FICHA

Título original: El jardín de bronce
Título en España: El jardín de bronce
Temporadas: 1 temporada (8 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2017
Temática: Drama.
Subgénero: Secuestro.
Resumen: La hija de un matrimonio joven desaparece y el padre se dedica a tratar de aclarar lo que ha ocurrido ayudado por un detective privado.
Protagonistas
: Joaquín Furriel, Julieta Zylberberg, Norma Aleandro, Gerardo Romano, Luis Luque, Alan Sabbagh, Maite Lanata.
Lo mejor: La figura de Doberti, el estrafalario detective que siempre se sale con la suya
Lo peor
: En el arranque de la serie a los padres de la secuestrada les falta fuerza y convicción para reflejar lo dramático de la situación.
Lo más curioso: El argumento se basa en la novela de Gustavo Malajovich publicada en 2012,.
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL JARDÍN DE BRONCE

Nos llega otra muestra de cine negro argentino, aparentemente en la línea de Cromo, Epitafios, Estocolmo identidad perdida, La casa del mar o de Bala loca. Se trata en todos estos casos de “cine negro”, basado en distintos tipos de criminalidad y que oscilan entre la excelencia (Cromo) o la discreción (La casa del mar). En esta ocasión, la serie viene avalada por HBO que la ha rodado íntegramente en la República Argentina, basada en una novela escrita por Gustavo Malajovich en 2013 y que fue definida por La Nación como “uno de los thillers más apasionantes que se haya escrito durante los últimos veinte años”. HBO realizó el estreno mundial de la serie en 50 países el 26 de junio de 2017, lanzando cada semana un episodio. Así que no será sino hasta finales de agosto cuando sepamos si la novela de Malajovich ha sido llevada al plasma con destreza y fidelidad al relato original. De momento, la serie no pinta mal. Tiene todos los elementos propios del género negro: un grupo de policías que tratan de investigar el secuestro de una niña, vendiendo humo a los padres; sin embargo, un detective privado pintoresco que obtiene resultados ejerciendo como “hormiguita laboriosa”, la pareja de padres a los que se ha secuestrado a su hija que se ven superados por la situación, un repaso de los bajos fondos de Buenos Aires…

Todo ello envuelto en la sordidez propia de una caso de este tipo: la desaparición de una niña por la que nadie pide rescate, ni de cuyos secuestradores se tiene noticia, ni se llega a intuir, inicialmente, qué es lo que ha ocurrido con ella y con su canguro. Las “líneas de investigación” de la policía, las teorías que elaboran, chocan siempre con las dudas y la falta de pruebas que, poco a poco, irá haciendo mella en la pareja y que concluirá fatalmente para la madre. “Fabián Danubio”, el padre, por su parte, se convertirá en uno de esos “padres coraje” que terminan por acometer ellos mismos la investigación sobre lo que ha ocurrido. Y en esta tarea se verá ayudado por “Doberti”, un detective privado de cierta edad, que con más empeño que técnica se sentirá interesado por la desaparición en el que espera encontrar “el caso de su vida”.

La serie pronto entra en materia y ya en el capítulo primero nos sitúa en lo esencial de la trama. A partir de ahí, puede intuirse lo que irá ocurriendo. El ritmo parece el adecuado a la temática, los tránsitos de unas escenas a otras son aprovechados para mostrarnos vistas de Buenos Aires y la serie hace gala de una fotografía de muy buena calidad.

Al igual que en una partida de ajedrez, todo en el primer episodio está bien dispuesto para que se desarrolle un interesante “tour de force” del que apenas hemos asistido a las primeras jugadas: es la puesta en situación. En ese primer capítulo resulta pronto todavía decir si, cuando a finales de agosto, cuando se resuelve el asunto, el espectador se sentirá satisfecho con lo que ha visto (como ocurrió con Cromo, portento de simplicidad narrativa, buen hacer de los actores y coherencia interior) o si, por el contrario, notará que falta algo, que la trama es excesivamente retorcida, o derivará hacia productos menores con bastante menos sustancia.

