FICHA

Título original: Lost
Título en España: Perdidos
Temporadas: 6 (121 episodios)
Duración episodio: 43 minutos.
Año: 2004-2010
Temática: Drama.
Subgénero: Misterio.
Resumen: Los supervivientes de un accidente aéreo llegan a una isla y protagonizan una serie de misterios encadenados que no están en condiciones de explicar y que ni siquiera el capítulo final de la serie logra explicar.
Protagonistas: Matthew Fox, Evangeline Lilly, Terry O’Quinn, Josh Holloway, Naveen Andrews, Jorge Garcia, Yunjin Kim, Daniel Dae Kim, Dominic Monaghan, Michael Emerson,Harold Perrineau Jr., Henry Ian Cusick, Emilie de Ravin, Elizabeth Mitchell,Ian Somerhalder, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Michelle Rodriguez, Nestor Carbonell, Cynthia Watros, M.C. Gainey, Mira Furlan, Tania Raymonde, Sonya Walger, Alan Dale, Ken Leung, Maggie Grace, Malcolm David Kelley, Jeff Fahey, Jeremy Davies, Rebecca Mader, John Terry, Mark Pellegrino, Titus Welliver, Kimberley Joseph, Lance Reddick, Zuleikha Robinson, Kiele Sanchez, Katey Sagal, Rodrigo Santoro, Kevin Durand.
Lo mejor: Que en buena parte de los episodios se mantiene la tensión.
Lo peor
: Que a medida que avanza la serie el espectador adquiere la sensación de que el final va a ser de difícil explicación.
¿Cómo verlo?: Se ha emitido por Fox, TVE1, TV2, Cuatro, La Siete. En la actualidad puede verse a través de programas P2P o comprar los DVD.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre PERDIDOS

Hay series “indiscutibles” y otras que suscitan posiciones encontradas, pero pocas series como ésta despertaron tanto interés en su arranque y que fueron cosechando, a medida que iba avanzando y cuando se veía que era muy difícil que los guionistas pudieran conseguir un final que resolviera todos los interrogantes y pudiera satisfacer al público, más y más enconos. Porque, a partir de cierto momento (acaso en la tercera temporada) ya se empezaba a ver que la mente de un guionista humano” no podía concebir un final que explicara todo lo que habíamos visto hasta ese momento. Tal fue el elemento que hizo perder audiencia a la serie y que logró que, mientras os espectadores más conservadores siguieran enganchados a ella, otros decidieran desintoxicarse pasando a otros productos con un argumento más razonable.

En efecto, lo que se ve en esta serie es un accidente aéreo que arroja a una isla a un grupo de supervivientes. Milagrosamente, empiezan a encontrar, tanto entre los restos del avión, como en la propia isla, recursos, provisiones e instrumental, para garantizar su supervivencia. En un momento dado, llegan a la conclusión de que no están solos en la isla: están ellos y “los otros”. Pero nada de lo que viven parece tener explicación. La trama tiene en cada episodio dos hilos argumentales: el que corresponde a ese episodio que, en gran medida autoconcluye, y la que corresponde al denominador común de la serie. La serie recurre a constante flashbaks como elemento narrativo central, aunque, a medida que avanza la serie se recurre a complicaciones cada vez más retorcidas que, siempre, tienen la virtud de generar interés en el espectador… pero también el agravante de complicar más y más la trama, hasta volverla de lo nebuloso y opaco de los primeros episodios a lo plomizo e inaccesible de los últimos.

En general, hacia la mitad de la serie, el espectador tiende a pensar que los supervivientes son objeto de un experimento sociológico, otros pueden pensar que viven en mundos paralelos, los hay que ven en la serie un sueño de síntesis entre los sueños de los distintos protagonistas… pero, lo que el espectador teme sobre todo es perderse un episodio y que sea, precisamente en ese episodio en donde aparece el elemento explicativo de toda la serie. Pero este no llega. Se acumulan más y más misterios, sin que nada sea aclarado y sin que nada tenga su explicación. El final, obviamente, no puede resultar sino decepcionante para unos y para otros. Nadie queda a gusto con lo que ve en las últimas escenas. Y el buen recuerdo que ha dejado, se dilapida.

Lo peor de todo, quizás sea que esta serie ha creado escuela: en muchas otras aparecidas con posterioridad (La cúpula [2013-2015], Los Revenants, The Leftovers, etc, etc), los guionistas no se han creído en la obligación de dar a la serie un final coherente y una explicación de conjunto. Simplemente, la serie, en un momento dado, llega a un punto en el que ya no puede aguantar más la generación de situaciones de tensión, decae, y es cancelada. La explicación es lo de menos. De hecho, se parte de una idea desencadenante sin explicación (las peripecias de unos tipos perdidos en una isla desierta, o de unos ciudadanos que no pueden abandonar su villa cerca por una cúpula inaccesible, o la desaparición de un 2% de la humanidad simultáneamente o los zombis que vuelven de su situación de no-muertos a la de ¿no-vivos?), sin sentido, absurda, sin lógica, que se utiliza, mientras que el público la va asumiendo para crear situaciones de suspense e intriga que enganchan al público… éste piensa que, antes o después, tales misterios se resolverá y él terminará entendiendo qué es lo que ha ocurrido. Vana esperanza, porque el nuevo modelo de serie se basa en “engánchate que no hay final”; el malestar por comprobar que no hay final se te disipará en cuanto aparece en el monitor otra serie con los mismos o parecidos elementos que suscita idénticos interrogantes. El público tiene una memoria corta: sustituye con facilidad una serie por otra. Al cabo de una semana e haber abominado de la serie concluída, el espectador se ha entregado a otra que le deparará idénticas expectativas… y la misma decepción. Y así hasta el fin de sus días. ¿Para qué ofrece lógica y explicaciones si el espectador busca sólo misterios y sobresaltos? Lost fue el modelo para otras muchas series que han llegado después. Parafraseado a Nietzsche podríamos decir: “Si todo es absurdo, cualquier final está permitido”.