FICHA

Título original: The Divide
Título en España:  The Divide
Temporadas:  4 (58 episodios)
Duración episodio: 42 minutos.
Año: 2014-hoy
Temática: Drama.
Subgénero: Distopía
Resumen: Una guerra atómica ha arrasado la tierra  y una nave espacial lleva ya tres generaciones flotando en torno al planeta hasta que deciden enviar a un grupo de 100 delincuentes juveniles para que vean cómo sigue el planeta. El grupo, inmediatamente, se divide en grupos de opiniones contrapuestas.
Protagonistas: Eliza Taylor, Henry Ian Cusick, Marie Avgeropoulos, Paige Turco, Kelly Hu, Isaiah Washington, Bob Morley, Thomas McDonell, Devon Bostick, Christopher Larkin, Eli Goree, Lindsey Morgan, Ricky Whittle, Eve Harlow, Richard Harmon, Brenda Strong, Adina Porter, Katie Stuart, Genevieve Buechner,Chelsey Reist, Kendall Cross, Alycia Debnam-Carey, Ty Olsson, Jessica Racz,Tasya Teles, Jarod Joseph, Sachin Sahel, Jojo Ahenkorah, Alessandro Juliani, Erica Cerra, Zach McGowan, Michael Beach.
Lo mejor: Ha ido mejorando a través de las temporadas.
Lo peor
: Serie rutinaria, plagada de tópicos, previsible y con interpretaciones desvaídas.
Lo más curioso: El argumento está basado en un bestseller escrito en 2013 por Kass Morgan con el mismo título.
¿Cómo verlo?: A través de Netflix.
Puntuación: 6

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CABECERA y MÚSICA

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Lo mínimo que puede decirse sobre THE 100

Sabemos lo que es una “distopía” (la visión de un mundo futuro indeseable). Hoy es tiempo favorable para las distopías: no se tiene, lo que se dice, mucha confianza en el futuro. Sabemos también lo que es una serie juvenil (aquella en la que los protagonistas son, obviamente, jóvenes, aunque la temática esté orientada hacia todas las edades). Los 100 es una serie distópica que nos muestra un mundo postapocalíptico al que son arrojados un centenar de chavales para que vayan viendo si el planeta se puede colonizar de nuevo o más vale irse haciendo a la idea de que entre la radiación nuclear, las plagas, los mutantes y demás lindezas, más vale ir pensando en otro planeta. Porque han pasado ya 96 años desde el desastre nuclear y tres generaciones de una nave terrestre que ha permanecido en el espacio exterior con 4.000 supervivientes del planeta, preservando lo poco que queda de humanidad, parecen haber eternizado la esperanza de regresar al planeta. ¿A quién se envía como avanzadilla? No, desde luego, a los mejores, sino a lo más indeseable que se alberga en las bodegas de la nave: adolescentes enloquecidos, salvajes, poco integrados, problemáticos, la escoria de la nave… Tal es el punto de partida.

¿Qué sigue en los siguientes 57 episodios? Nada, en realidad, que no hayamos visto antes en Perdidos, La Cúpula,  y otras series similares con elementos extrapolables de la novela de William Golding El señor de las moscas. Primero, los precipitados a la Tierra, son todos jóvenes, casi adolescentes, cada uno tiene su particular visión de lo que están haciendo. Unos son obedientes al plan inicial (ser la avanzadilla para comprobar si el planeta está en condiciones de ser rehabitado), otros son facciosos y levantiscos, quieren cortar lo antes posible con el mundo de “papá y mamá” (la nave), los hay también que son verdaderos bultos, colgadetes, todo les importa un bledo. Se  pelean entre ellos y tratan de sobrevivir ante los peligros deberán soportar en un planeta que no han pisado los humanos desde que, más o menos, la especie se extinguió en el holocausto nuclear.

La novela gozó de cierta fama, pero la ejecución no ha sido todo lo hábil que requería la empresa. Los rostros juveniles son desiguales en sus actuaciones, pero, sobre todo, la primera temporada resulta decepcionante y ha sido la causante de que muchos espectadores se negaran a seguirla. Y eso es lo malo: que en las temporadas siguientes, la serie remonta, los actores empiezan a encontrarse más a gusto en sus papeles y que la serie empieza a fluir. Las mejores temporadas –en nuestra opinión- son la segunda y la tercera. Luego cae en un dejá vu y en reiteraciones propias de una temática que no para más allá de 20 episodios (y vamos por la sesentena).

La serie tiene la pretensión de enviarnos dos mensajes: el primero es el habitual alarido pacifista, similar al pegado por Charlos Heston cuando ve las ruinas de la Estatua de la Libertad en El planeta de los simios: “Os vais a destruir a vosotros mismos”. El otro es mantener un tema que tiene mucho predicamento entre la sociedad norteamericana desde la independencia: el “survivalismo”, pildorillas para salir adelante en un mundo hostil, primitivo, competitivo y deshumanizado en el que las condiciones de vida no tienen nada que ver con el “estado del bienestar”, sino más bien con el ultraliberalismo más extremo. En el planeta, a todo esto, han sobrevivido distintos grupos a cual más excéntrico.

La serie está adaptada para todos los públicos, especialmente para los aman este tipo de relatos en los que no se termina de ver cómo va a acabar todo. Si les gustó Perdidos, esta serie tiene todos los números para gustarle igualmente. Los 100 chavales arrojados sobre la Tierra son todos jóvenes y adolescentes, así que es una serie que, en gran medida, está adaptado para ese tipo de público: no hace falta que el argumento sea muy sólido ni muy exigente, nadie, en el fondo se plantea que hacen durante 96 años, 4.000 terrestres esperando en el espacio que el planeta vuelva a ser habitable, ni que varios grupos de supervivientes, sin tanta tecnología haya sobrevivido al nivel de las cucarachas. Gustará finalmente a los que amen los relatos de ficción distópica. Las críticas han sido bastante duras con la primera temporada (realmente masacrada en los EEUU y con bastante razón). No volverá locos –eso sí- a los aficionados a la ciencia ficción: hay poca ciencia y mucha ficción en esta serie. Vale la pena no olvidarlo.