En las primeras escenas –hay que decirlo– falla algo: los padres de la niña no parecen alcanzar el clímax de tensión y angustia que pueden sentir unos padres ante una situación similar. La misma realización de las escenas de esos minutos, carecen de la intensidad descriptiva necesaria en una situación de este tipo. Posteriormente, Joaquín Furriel (al que vimos no hace mucho en Cien años de perdón, 2016, de Daniel Calpalsoro y que es un rostro perfectamente adaptado al género negro, sea cual sea el lado de la trinchera que ocupe) se reivindica y alcanza un buen nivel de interpretación en su conversación con los policías al cabo de quince días de la desaparición. Así mismo, Julieta Zylberberg, una de las policías, promete tener una destacada actuación en la trama, así como Luis Luque (el detective privado) un actor extremadamente conocido en la escena argentina.

No somos partidarios de que las plataformas en streamming sirvan sus productos en entregas semanales: preferimos –y creemos que el público debe reivindicar– disponer de toda la serie en bloque. Así, además de facilitar la tarea del crítico, siempre pueden realizarse maratones que agoten la serie en un par de días. En estos procesos de goteo semanal y a la vista de la abundancia de material que el aficionado tiene ante sí, se corre el riesgo de olvidar una serie, ver como otra la sustituye en interés, saltar de una plataforma a otra perdiéndose en el camino finales y series que merecerían mejor suerte. A fin de cuentas, esto no es la televisión convencional, es televisión de pago y el espectador debería tener la oportunidad de decidir en cuantas “sentadas” quiere ver una serie.

De momento, vale la pena dar un voto de confianza a El jardín de bronce y esperar que transcurran la semana hasta poder seguir las peripecias de “Fabián Danubio”, el atribulado padre y de “Doberti”, el exótico detective.

EPISODIO 2.- La trama va ganando interés y hemos llegado al punto en el que la pareja “Danubio-Doberti”, es decir, el padre de la niña desaparecida y el detective privado, se consolidan como “pareja de hecho”, después de que una oportuna defenestración haya destruido al “matrimonio Danubio”. Este segundo capítulo nos instala en un producto típico de género negro clásico. La trama va avanzando y muestra su consistencia: los dos protagonistas empiezan a encontrar pistas para tratar de establecer el paradero de la niña desaparecida y de su baby sister. El Buenos Aires que nos muestra la trama es sombrío, destartalado, triste, poco que ver con la urbe populosa que tenemos en mente. Entre los elementos más notables de esta entrega figura un detalle culturalmente interesante. El detective “Doberti” tiene instalado su despacho en el “Palacio Barolo”, un edificio notable en la Avenida de Mayo, casi equivalente al “Edificio Dakota” de Nueva York. El arquitecto planteó el rascacielos según el texto de La Divina Comedia de Dante Alighieri, con su Cielo, su Purgatorio y su Infierno. Aprenderemos mucho sobre el Gran Buenos Aires en esta serie. En cuanto a la verosimilitud del guión, está claro que en la novela negra los avances en la investigación se producen gracias a casualidades o a elementos inesperados y no excesivamente creíbles. Aquí ocurre otro tanto: es la mendiga la que abre las puertas para que la pareja “Danubio-Doberti” puedan avanzar. Pero lo importante es que el interés de la serie, lejos de decaer, aumenta y nos mantiene pendientes de lo que ocurrirá en el próximo episodio.

