FICHA

Titulo original: The A-Team
Título en España: El Equipo A
Temporadas: 4 (92 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 1983-1987
Temática: acción
Subgénero: aventuras
Resumen: Un grupo de ex soldados perseguidos por el gobierno al ser acusados falsamente de un robo, forman un grupo de mercenaros que solamente aceptan trabajar para causas justas.
Actores principales: George Peppard, Mr. T, Dwight Schultz, Dirk Benedict, Melinda Culea, Eddie Velez, Robert Vaughn, Jack Ging, Tim Dunigan, Lance LeGault, William Lucking, Marla Heasley, Red West, Carl Franklin
Lo mejor: que nunca moría nadie.
Lo peor
: que el esquema de cada episodio era idéntico a los anteriores y a los que seguirían
¿Cómo verlo?: Puede comprarse en DVD, bajarse mediante programas P2P y algunos en versión original pueden verse en YouTube. Es frecuentemente repuesto.

Puntuación: 6,5

DOS PRIMEROS EPISODIOS EN CASTELLANO

INTRODUCCIÓN Y MÚSICA EN CASTELLANO

Lo mínimo que hay que saber sobre EL EQUIPO A

Desde 1987 siempre hay algún canal que reproduce episodios de El Equipo A. En un tiempo en que en la educación ya se obviaba la lista de los Reyes Godos, los escolares –porque esta era una serie para adolescentes- habían conseguido memorizar la cantinela con la que comenzaba la serie: En 1972 cuatro de los mejores hombres del ejército americano que formaban un comando fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema y se los encuentra quizás pueda contratarles”. Ya es algo…

BANALIZARCIÓN DE LA VIOLENCIA

Los miembros del Equipo A eran tipos bienintencionados que por un increíble resorte de bondad franciscana, ayudaban siempre a quienes no podían pagarles. Menudos mercenarios estos que ponían su experiencia táctica al servicio de los débiles, los oprimidos y los escasos de liquidez. Tal era la primera incongruencia de la serie: como si un “contratista privado de seguridad” nos dijera que acude a Afganistán o a Iraq a “ayudar a la población”. Seguramente, la serie inspiro a Pepe Bono (nuestro exministro de defensa) cuando dijo aquello de que la función de nuestros soldados era repartir bocadillos o que él, personalmente, prefería morir a matar (y lo dijo en el Pentágono por aquello de pontificar en la antesala del diablo).

Así pues, cuando los miembros del Equipo A, salen en defensa de una abuelete extorsionado o de una mujer indefensa, de una familia a la que unos malvados les quieran robar hasta el apellido, están dignificando la profesión de mercenario que, hasta ese momento, era propia de “perros de la guerra”, esto es, de gente que no sabía hacer otra cosa que matar. Y esta es la segunda contradicción de la serie, que los mercenaros franciscanos, además de no cobrar, nunca matan a nadie. Por no hacer, ni siquiera hieren. Los de atrezzo no gastaron ni una sola gota de sirope e cerezas en preparar algo que pareciera sangre. No importa si se disparan miles de cartuchos, si se utilizan armas de repetición de 200 disparos por minutos o si las persecuciones generan el que hombres y vehículos salten por los aires. Nadie muere. Todo está permitido pero nadie muere. Es casi un videojuego. De hecho, en aquella época se afirmaron los videojuegos.

Al final lo que uno ve es violencia que no produce ni dolor, ni sangre, ni muerte. Los malos, que a fin de cuentas, son los que se llevan la peor parte, al final son detenidos indemnes y entrar en la trena sin un rasguño. Uno estaría tentado de pensar que cogiendo un fusil de asalto y disparando cargador tras cargador, ese es el efecto. Usted y yo sabemos que esto no es cierto, pero ¿y los adolescentes que nunca han visto un muerto? La serie El Equipo A puede ser considerada –aparte de sus cualidades narrativas y de los rasgos de los personajes, de sus méritos, en definitiva, que los tiene- como la empresa más amplia de banalización de la violencia que se ha dado en televisión.

