FICHA

Titulo original: Night Court.
Título en España: Juzgado de Noche.
Temporadas: 9 (193 episodios)
Duración episodio: 22 minutos
Año: 1984-1992
Temática: sin-com
Subgénero: juzgados
Resumen: Un juez novato y heterodoxo se hace cargo de un juzgado de noche por el que desfilan todo tipo de delitos y personajes grotescos, como grotescos son, así mismo, sus compañeros de trabajo
Actores principales: Harry Anderson, Ellen Foley, John Larroquette, Richard Moll, Selma Diamond, Mike Finneran, Markie Post, Charles Robinson, Dorothy Andrews, Karen Austin, Marsha Warfield, Charlotte Portney, Joleen Lutz, Florence Halop
Lo mejor: el alguacil del juzgado, un individuo alucinado.
Lo peor
: cierto mensaje ñoño presente en casi todos los episodios.
¿Cómo verlo?: Puede ser adquirida en DVD. Algunos episodios pueden encontrarse mediante programas P2P. En YouTube se encuentra fragmentos y episodios enteros en versión original.

Puntuación: 7

MUSICA E INTROUCCIÓN

MEJORES MOMENTOS EN INGLÉS

Lo mínimo que hay que saber sobre JUZGADO DE NOCHE

Fue una sit-com de los 80 que sorprendió a la audiencia. Eran los tiempos en los que el alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, había pronunciado aquella frase histórica de que “la justicia es un cachondeo”. Pues bien el juzgado presidido por el “juez Harold T. Stone”, parece la cristalización de aquella despectiva consideración hacia el aparato judicial. Todo lo que pasa en aquel increíble juzgado pasa por la noche y todo lo que ocurre es puro humor. La serie dejó un buen recuerdo, si bien hoy un elevado porcentaje de sus gags se muestran como apolillados y su moralina, enfermiza y ñoña.

EL SISTEMA JUDICIAL AMERICANO

Se sabe que el sistema judicial norteamericano se basa en los castigos penales. Hoy la población penal de los EEUU va por los 3.000.000 de presos, muchos de los cuales viven y trabajan en cárceles privadas. Nada de lo que ocurre en la justicia norteamericana es comparable con lo que ocurre en España. Da la impresión de que aquel sistema funciona por inercia, no por su eficacia. Series como American Crime Story o Cómo defender a un asesino, plantean series dudas sobre la justicia norteamericana todavía más espeluznantes si tenemos en cuenta que la pena de muerte sigue vigente en muchos de sus Estados.

A España se han trasladado algunas de las instituciones más cuestionables de la justicia norteamericana (los juicios con jurado), pero se han ignorado las más eficientes: los juicios rápidos resueltos en el juzgado de guardia y que no admiten papeleo en tanto que tratan faltas o delitos de poca importancia y los hechos no admiten lugar a dudas. En EEUU los “juzgados de guardia” no se limitan a ser un embudo para recoger los casos que van llegando y distribuirlos, sino que también emiten sentencias rápidas. Y existe un tipo de juzgados inédito en España: los juzgados de noche (Nitght Curt) como intentando confirmar que la justicia no descansa y que cualquier hora es buena para emitir una sentencia. Esta serie que se prolongó durante casi 200 entregas está ambientada en una de estas instituciones y en el barrio neoyorkino de Manhattan. La preside el “honorable juez Harold T. Stone”.

UN JUEZ ATÍPICO Y SU DESMADRADO JUZGADO

La trama nos muestra a un juez que intenta ser ecuánime pero que no puede evitar ser infantil y mago aficionado, a una abogada defensora sexy e ingenua hasta lo estúpido, disputada por el juez y por el increíble fiscal, un perfecto imbécil, ególatra y sexomaníaco. El peripatético cuadro se completa con un par de alguaciles ásperos y casi insensibles. Eso es todo. El resto de personajes son ocasionales. El juzgado suele estar visitado por delincuentes habituales, emigrantes sin papeles y policías excéntricos.

Harry Anderson interpreta al “juez Stone”. Aporta a su personaje el dominio de la magia. En efecto, Anderson es prestidigitador profesional, actividad que también encandila al “juez Stone”. Cuando inició el rodaje de la serie tenía 33 años. Su trayectoria profesional demuestra que se ha interesado más por la magia que por el cine o la televisión. Sus apariciones en la gran pantalla han sido escasas y poco relevantes y solamente ha protagonizado la serie El mundo de Daves (1993-1997) justo cuando terminó Juzgado de Noche. Abrió un club nocturno en el Barrio Francés de Nueva Orleans y una tienda de magia.

Mucho más extensa ha sido al trayectoria profesional de John Larroquette que empezó a ser conocido en España gracias a esta serie y que, posteriormente, ha aparecido en infinidad de comedias de situación y como actor invitado en series populares (desde Dallas [1978-1991] a House [2004-2014], pasando por Ley y Orden [1990-2010]). Larroquette se ha especializado en papeles de tipo odioso, prepotente, no particularmente inteligente, ególatra y malicioso, rasgos que le adornaban igualmente como fiscal de Juzgado de Noche.

La carrera de Markie Post que ejercía como tierna y atractiva abogada defensora ha ido renqueando desde que concluyó esta serie. No ha podido concluir un tránsito al cine (solamente participó en la exitosa película Algo pasa con Mary [1998]) y ha discurrido por el mundo de las series. Se la ha visto en algunos episodios de El Equipo A, en Scrubs y en otras muchas más, a través de las que ha podido seguir manteniendo su presencia en el medio.

El alguacil, interpretado por Richard Moll, hubiera merecido un spin-off para el solo. Una serie sobre un guardia de seguridad privado, le hubiera venido como anillo al dedo. Moll, sigue trabajando en series y películas aparado en su estatura próxima a los dos metros y en un físico intranquilizador. Su carrera se inició en 1977 interpretando el papel de fundador de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días –los mormones– y cuando se inició Juzgado de Noche era ya un actor, sino popular, al menos experimentado. En aquel momento aparecía con el cráneo rapado al cero y un aspecto brutal e inflexible, pero desde entonces sus caracterizaciones han sido notables: como mendigo, como hombre primitivo, como fantasma…

VALORACIÓN DE CONJUNTO

Todo este material humano aparece en la arquitectura de la serie sometido a los mismos ritmos y rutinas. Es una comedia de situación, por tanto, el humor es el elemento dominante. La trama se resuelve en dos escenarios: la sala de justicia y la oficina del juez. Y así por espacio de 192 episodios. Los gags son constantes y responden a los estándares de las sit-com de mediados de los 80 y principios de los 90: en esa época parecía como si la frivolidad del humor debiera ser compensada con elementos moralizantes que actuaran como contrapartida educativa. Están presentes incluso en Cheers (la referencia del género en aquella época) y parecía ser un efecto secundario de seres ingenuo-felizotas como Vacaciones en el mar o La Isla fantasía. Este elemento es el que chirría más cuando volvemos a ver esta serie. En la actualidad es un recurso que ha sido completamente abandonado en los últimos productos del género: Dos hombres y medio y The Big Bang Theory.

El tiempo no ha pasado en vano para esta serie, realizada con ímpetu casi juvenil pero que el tiempo ha desgastado de manera inmisericorde. Vista a treinta años de distancia, el juez parece un estúpido redomado, el fiscal todavía más cretino que en su momento, la abogada defensora una cursilona políticamente correcta y el alguacil un esquizoide clínicamente diagnosticado. Si a esto añadimos los infantilismos del juez y la ñoñería que la recorre transversalmente, la serie resulta insalvable aunque merezca la atención de los devoradores de sit-com y de los nostálgicos de los 80.