FICHA

Título original: Fernández Punto y Coma
Título en España: Fernández Punto y Coma
Temporadas: 1 (11 episodios).
Duración episodio: 25 minutos.
Año: 1963-1964
Temática: Crítica.
Subgénero: Humor amargo.
Resumen: Un burgués escribe sus memorias y revisa su pasado sin perdonar absolutamente ninguna situación que viviera en su infancia y juventud.
Protagonistas: Adolfo Marsillach, Maria Massip, Emilio Gutiérrez Caba, Juan Ramón Torremocha, Mercedes Barranco, José Blanch, Daniel Dicenta, Juan Diego, Rafael Espinosa, Víctor Fuentes, Lola Gaos, Agustín González, Mara Goyanes, Julia Lorente, Enrique Navarro, Erasmo Pascual, María Luisa Ponte, Tony Soler, Pedro Sempson.
Lo mejor: La crítica social siempre era bien recibida en los años 60.
Lo peor
: Se notaba la mano de la censura.
Lo curioso: No hemos encontrado absolutamente ninguna huella gráfica de esta serie.
¿Cómo verlo?: Inencontrable.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre FERNÁNDEZ PUNTO Y COMA

En 1962, cuando apenas teníamos 10 años, vimos extasiados esta serie de crítica social que se nos quedó grabada de manera indeleble. Hoy, los niños de 10 años, juegan con videojuegos y ven sólo dibujos animados. Pero se nos quedó aquella frase inicial de la serie: “Fernández nació punto, el mundo le hizo coma y por eso se llama Fernández Punto y Coma”. Aquel inicio nos pareció inquietante y cada semana estábamos atentos a aquel enorme televisor Philips de minúscula pantalla que podía cerrarse con dos puertas cuando no había programación (que era en casi dos terceras partes del día). Debemos reconocer que nuestros padres eran ambos admiradores de Adolfo Marsillach y supieron transmitirnos ese interés. Cuando pudimos acudimos a verlo al Teatro Poliorama de Barcelona, haciéndonos con entrada de claca, y admirando su Marat-Sade de Peter Weiss.

El Sr. Fernández Punto y Coma era un gran burgués. La vida le había favorecido y llegaba a la ancianidad convertido en millonario y rodeado de seres que le querían y sobre todo que le servían. Un buen día, sintiéndose que sus fuerzas decaían, quiso escribir sus memorias y ajustar cuentas con su pasado. A fin de cuentas, los años 60 eran años de desarrollismo y esperanza, años de Seat 600 y pluriempleo, de inicios del “sueño español” (utilitario, piso en propiedad y vacaciones en la costa). Pero cuanto el Sr. Punto y Coma era niño, la vida no era ninguna ganga.

A Adolfo Marsillach le correspondía, obviamente, realizar el papel de “Fernández Punto y Coma – maduro”. A fin de cuentas, él era el creador del personaje y el guionista. Para las edades anteriores de su vida había contado con el jovencísimo Juan Ramón Torremocha, hijo del actor Manuel Torremocha que protagonizó en los 50 y 60 innumerables telenovelas y espacios dramáticos en TVE; que tras participar en Fernández Punto y Coma y con diez años más vimos en la serie Si yo fuera rico (1973), protagonizada por Antonio Garisa. En cuanto al Fernández Punto y Coma adolescente, estuvo encarnado por Emilio Gutiérrez Caba, el venerable actor que conocemos y que en aquella época era apenas un lechuguino. El cuarto protagonista de la serie era la secretaria a la que el protagonista dictaba sus memorias, María Massip (1942-2002), uno de los rostros femeninos más habituales de la pequeña pantalla en los años 60-80 y que estuvo presente tanto en las Historias para no dormir como en el resto de espacios dramáticos de TVE.

La serie nos mostraba cómo puede ser la revisión de una vida, cómo todo se redimensiona y se vive con otra intensidad, cómo se deforman los recuerdos y se juzgan de una manera y, sobre todo, como nos lamentamos de lo que pudo ser y no fue. Era evidente que Marsillach en el guión se estaba interpretando a sí mismo y como consideraba que estaba en un momento de su vida en el que le quedaba poco por conocer (apenas tenía 36 años cuando se rodó está serie). Marsillach es un gran olvidado. En sus guiones supone granjearse una ola de hostilidad de sus compañeros de profesión que no le perdonaron el que tuviera una irreprimible tendencia a airear los vicios y las mezquindades del oficio. Las series Silencio se rueda (1961-1962), Silencio estrenamos y Silencio vivimos, fueron otras tantas series que realizó para TVE en los que la carga crítica, colocada en distintas intensidades, sacudió a sectores enteros de la sociedad española. Era un tipo ácido que a los 35 años estaba a la vuelta de todo y que era muy escéptico respecto a la sociedad, la convivencia e incluso sobre la realidad. Un gran olvidado, además de un gran actor y un imaginativo guionista.

La serie es inencontrable. O su soporte se ha desmagnetizado en los sótanos de Torre España, cuando se realizó el traslado de los archivos a Prado del Rey y se pasaron las películas a video, o bien se destruyó en el incendio que afectó a los almacenes. Es triste pensar que una de las mejores series de los primeros tiempos de la televisión se ha perdido completamente.