LOS PROTAGONISTAS Y SUS CIRCUNSTANCIAS

Casi resulta ocioso repetir quiénes componían el Equipo A. En algún momento habremos visto algún episodio. Visto uno, vistos todos. La serie repite, siempre los mismos personajes y situaciones y lo que en los primeros episodios puede parecer original y divertido, termina conviertiendo los episodios a partir de mediados de la primera temporada en dejá vu. Eran soldados en Vietnam, les acusaron de un delito y un tribunal militar los condenó. Huyeron y, a partir de ahí, se inicia la historia.

Los protagonistas, inicialmente, fueron cuatro: “el coronel Hannibal Smith” (George Peppard). ¿Su muletilla? “Me gusta que los planes salgan bien”. Es el más burlón, el estratega, con una irreprimible tendencia a disfrazarse y que, en horas libres, actúa como extra de televisión en series de terror. Tiene una extraordinaria capacidad para disfrazarse y de hecho suele hacerlo (aun cuando no sea necesario).

“Hannibal Smith” tiene a sus órdenes a un guaperas, un Hércules neurótico y a un enfermo mental. No puede decirse que, a primera vista, con uno historiales así, pueda hacerse gran cosa. Sin embargo, “Hannibal Smith” ha logrado hacer de ellos, un grupo eficiente capaz de combatir a mafiosos, terroristas, agentes extranjeros, delincuentes ultraviolentos y de burlar a la policía militar, siempre por unos segundos. El guaperas es “el teniente Templenton”, también llamado “Fénix”, no solo es seductor, sino también tiene cierta capacidad para estafar y engañar. El Hércules es el “sargento Baracus” (Mister T), llamado también “M.A.” (de “mala actitud”), con una fuerza inconmensurable, cubierto de bisutería y con terror a volar. Finalmente, el loco es el “capitán Murdock” (Wight Schultz), no se sabe muy bien si está loco e lo hace, el caso es que pone de los nervios a “Murdock” y pilota helicópteros.

LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

Tales son pues, los protagonistas de la serie y sus rasgos distintivos: el cerebro, el forzudo, el piloto y el proveedor. Los malos son los de cualquier serie setentera: estúpidos, crueles, sin escrúpulos, ambiciosos que dirigen a partidas de otros a los que se les pueden aplicar los mismos adjetivos en grados superlativos. Van apareciendo, a medida que avanza la serie, otros personajes: la periodista, “Amanda Allen” (Melinda Clea) en la primera temporada, el “coronel Derryck Lynch” (William Lucking), perseguidor incansable que termina siempre fracasando hasta que es sustituido por el “coronel Decker” que, inevitablemente, queda también en ridículo en su tarea perseguidora, el “general Fullbright”, que sustituyó al anterior hasta que muere (es el único que muere en la serie), el “general Sckwell” (Robert Vaughn) que aparece en la última temporada y propone al Equipo A que trabaje para él a cambio de retirar los cargos…

Papel importante lo constituyen las “mujeres indefensas” que aparecen en la trama. Habitualmente –y este es otro rasgo característico de la serie- fueron encarnadas por actrices  noveles, la mayoría de las cuales no volvieron a aparecer en ninguna serie y que, en general, tenían poca o nula experiencia en actuación. Algunas, incluso, lo hacían francamente mal. Otras apuntaban manera, pero no lograron destacar en Hollywood. Tal fue el caso de Ana Obregón, que aparece en uno de los episodios e incluso sale airosa.

La serie siempre discurría por los mismos derroteros: alguien con problemas se topa con alguien de Equipo A o se pone en contacto con ellos (si es así, lo hace con “Hannibal” disfrazado). Se ponen en acción (casi siempre hay que sacar a “Murdock” de algún psiquiátrico y si se trata de volar deben dormir a “M.A.”. En los primeros envites, los malos parece que van a ganar. Suelen sitiar a los miembros del equipo, pero estos aprovechan el lugar en el que se encuentran para soldar unos tubos, arreglar un chasis, colocar una chapa, emplazar una metralleta en el vehículo y realizar una salida espectacular e inesperada que pondrá a los malvados a la desbandada. Fin del episodio y vuelta a empezar la semana siguiente.

