FICHA

Titulo original: Two and a Half Men.
Título en España: Dos hombres y medio
Temporadas: 12 (162 episodios)
Duración episodio: 30 minutos
Año: 2004-2015
Temática: sit-com
Subgénero: familiar
Resumen: Un hermano divorciado y con hijo-ceporro,  se va a vivir con su hermano alcohólico y mujeriego, viviendo situaciones de comicidad constante junto a una serie de personajes igualmente disfuncionales.
Actores principales: Charlie Sheen, Jon Cryer, Ashton Kutcher, Angus T. Jones, Conchata Ferrell, Marin Hinkle, Holland Taylor, Melanie Lynskey, Courtney Thorne-Smith, Jennifer Taylor, Ryan Stiles, Graham Patrick Martin, Sophie Winkleman, April Bowlby, Jane Lynch, Judy Greer, Emmanuelle Vaugier.
Lo mejordurante nueve temporadas nos hizo reír.
Lo peor
: el giro que dio en las últimas temporadas resultó inaceptable.
¿Cómo verlo?: se emite en Neox, de tanto en tanto es repuesto por algún canal convencional, también puede ser comprada en DVD y bajada en versión original o en versión doblada al castellano mediante programas P2P.

Puntuación: 6

PRESENTACIÓN DE LA SERIE Y MÚSICA

CAMBIOS DE PRESENTACIONES

WEB OFICIAL DE NEOX

Lo mínimo que hay que saber sobre DOS HOMBRES Y MEDIO

“Si una serie es buena y tiene resultado, no cambies ni una coma; si, por algún motivo, estás obligado a imprimir un nuevo curso, sacrifícala y pasa a otro producto”… tal debería de ser el lema que presidiera la mesa de todo buen guionista. Dos hombres y medio funcionaba, fue un milagro que Charlie Sheen llegara a filmar nueve temporadas. Cuando la Warner lo despidió a la vista de su lamentable estado de alcoholismo, hubiera sido el momento para finiquitar la serie. En lugar de eso, inició un declive del que jamás se recuperó.

EL MOMENTO DE DOS HOMBRES Y MEDIO

Cuando irrumpió Dos Hombres y Medio, el espectador estaba reponiéndose de los ataques de risa generados por series como Friends (1994-2004), Becker o Scrubs. Era un momento complicado: estas series habían dejado muy buen recuerdo y rivalizar con ellas resultaba, cuanto menos, difícil y arriesgado. Pero EEUU necesitaba reír y olvidar las masacres que se habían desencadenado a partir de los fotogénicos ataques del 11-S. Así que la Warner puso toda la carne en el asador y la CBS acogió el proyecto con esperanza de que fuera la sit-com que relevara a la clausurada Friends. Así que ambos gigantes del entertaintment apostaron a fondo por ella. Acertaron.

La elección de los protagonistas era clave: se necesitaba, uno con pinta de infeliz, lo que se dice un perdedor; el otro con aspecto gamberro y desinhibido. Tales eran los dos hombres. En cuanto al medio, inicialmente era lo de menos: debía de ser el hijo del primero, apenas 10 años cuando se inició el rodaje. Inicialmente, se trataba de un niño graciosillo, no muy inteligente y bastante ingenuo. Pero, con el paso de las temporadas se convirtió en un verdadero ceporro, más tonto que hecho de encargo y virtual perdedor antes de comenzar la carrera por la vida.

A los tres personajes centrales era preciso unir algunos elementos accesorios para dar agilidad a las situaciones y multiplicar, por simple ejercicio de combinatoria, las posibilidades de obtener efectos cómicos. Fue así como aparecieron otros tres personajes magistrales: la madre de los dos hermanos antagonistas, una agente inmobiliaria, profesional del divorcio y diestra en el noble arte del aquí te pillo, la ex esposa del perdedor y madre del niño ceporro, lesbiana en las primeras entregas y luego reconducida de nuevo a la heterosexualidad, permanentemente amargada y amargadora, y, finalmente, la asistenta que realiza funciones en el chalet donde viven ambos hermanos en la exclusiva playa de Malibú, una mujer de carácter, porrera, madre de familia desestructurada y para la que lo más normal es haber tenido maridos, hijos y próximos habituales del sistema carcelario norteamericano.

