíritu Nacional de los años del franquismo, con una carga ideológica innegable que intenta “vender” el modelo americano de democracia.

A medida que avanza la serie, cuando el espectador ya se ha hecho a la idea de que tienen por delante desgracias, amores, aventuras, misterios y peleas sin fin, los diálogos aumentan su intensidad ideológica: ¿la solución para cualquier problema? Respuesta: los valores contenidos en la constitución de los EEUU.

La serie puede gustar a los nostálgicos de Lost. Aquellos a los que El señor de las moscas dejó un buen sabor de boca, reconocerán personajes, situaciones y entornos. Los adictos a las series de institutos quedarán atrapados al plasma. No aconsejaríamos esta serie a ningún espectador exigente.

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