FICHA

Título original: Ramón y Cajal: historia de una voluntad
Título en España: Ramón y Cajal: historia de una voluntad
Temporadas: 1 temporada (10 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1982
Temática: Biografía.
Subgénero: Médicos.
Resumen: Biopic muy completo del doctor Santiago Ramón y Cajal, planteada como unas memorias del personaje cuando se encuentra retirado de toda actividad y muy anciano.
Protagonistas: Adolfo Marsillach, Verónica Forqué, Fernando Fernán Gómez, Encarna Paso, Tito Valverde, Emilio Linder, Miguel Ángel del Valle, Damián Velasco.
Lo mejor: Una serie que muestra que la televisión puede convertirse en un vehículo de transmisión de alta cultura.
Lo peor
: Que otros Premios Nobel no merecieran análogas series y que las televisiones hayan reducido sus ambiciones culturales a la mínima expresión.
Lo más curioso: Algunos de los escenarios en los que se rodó la serie eran los mismos en los que se había desarrollado la vida de “Don Santiago”.
¿Cómo verlo?: Puede verse en el enlace indicado de TVE y está a la venta en DVD.

Puntuación: 8,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre RAMÓN Y CAJAL, HISTORIA DE UNA VOLUNTAD

Hay series en las que no puede negarse que el guionista, el director y los protagonistas, se han encariñado con sus papeles y han sabido darles una calidez inusual como pocas veces ocurre en televisión. Tal fue el caso de la serie Ramón y Cajal: historia de una voluntad. Estrenada a finales de enero de 1982, contó con un presupuesto multimillonario para la época (150 millones). No era la primera vez que Adolfo Marsillach encarnaba a Ramón y Cajal. En 1959 ya había protagonizado una biografía sobre el personaje dirigida por León Klimovsky (Asalto a la gloria) que le valió el Premio de Interpretación. Decían que Marsillach y Cajal se parecían físicamente.

La serie carecía de pretensiones hagiográficas: no se trataba de encumbrar al personaje más allá de donde su capacidad científica y sus títulos le habían llevado. Tampoco era necesario: más allá del Premio Nobel no hay mucho más que conquistar. Lo que si se preocupó de destacar José María Forqué, director y productor de la serie, fue la inagotable curiosidad del personaje, lo raro de algunos de sus intereses (incluida la telepatía y la acupuntura) y las condiciones miserables en las que debió de trabajar a lo largo de su vida. Aquella España salida del 98 no estaba hecha ni para científicos ni para investigadores. Y, justo es reconocer que esta del siglo XXI, lo está aun menos. Hay cosas permanentes y el desprecio de las autoridades por la ciencia es algo consuetudinario en nuestra tradición política y cultural.

La serie comienza cuando Cajal es repatriado de Cuba enfermo de paludismo. A lo largo de los capítulos se enfatiza el papel de su inseparable esposa, Silveria Fañanás (Verónica Forqué, que había trabajado con Marsillach desde 1974 cuando debutó en el medio con Silencio, estrenamos), quedan patentes los rasgos de la llamada “generación del 98” que él encarnó en su vertiente científica, la miseria de la España de la época y la miseria de unas autoridades que, en general, creían que nuestro país jamás sería competitivo en especialidades científicas, las relaciones con su padre (“Don Justo”, Fernando Fernán Gómez) y quedan claras las aportaciones del biografiado en el conocimiento del sistema nervioso y los procesos de las células nerviosas. El resultado es una serie con “punch” que, a pesar de la gravedad de las situaciones y de la seriedad de lo narrado, consigue atrapar al espectador y hacerle partícipe de las inquietudes y problemas que debió afrontar el Premio Nobel.

La serie estuvo dirigida por José María Forqué quien se reivindicó como gran director en el que fue uno de sus últimos trabajos (después sólo filmaría Romanza Final, un biopic sobre el tenor Julián Gayarre y Nexus 2.431 [1994] una de las pocas películas de ciencia ficción espacial filmadas en España, y dos series de televisión: El jardín de Venus [1983] y Miguel Servet, la sangre y la ceniza [1989]). Forqué había trabajado en el período inmediatamente anterior en películas de poco calado y en sus últimos trabajos para televisión reivindicó su gran calidad como director. Por su parte, Hermógenes Sáinz y Santiago Loren realizaron un guión extremadamente fiel a la realidad del biografiado que Marsillach convirtió en personaje televisivo incorporando algunos rasgos de su propia cosecha (cierto temblor en las manos, que Ramón y Cajal nunca tuvo).

Afortunadamente la serie está a disposición del espectador que quiera verla en la sección de Televisión a la Carta de TVE (y en youTube con una menor definición). La serie fue emitida inicialmente por la “segunda cadena” (TV2) y, a la vista del éxito obtenido, que sorprendió incluso a los directivos del ente público, fue repuesta apenas cuatro meses después en la “primera cadena”.