FICHA

Título original: Las Doce caras de Eva
Título en España: Las doce caras de Eva
Temporadas: 1 (12 episodios)
Duración episodio: 41-52 minutos.
Año: 1971-1972
Temática: Comedia
Subgénero: Astrología.
Resumen: Doce tipos de mujer caracterizados por cada uno de los doce signos del Zodíaco son analizados en esta serie que, en realidad, era la réplica a Las doce caras de Juan emitida unos años antes.
Protagonistas
: Amparo Baró, Lola Gaos, Licia Calderón, Mara Goyanes, Ismael Merlo, Amparo Soler Leal, Antonio Sasas, Marisa de Leza, Pablo del Hoyo, Alberto Fernández, Julia Trujillo, Leo Anchóriz, Emma Cohen, Juan Diego, Francisco Piquer, Vicente Sangiovanni, Hugo Stuven, Guillermo Carmona, Antonio Ferrandis, Mary Delgado, Arturo Fernández, Elena María Tejeiro, Paco Valladares, José Vivó, Teresa Guaida, Aliocia Hermida, María Luisa Ponte, Tina Sçainz, Silvia Tortosa, Rosana Yanni, Pascual Barrachina, María Isvert, Chus Lampreave, Concha Velasco, Pedro Civera, Margot Cottens, Julieta Serrano, Enric Arredondo, Irene Gutiérrez Caba, Marisa Paredes, Maite Blasco, Mary Delgado, Charo López, Luis Morrios, Mari Carmen Prendes,
Lo mejor: La personalidad femenina está perfectamente trazada, incluso con algunas concesiones al feminismo.
Lo peor
: cierta pobreza en los decorados.
Lo más curioso: La banda sonora fue compuesta por Vainica Doble.
¿Cómo verlo?: En el enlace indicado de Televisión a la Carta.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre LAS DOCE CARAS DE EVA

En 1967 se había estrenado con gran éxito de crítica y audiencia, Las doce caras de Juan, protagonizada por Alberto Closas. Pasaron los años y en 1971, Jaime de Armiñán elaboró el guión de una serie que era, en cierto modo complementaria, pero totalmente autónoma e incluso con otro planteamiento, dedicada al análisis astrológico de la personalidad femenina. Como en la anterior serie, la selección de los actores fue, sencillamente, brillante y es casi un catálogo de cómo era lo mejor de la escena española a principios de los años 70. La diferencia más notable en relación a la serie sobre “Juan”, venía dada por el hecho de que aquí no existía un protagonista único que encarnaba a las distintas formas del ser femenino, sino que cambiaban (en el primer episodio, por ejemplo, dedicado a Piscis, la protagonista es Amparo Baró, en la segunda dedicada al signo de Acuario, pasa a ser una juvenil Lola Herrera). Se filmó en blanco y negro y con unos decorados mínimos que indican la limitación de medios que sufría la televisión española en la época.

Existía cierta diferencia también en el contenido de la serie. Era inevitable. En 1972, la oposición democrática, al menos en el mundo de la cultura, estaba en trance de haber impuesto sus puntos de vista, e incluso buena parte de los actores empezaban a militar discretamente en las filas del PCE o simpatizar con él. Así como Las Doce Caras de Juan, era una serie completamente neutral desde el punto de vista ideológico, puro entretenimiento con toques de psicología y tópicos astrológicos, esta otra serie era lo mismo pero se habían filtrado ya algunas morcillas procedentes del feminismo que entonces era, antes bien, un conjunto de opiniones que un movimiento, más o menos organizado. A diferencia de en series anteriores, en esta la familia no era intocable: se ponía de manifiesto que en el interior de las parejas existían conflictos y que la mujer podía ser víctima de situaciones de sometimiento al varón. No es que el tema de “los derechos de la mujer” estuvieran siempre presentes en la serie, es que la salpicaban. Había que estar atento para descubrir por dónde se filtraban estas morcillas y comparar ambas series para advertir con claridad lo que iba de una a otra.

Contrariamente a lo que aparece en Wikipedia y en otras webs, en las que se afirma que la acción transcurre en un “correccional”, lo cierto es que este elemento solamente está presente en la primera entrega (Piscis). En cada una de las siguientes, las situaciones son diferentes por completo y presentan a personajes procedentes de distintos grupos sociales.  A esta serie escrita por Jaime de Armiñán seguirá otra en la que él mismo seguirá indagando en el alma femenina: Tres eran tres (1973) en la que también aparecía el tema de las familias rotas y las separaciones.

La serie ha sido rescatada en su totalidad por la Televisión a la Carta. Es una de las piezas más accesibles que nos pueden introducir en la realidad de la televisión durante el último tramo del franquismo (el que va desde el Proceso de Burgos en diciembre de 1970 a la muerte de Franco cinco años después). En realidad, en ese momento, especialmente, a partir de 1972 cuando se produzca el ascenso del almirante Carrero Blanco, ya estaba previsto realizar una forma de transición limitada. A pesar de ser católico, Carrero Blanco desdramatizó algunas de las posturas que habían sido propias del catolicismo integrista anterior (la negativa a reconocer que dentro del matrimonio podían aparecer problemas que hacían imposible la convivencia, infidelidades que comprometían el “hasta que la muerte nos separe” y reivindicaciones de la mujer no formuladas hasta ese momento. Era una transición limitada pero real y se reducía a reconocer los hechos reales que estaban sucediendo en aquellos momentos.

Entretiene, es serena, reposada, con toques de humor, no hace estallar carcajadas, pero sí ironías y, sobre todo, es un lujo ver a aquel grupo de actores vocalizando y actuando con una naturalidad que nos zambulle de cabeza en la trama y que concentraba la atención de la audiencia, inhibiéndolo del entorno y, especialmente, de unos decorados, a veces naïfs y en otros con el cartón-piedra demasiado visible. La serie tuvo menos impacto que el dedicado a la personalidad masculina, pero constituyó un éxito que se prolongó desde el 20 de octubre de 1971 al 19 de enero de 1972. Es, desde luego, una fotografía de la mujer española en aquellos años.