FICHA

Título original: Silencio, vivimos.
Título en España: Silencio, vivimos.
Temporadas: 1 (13 episodios).
Duración episodio: 25 minutos.
Año: 1962
Temática: Sátira.
Subgénero: Tragicomedia.
Resumen: Crítica dramatizada a los usos y costumbres de la sociedad española y especialmente a las incomprensiones y molestias que provoca la vida en sociedad
Protagonistas: Adolfo Marsillach, Julia Gutiérrez Cava, .
Lo mejor: era la serie crítica de la temporada.
Lo peor
: el tono de la crítica era inferior al utilizado en Silencio, se rueda.
Lo curioso: se ha seguido representando con formato de obra de teatro.
¿Cómo verlo?: Fue emitido por TVE. No han quedado rastros accesibles

Puntuación: 7

PROMO

CABECERA

MUSICA

VER SERIE

WEB NO OFICIAL

Comprar DVD en Amazon

Lo mínimo que puede decirse sobre SILENCIO, VIVIMOS

Era muy difícil realizar una crítica a los usos y costumbres de la sociedad española en 1962 porque esa sociedad se encontraba entonces en proceso de cambio acelerado y a una velocidad casi increíble. En la década anterior se había pasado de las restricciones eléctricas y de la cartilla de racionamiento, a la ley de inversiones extranjeras (1959) que permitió el despegue definitivo de la economía española. Pero si en algún terreno se podía notar esa aceleración era en el parque de televisores existentes en el país: apenas 40.000 en 1958, que dos años después eran ya 250.000 y en 1965 habían pasado a ser 1.750.000… La década terminó con 5.800.000 monitores. Crecía a mayor velocidad que el uso del Seat 600. En esas condiciones era difícil establecer parámetros críticos que, además, fueran admitidos por una censura que se cuidaba, no solamente de preservar la integridad del régimen, sino también de las buenas costumbres. Baste decir que incluso las sopranos que cantaban en directo algún aria, aparecían con un echarpe cubriéndoles los hombros y los brazos desnudos. Eran las secuelas del nacional-catolicismo que había dominado entre 1942 y 1956 en la escena política española.

Pero la parrilla de la época necesitaba una serie que criticara determinados usos y costumbres de la vida social española. Lo único que se le exigía es que no torpedeara al régimen, ni a las buenas costumbres. Y eso fue lo que hizo Adolfo Marsillach: definir, en trece episodios, los rasgos de la personalidad “española” de la época. Marsillach era una especie de “enfant terrible” de la TVE. Su ciclo vital en televisión abarcó desde finales de los 50 hasta mediados de los 70 y, hay que reconocerle que, junto a Ibáñez Serrador, Jaime de Armiñán, Pedro Amalio López y otros, fue e los impulsores de una televisión austera, con escasos medios a su disposición, pero que era extremadamente honesta y, sobre todo, dio excelentes resultados.

El año anterior (1961), Marsillach había escrito, dirigid y protagonizado la serie Silencio, se rueda… en la que criticaba a la industria del cine española. Pudimos ver a productores sin escrúpulos, actores veteranos, directores que se dejaban llevar por unos o por otros, rivalidades, riñas y, sobre todo, el proceso de una película, desde su origen hasta su proyección. Obviamente, los personajes que aparecían eran caricaturas de personajes muy reales existentes en ese momento que advirtieron el puyazo y se dieron por enterados: Marsillach ya no volvería a filmar durante muchos años una sola película.

Cuando Marsillach abordó la guionización de Silencio, vivimos, ya era perfectamente consciente de que en este país cainita por excelencia, podía ejercerse la crítica… mientras fuera moderada y no apuntara concretamente contra ningún intocable. De ahí que el nuevo proyecto que presentó a TVE, Silencio, vivimos, no apuntara contra ningún sector concreto de la sociedad (como había hecho en Silencio, se rueda y haría más adelante en Silencio, estrenamos, orientado hacia la crítica del mundo del teatro), sino a la sociedad en general. La protagoniza un hombres –el propio Marsillach- que quiere vivir y dejar vivir, pero que no puede evitar verse salpicado por las actitudes y comportamientos de quienes le rodean. Marsillach busque que el “hombre medio” se identifique con los problemas e incomprensiones que experimenta el protagonista. El trasfondo por el que circula es dramático, pero se llega a él mediante la crítica, la ironía y el humor”. Vivir, viene a decir Marsillach, no es ninguna ganga: es, más bien, una aventura atribulada. No era exactamente una comedia de situación, pero se aproximaba al concepto. Por otra parte, Marsillach había rebajado el tono de la crítica para evitar los efectos perversos sobre sí mismo que habían derivado de su anterior experiencia.

La serie fue considerada por el autor como “el más importante programa de televisión”. O al menos así se tituló el volumen publicado poco después por una editorial barcelonesa en donde se recogían la totalidad de los guiones, fotografías de la filmación y de los actores, que ha terminado siendo el único rastro documental de la serie (puede conseguirse en el mercado de libros de ocasión de ebay, todocolección, y similares con precios que oscilan entre los 50 y los 90 euros). Periódicamente, la obra de teatro que recogió lo esencial de guión, sigue siendo representado en las pasarelas y es una de las obras recurrentes para teatros de aficionados.

Como hemos dicho es una serie que se emitió cuando el parque de televisores andaría los 300-350.000 en toda España. Además, desde entonces han pasado 55 años. Es muy posible que en este momento no queden más de 50.000 personas vivas que recuerden vagamente aquella serie, de la que solamente hemos aspirado a traer un recuerdo y una mención en honor de aquella televisión de los “tiempos heroicos” y del esfuerzo de un autor-director-intérprete de referencia que fue Adolfo Marsillach.