Y luego, claro, está, como en cualquier otra serie de este estilo, las posibilidades de prolongarla temporada tras temporada, pasan por ir ampliando el elenco protagonista: que si el nuevo marido de la esposa amargada (un pediatra tan genial como tontorrón), las novias del hermano perdedor que pasa de ser, alguien incapaz para ligar, a gozar en alguna ocasión de las mieles del sexo y, por supuesto, las compañeras ocasionales que el protagonista, guapete y ligón, permanentemente vestido con uniforme de bolera, consigue que desfilen por su cama. Y son muchas.

NADA NUEVO – COMBINACIÓN INFALIBLE

Es raro que cuando se introduce un elemento nuevo en un género perfectamente definido, tenga éxito. Los casos de un western en el que aparecen artes marciales (Kung Fu) o se interpolan elementos de series de agentes secretos (Jim West), solamente han funcionado en contadas ocasiones, pero han dejado completamente agotado al género. Hoy, por ejemplo, resulta muy difícil estructurar una serie de zombies o de vampiros que aporte elementos nuevos, y cuando se logre, el subgénero ya no dará más de sí: habrá agotado sus posibilidades vitales. Así pues, mejor no cambiar ninguna pauta de las comedias de situación clásicas, especialmente si el público todavía no se ha cansado de ellas.

Tal es lo que debieron pensar los creadores de esta serie que se atuvieron estrictamente a las pautas de las sit-com enunciadas desde aquel lejano modelo de Te quiero Lucy. En esto residió la fortuna de Dos hombres y medio: una pareja de rasgos completamente opuestos se ve obligada a convivir en un mismo espacio. El vínculo de unión que tiende a atenuar las tensiones y a dar continuidad, el “Jake”, el hijo pequero de “Alan Harper” y sobrino de “Charlie Harper”. Nada más. De las propias contradicciones y antítesis de los personajes fluirá la serie sin esfuerzo. Todo el problema del género consiste en establecer los rasgos de los protagonistas que tienen que ser, eso sí, muy marcados y antitéticos. En este sentido Dos hombres y medio es una sit-com clásica, formal y sin elementos nuevos. Y funcionó a las mil maravillas.

CHARLIE SHEEN, GRANDEZA Y MISERIA DE LA SERIE

El hijo desmadrado de Martin Sheen, no es ningún jovencito. Nacido en 1965, cuando se inició la filmación de esta serie contaba cuarenta años. Tenía un amplio historial cinematográfico repleto, sino de éxitos, sí al menos de películas que cumplieron con creces las expectativas de sus productores: la serie Hot Shots!, la serie Scary Movie, la muy notable Platoon (1986), y antes que todo eso Amanecer rojo (1984) y Lucas (1986) junto a Winona Ryder. Era un rostro, popular. No era un gran actor, pero se defendía bien en cualquier terreno. Durante unos años fue “el niño de oro” de la industria del cine norteamericana. Además no se vio afectado por la sombra de su padre. Simplemente siguió su camino. Éste, por lo demás, estuvo jalonado por distintos escándalos relacionados con el sexo y las drogas que pusieron en entredicho su carrera y le encasillaron en un tipo de papel: el de canalla simpático que es, a fin de cuentas, el que asume en Dos hombres y medio: Charlie Sheen se interpreta a sí mismo, de ahí que su personaje de ficción resulte bordado.

Pero el actor era una bomba de tiempo. Resulta increíble que estuviera en condiciones, en muchas ocasiones, de realizar su papel y recordar los diálogos. Frecuentemente acudía al plató sin haber dormido el día anterior, completamente borracho o con síntomas de haber consumido algún tipo de droga. A todo el mundo parecía hacerle gracia y se elogiaba su “profesionalidad”. En realidad, lo que estaba ocurriendo es que el personaje iba devorando al actor. Finalmente, tras nueva años, el productor Chuck Lorre tuvo un gravísimo enfrentamiento con él y exigió su despido.

