FICHA

Título original: Las doce caras de Juan
Título en España: Las doce caras de Juan
Temporadas: 1 (12 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 1967
Temática: Comedia
Subgénero: Astrología
Resumen: El protagonista de cada episodio encarna el perfil de un signo astrológico diferente del que se dramatizan y mencionan sus rasgos principales.
Protagonistas
: Alberto Closas, Modesto Blanch, Enrique Navarro, Joaquín Pamplona, Elisa Ramírez, Sonia Bruno, Pedro Núñez, Pedro Porcel, Irene Gutiérrez Caba, Pedro Sempson, Paloma Valdés, Emilio Laguna, Elvira Quintillá, Blanca Sendino, Lola Gálvez, Julia Gutiérrez Caba, Luis Morris, Marisa Paredes, Paría de la Riva, Luchy Soto, Víctor Valverde, Rafaela Aparicio, Marisol Ayuso, Lola Gálvez, José Núñez, Elema María Tejeiro, Víctor Valverde, Ana Casares, Roberto Cruz, Mónica Randall, José Sacristán, Lola Herrera, Javier Loyola, Francisco Merino, Montserrat Noé, Concha Cuetos, Fiorela Faltoyano, Agustín Bescos, Margarita Calahorra, Fernando Sánchez Polak.
Lo mejor: Alberto Closas conseguía emocionar y divertir en cada entrega.
Lo peor
: La absoluta simplicidad de los decoradas que indicaba limitación de medios y austeridad.
Lo más curioso: Fue la primera intervención de Alberto Closas en TVE
¿Cómo verlo?: En Televisión a la Carta de TVE.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre LAS DOCE CARAS DE JUAN

En 1967 TVE obsequió a su audiencia con una serie antológica que gozó de gran prestigio y que seguía a la que había obtenido el mismo éxito la temporada anterior. Ambas iban de astrología y nos mostraban a los doce signos del zodíaco en cada una de sus entregas. La primera fue Las doce caras de Eva, con protagonista femenina y la estrenada en 1967 Las doce caras de Juan. Alberto Closas encarnaba a las doce posibles personalidades diferentes del varón español de la época.

La astrología nunca estuvo bien vista por las autoridades, ni mucho menos por la Iglesia, durante los años del franquismo. Se toleraba y estaba presente en los medios de comunicación, pero chocaba frontalmente con las concepciones católicas de la época. Todos los diarios tenían su rúbrica astrológica diaria y, a pesar de que no existían astrólogos conocidos como empezaría a ocurrir luego en los primeros años de la transición, esta forma de predicción formaba parte de la “cultura pop”. Ambas series, demostraron que la astrología tenía un seguimiento popular masivo y, especialmente, Las doce caras de Juan constituyó un éxito masivo.

El personaje central era Alberto Closas que en cada episodio asumía un nombre y un signo del zodíaco diferente: “Juan Arias”, “Juan Leo”, o si se trataba de un signo doble “Juan Cástor” y “Juan Pólux” en el capítulo relativo a Géminis. Una breve presentación del signo, realizada con animaciones extremadamente simples, casi naïfs, suponían la introducción o cabecera de cada episodio. La elección de Closas como protagonista fue un gran acierto. No se trataba de un actor visto en TVE, si bien le precedía una amplia experiencia teatral en Iberoamérica –en donde se exilió su familia tras la guerra civil- y, a partir de 1955 en la escena española. Las doce caras de Juan fue su primera aparición en TVE a la que seguirían otras actuaciones, especialmente a partir de 1983. Su última actuación fue, precisamente, en la serie Farmacia de Guardia en 1994. Fallecería ese mismo año. Closas era un consumado actor teatral que alternó las tablas con papeles en 70 películas de las que, sin duda, La fierecilla domada (1955) y La familia y uno más (1965) fueron las que tuvieron más éxito. El maestro de esgrima (1992) fue su última contribución al cine. La versatilidad que Closas tuvo siempre en la escena ayudó a que cada uno de los doce perfiles presentados en esta serie, resultara creíble y veraz. Si se mira el reparto se verá que en él participaron, sino los mejores actores de la época, sí desde luego una parte importante de ellos y, al mismo tiempo, de futuras promesas que se consolidarían artísticamente en la década siguiente: Víctor Valverde, Marisa Paredes, Fiorela Faltoyano, José Sacristán, Sánchez Polack…

La serie fue dirigida por Pedro Amalio López sobre guiones elaborados por Jaime de Armiñán. Vale la pena recordar que la llegada de José María Calviño a TVE en 1983 (colocado por el gobierno socialista) supuso la defenestración incomprensible de este director que pasó a trabajar para la recién creada Televisión de Galicia y tuvo que esperar hasta 1986, que Pilar Miró, volviera a llamarlo cuando se hizo cargo del “ente público” tras la desastrosa gestión de Calviño. Entre los éxitos de Amalio López se cuentan Silencio, vivimos, Fernández Punto y Coma, Tras la puerta cerrada (1963), El conde de Montecristo (1969), La saga de los Rius (1976), numerosísimos Estudio 1, telenovelas y Primera Fila y los magazines más populares de los años 70 (Todo es posible en domingo y 300 millones).

Por su parte, Jaime de Armiñán tuvo el honor de haber guionizado el primer espacio infantil de TVE en 1959, Érase una vez…. Al que seguiría Cuentos para mayores (1959), trabajando sin interrupción en el ente público desde entonces y consiguiendo éxitos notables con Chicas de la ciudad, hasta llegar a Historias de la frivolidad (1968), Tres eran tres (1972-1973), Ramón y Cajal: historia de una voluntad, Juncal,  etc.

Las doce caras de Juan resultó ser un espacio divertido en el que los españoles se reconocían (o no) en su signo zodiacal. Era una serie barata de realizar: bastaba con actores que supieran interpretar un guión ágil y repleto de ironías; todo lo demás era secundario: las animaciones que precedían eran de las que pueden hacerse en casa y los decorados, simplísimos, reiterativos y en varios episodios, únicos. Ha sido una de las series en donde la relación inversión-resultados ha sido más espléndida. La audiencia la celebró, cada semana el público estaba pendiente de si se iba a tratar de “su signo” zodiacal y al día siguiente era de obligado comentario en bares, oficinas y tajos.

Hoy sería una serie “demasiado intelectual”, costaría que el público la aceptara. Y, sin embargo, era en la época, una serie estándar, sin complicaciones, basada en un buen guión y en unas interpretaciones magistrales desde el protagonista hasta el último actor de reparto. Afortunadamente, el archivo de TVE lo ha rescatado y puede verse en Televisión a la Carta en el enlace indicado. La recomendamos.