LO QUE FUE DE LOS PROTAGONISTAS

La serie estuvo a punto de alcanzar los 100 episodios. Cuando asumió el papel de “Hannibal”, la carrera de George Peppard empezaba a estar en declive. De hecho, su declive empezó al clausurarse Banacek en 1974. Sus relaciones con el alcohol no habían sido muy buenas y para colmo, fumaba como una chimenea. Er evidente que, por mucho que se esforzara en abandonar ambos vicios, su estilo de vida le pasaría factura. En 1994, con apenas 65 años falleció de cáncer de pulmón. Después de El equipo A, todavía filmó algunas películas interesantes (La patrulla de los intocables [1988], La noche del zorro [1990], etc.). Se le recordará siempre por su papel como “Hannibal Smith”, sin embargo tiene un lugar propio en la historia del cine y esta serie –a pesar de relanzar su carrera- no fue su mejor interpretación, ni marcó su punto álgido (que tuvo lugar entre principios de los sesenta y principios de los setenta y en la gran pantalla).

Mr. T, nombre artístico de “M.A.” y cuyo verdadero nombre es Lawrence Tureau, se convirtió pronto en el ídolo de la serie. Su físico le condujo directamente a encarnar el papel y a realizar alguna incursión en el cine de la que la más recordada fue su presencia en Rocky III (1982) que le abrió las puertas para esta serie. Luego, los productores pensaron que habiéndose transformado en ídolo de los adolescentes, estos le seguirían en un spin-off, T and T (1988-1990), producida por la televisión canadiense. La serie se prolongó durante tres temporadas pero distó mucho de ser un éxito internacional. Luego le diagnosticaron un linfoma y su carrera se extinguió.

Probablemente, el mejor actor de la serie fue Dwight Schultz, “Murdock”. Reapareció en algunos episodios de Canción Triste de Hill Street, y realizó algunas películas con papel protagonista: en Creadores de Sombras (1989) encarnó a Robert Oppenhaimer el creador de la bomba atómica. Volvió a aparecer en otras películas y, finalmente, se dedicó a actor de doblaje y a prestar su voz a documentales y series de animación. Sus dotes de actuación hubieran merecido una carrera más brillante.

Finalmente, Dirk Benedict, “Fénix”, antes de El Equipo A, había trabajado en la película Battlestar Galactica (1978) y luego apareció en series como Se ha escrito un crimen (1984-1996). Luego se dedicó al teatro, tuvo problemas de salud y esporádicamente aparece en alguna película o en series (Walker ranger de Texas, 1995) ha regresado a la televisión.

¿QUÉ SUPONE HOY EL EQUIPO A?

La serie sigue reponiéndose regularmente, así que su lenguaje visual no ha pasado. Es una serie diferente a otras y que, quizás por eso, sigue siendo apreciada y reclutando adeptos. Cansa, porque el esquema de los episodios es siempre el mundo, invariablemente. Pero todos los que la ven una vez, no la pueden olvidar. Lo más acertado de la serie son los diseños de los personajes, todos ellos increíbles, insertados en una trama no menos increíbles y con unas sobredosis de violencia que nunca generan víctimas. Estaba realizada rápidamente: en muchas ocasiones se percibe que los protagonistas están doblados en escenas de riesgo. En otras, algunos protagonistas ocasionales no dan la talla. Todo en ella es previsible (“Hannibal” es reconocible por mucho que se disfrace, M.A. se duerme siempre al subir al avión, “Murdock” no tiene dificultades en pilotar cualquier helicóptero robado por “Fenix”…

Aun así, con todos sus fallos, con las incoherencias, con las reiteraciones, la serie tiene algo especial, que hace que una y otra vez se reponga. Era televisión de los 80. Hoy los nostálgicos pueden seguir disfrutándola, los padres pueden verla con sus hijos y los amantes del cine de acción, si no han puesto el listón muy alto, la disfrutarán. En parte, MacGyver es hijo de esta serie. Pero, sobre todo, quienes mejor la pueden apreciar, son los adictos a los videojuegos. Porque la serie es casi un veideojuego.