Sheen solamente volvería a la televisión con Anger Management (2012-2014) que pasó con más pena que gloria y no consiguió rivalizar con la serie Dos hombres y medio que intentó reconstruirse escenificando la muerte de “Charlie” y la compra de su chalet de Malibú por un nuevo personaje, “Walden Smith” (Aston Kutcher). Era la novena temporada en la que no se movió prácticamente ningún elemento de la serie. Perdió algo de audiencia, pero resistió el cambio. El problema vino en las dos últimas temporadas cuando a los guionistas se les ocurrió introducir nuevos elementos y hacer desaparecer otros. El resultado fue catastrófico: la sugerencia de una relación gay entre ambos protagonistas, simplemente, se hizo insoportable en los últimos episodios, ninguno de los nuevos personajes obtuvo el favor ni el interés del público y, finalmente, la serie se dio por clausurada.

JON CRYER

En cuanto a Jon Cryer cabe recordar que Dos hombres y medio no era la primera vez que trabajaba con Charlie Sheen en Hot Shots! (1991). Antes, lo habíamos visto en televisión en la serie Becker como ex marido de la camarera (el papel de divorciado neurótico le sienta bien) y después volvimos a verlo en Hannah Montana (2006-2011) y ejerciendo como médico en NCIS (2003-hoy). Poseedor de dos Emmy por su actuación en esta serie, con posterioridad se ha prodigado más en la producción y guionización que en la interpretación. Incluso ha escrito unas memorias sobre lo que supusieron aquellos años en los que estuvo junto a Charlie Sheen.

Vale la pena dedicar unas líneas a Angus T. Jones. Probablemente en pocos casos la vida de un actor ha estado tan alejada de lo que encarnó en la pantalla. Lo vimos transformarse de niño a joven a lo largo de las temporadas. De ser un pequeño ingenuo, no particularmente inteligente, pero, a fin de cuentas, encantador, pasó a convertirse en un porrero, amigo de porreros, sin futuro y sin esperanza de realizar su sueño americano, cualquiera que fuera. El actor, por su parte, derivó hacia el fundamentalismo religioso dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y opinaba –en las últimas temporadas- que la serie era literalmente una estupidez completamente absurda y sentirse como “un hipócrita pagado”. Más adelante opinó incluso que “Satanás” estaba detrás de shows como Dos hombres y medio, motivo por el cual su participación en la última temporada v disminuyendo progresivamente.

Conchata Farrell tenía detrás un amplio historial en el cine cuando asumió el papel de “Berta”, pero fue en esta serie en donde adquirió proyección mundial. Después no se ha prodigado mucho en el cine. Apareció en Krampus (2015). La madre de los Harper, “Evelyn”, personaje promiscuo al que ambos hermanos odian y temen, estuvo asumido por Holland Taylor. Lleva en los escenarios desde 1965 y su rostro nos suena de películas como Fama (1980), Las joyas del Nilo (1985), El Show de Truman (1998) o por haber participado en series como Monk (2002-2009) y más recientemente en American Horror Story (2011-hoy).

VALORACIÓN

Muy buena serie. Pasará tiempo antes de que se olvide y auguramos que periódicamente será repuesta una y otra vez. Hoy puede verse y gozarse. Ahora bien, hay que tener en cuenta que “Charlie Harper” es un antimodelo de comportamiento (el gamberro) mientras que su hermano “Allan” es una mezcla de aprovechado, parásito y hombre honesto adscrito a lo políticamente correcto y a los últimos grupos del convencionalismo ingenuo felizote. Son personajes para divertirse: en absoluto para tomarlos como ejemplo, ni mucho menos para representar ideales de vida. Lo que se ve, precisamente, es como estos dos modelos antitéticos constituyen caricaturas risibles del americano medio. Vale la pena no perder de vista este criterio.

Gustará a todos los que les guste reír. El humor es fácil, sí, lo convencional está presente en las nueva primeras temporadas, y aún así la serie seguirá gustando a los que no han perdido el interés por reír. Por lo demás, la serie está correctamente realizada, cada minuto de emisión es aprovechado por los guionistas con un rigor extremo, y los actores, tanto los de plantilla como los invitados, cumplen con creces en lo que se les exige.