FICHA

Título original: Getting On
Título en España: Getting On
Temporadas: 3 temporada (18 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2012-2013
Temática: Comedia.
Subgénero: Negra.
Resumen: Serie ambientada en la planta de geriatría de un hospital californiano y protagonizada por los doctores y enfermeros que están a cargo de la salud de ancianos. Cada uno de los protagonistas tiene objetivos y problemas diferentes al resto y que parecen tener muy poco que ver con el bienestar de sus pacientes.
Protagonistas: Laurie Metcalf, Alex Borstein, Niecy Nash, Mark Harelik, Telma Hopkins, Lindsey Kraft, Mel Rodriguez, Joel Johnstone, Betty Murphy, J.P. Gillain, Karen Teliha, Alexander von Roon, Jaswant Dev Shrestha, Patricia Scanlon, Cloie Wyatt Taylor.
Lo mejor: Sacar humor de situaciones particularmente dramáticas
Lo peor
: En algunos momento el espectador no tiene muy claro si debe reír o llorar a la vista del dramatismo de las situaciones y de las circunstancias que las envuelven.
Lo más curioso: La protagonista Laurie Metcalf aparece en The Big Bang Theory como madre de “Sheldon Cooper”.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre GETTING ON

Un geriátrico no parece el lugar más adecuado para realizar una comedia. A fin de cuentas, lo que nos sugiere un geriátrico, especialmente si se trata de una unidad hospitalaria (no de una residencia) es: final del camino, tristeza, dolor, muerte. Tratar de instalar una comedia en una unidad de geriatría e intentar que el público ría, es algo así como tratar de sacar agua de las piedras. Y sin embargo, esta serie lo consigue. Claro está que se trata de una comedia negra.

A poco que el público vence sus reservas por el título y la temática de la serie y se introduce en el primer capítulo, va percibiendo el tono de “comedia negra”: una paciente ha muerto el mismo día de su cumpleaños, la noche anterior le habían traído un pastel que nadie comerá; resulta difícil tirarlo, así que se lo come una enfermera, particularmente glotona; justo cuando tiene la boca llena y apenas puede tragarlo, aparece la hermana de la fallecida… Un gag tan simple como éste, con una concepción tan absolutamente lineal, “funciona” en esta serie gracias a los actores y actrices elegidas para unos papeles aparentemente tan ingratos.

La protagonista indiscutible es la “Doctora Jenna James” interpretada por Laurie Metcalf. Se trata de una doctora preocupada por su investigación sobre la contracción del perineo en la tercera edad. Carece por completo de habilidades sociales, es tosca, ni mide sus palabras ni el efecto que producen en otros, pacientes, médicos o enfermeras. Está secundada por dos enfermeras: “Dawn Forchette” y “Didi Ortley”. La primera, un buen día, al levantarse, vio que su marido la había abandonado llevándose a su perro; es enamoradiza y algo glotona, amante de las reglas que respeta escrupulosamente. En cuando a “Didi” es más bien empática, se preocupa por los pacientes, acaso demasiado, su hogar es un verdadero campo de batalla entre sus hijos y los de su media hermana. Con estos personajes iniciales y una serie de ancianos como secundarios, la serie va avanzando entre gag y gag, con más brillantez incluso (en algunos momentos) que la serie original británica, Getting On (2009-2012) de la que esta es un remake.

Laurie Metcalf, cuya carrera profesional ha discurrido especialmente en el teatro al que llegó después de trabajar como antropóloga y especialista en filosofía alemana. Tras unos prometedores comienzos en las tablas, fundó junto a Gary Sinise (CSI: Nueva York) y otros dos actores, la Steppenwolf Theatre Company. Recibió varios premios por sus actuaciones en el marco de esta compañía. También apareció en los 80 en diversas películas que tuvieron fama internacional como actriz secundaria:  JFK (1991) ejerciendo como secretaria del juez Garrison, Buscando a Susan Desesperadamente (1985), y dos docenas más, para luego irrumpir en televisión en series como Sin Rastro, Monk, Frasier y, finalmente, en The Big Bang Theory como madre de “Sheldon Cooper”, miembro de una secta de “cristianos renacidos”. Se trata de una actriz consolidada y extremadamente conocida en los EEUU.

Alex Borstein (“Dawn Forchette”) es otro de esos rostros que “suenan” cuando aparecen en pantalla. La habremos visto en no menos de una treintena de series de televisión, casi siempre en pequeños papeles (algunas series que ha protagonizado no se han estrenado todavía en España) y en una docena de películas siempre como secundaria. Está especializada en comedias amables y también es una voz de doblaje para dibujos animados. Niecy Nah (“Didi”) tiene características similares, salvo en el registro que ha interpretado: no solamente ha hecho comedia, sino que también ha sido un rostro familiar en dramas y series policíacas.  Tiene en su poder un Emmy al mejor papel secundario por esta serie y en la actualidad protagoniza la serie Claws (2017) que todavía no ha llegado a España.

Los personajes principales tienen un punto absurdo, su imperfección es lo que les da “proximidad” al espectador. Protagonizan situaciones ridículas y conflictos esperpénticos, pero que todos consideramos como posibles (el gag del zurullo perdido es uno de los más hilarantes del primer episodio y algo que puede ocurrir en cualquier hospital). La mezcla de ironía, ternura, surrealismo, en proporciones desiguales en cada momento de la serie, las características de los pacientes, el ambiente hospitalario en todos sus escalones, instalan a la serie en una especie de “realismo absurdo” que es, justamente, en donde reside su comicidad. Sin olvidar la emoción, si, existe y te golpea el corazón como si alguien te empujara desde el trampolín de una piscina. Solo son unos unos instantes.

La serie fue muy bien acogida por la crítica norteamericana, especialmente la segunda temporada (en donde la serie ya ha cogido el ritmo y fluye con mucha más facilidad que en la primera). Los niveles de audiencia fueron bajos y  la serie solamente se prolongó durante tres temporadas, acaso porque extenderla más podría suponer el riesgo de que se agoraran los temas. El problema, como hemos dicho, de esta serie es que para decidir verla hay que salvar las reservas que puede plantear el tema en muchos de los espectadores: aparentemente un departamento de geriatría de un hospital no es el mejor lugar para desarrollar una comedia. Luego resulta que sí lo es y que los espectadores que han tenido el valor y/o la curiosidad de apostar por este producto, ganan el premio de nueve horas entretenidas. Créanme, vale la pena.