EPISODIO 3.- Hemos olvidado decir algo: la cabecera de la serie está al nivel de las mejores series mundiales. Vale la pena fijarse en ella porque es de las más brillantes que preceden a una serie elaborada en el área hispana. En el tercer episodio aparecen elementos interesantes en la trama: algunas “líneas de investigación” establecidas por la policía y la fiscalía de la Nación, quedan cerradas: el secuestro no puede atribuirse a aquella red de delincuentes que, inicialmente, se apuntaban como sospechosos (tal es el centro de este episodio). Por otra parte, empieza asentirse una tensión sexual entre la policía femenina interpretada por Julieta Zylberberg y “Danubio” el padre de la desaparecida que, presumiblemente, prosperará en próximas entregas. De lo que no cabe la menor duda en este episodio es que, de alguna manera, algún miembro de los cuerpos de seguridad o de los tribunales, están implicados, sino en el secuestro, al menos en el desvío de pistas. También aparecen las primeras dudas sobre la capacidad profesional de “Doberti”, el detective privado que ayuda al protagonista en la búsqueda. A lo largo del capítulo va creciendo la tensión y la trama avanza con agilidad hasta llegar a la espectacular escena con la que se cierra el episodio y que, por sí mismo va a seguir generando comentarios y expectación a lo largo de toda la semana.

EPISODIO 4.- Lo esencial de este episodio es el reconocimiento de que las investigaciones sobre la desaparición de Moyra, hija del matrimonio “Danubio”, han llegado a un punto muerto y el arranque de nuevo del caso, diez años después, al aparecer la pistola utilizada en el asesinato de la baby sister de la niña desaparecida en manos del hijo de uno de los policías que llevaron la investigación. La trama inicial del secuestro situada en 2006 parece quedar muy lejos: no han aparecido nuevos datos en los diez años siguientes. Doberti ha abandonado la investigación después de que “alguien” le haya disuadido de manera expeditiva de que debía hacerlo. Sin embargo, diez años después, en 2016, cuando todos han intentado reconstruir su vida, empezando por el propio “Fabián Danubio”, el encuentro casual con uno de los policías que habían llevado la investigación y la confidencia que llega a Doberti de la aparición de una prueba decisiva, inducen a pensar que, finalmente, será posible encontrar a “Moyra”, la niña desaparecida que, probablemente, como teme su padre, ya ni recuerde quién es. El viejo policía jubilado al que encuentra casualmente paseando al perro parece también saber algo: “Creo que Moyra está viva”. ¿Y que ha ocurrido con el final del episodio anterior? ¿Qué es de la persona que decía saberlo todo? Habrá que ver el episodio para saberlo. En síntesis: un episodio de transición en el que, de estar paralizado el caso en el primer cuarto de hora, pasa a estar de nuevo vivo y abierto, en el cuarto de hora final; entre ambas situaciones han pasado 10 años. Pero todo induce a pensar que, a partir de ahora, con la pista de la peritación balística, la investigación, parece de nuevo encarrilada definitivamente. Con cierta satisfacción debemos reconocer que la serie, lejos de decaer, penetrada cada vez más en el nudo de la trama y sigue una curva de interés ascendente.

EPISODIO 5.- La serie entra en su fase final. A partir de este momento, cada elemento parece ser decisivo para la resolución de la trama. En este quinto episodio la primera escena nos remite a aquella introducción del episodio inicial en el que el matrimonio Danubio estaba con su hija en un parque público y, bruscamente, se daban cuente de que la pequeña ha desaparecido. En una toma excepcionalmente simple, desde la altura, asistimos a una ampliación de aquellos momentos: la niña, efectivamente, no había desaparecido, había sido momentáneamente contactada con un desconocido; a los pocos segundos de retirarse este, vemos como llegan sus padres y la abrazan. Pero -y esto es lo importante- la niña ha escondido un medallón entregado por el desconocido: es redondo y tiene una araña. Este elemento -la araña- aparecerá en varias ocasiones en este episodio e incluso de manera espectacular y, no sólo como medallón, sino como forma de matar. A todo esto, ya en 2016, reaparece la policía (Julieta Zylberberg) de nuevo en Buenos Aires. Ha enviudado y contacta con Fabián Danubio el cual le explica las novedades del caso. A todo esto, tanto Danubio como Doberti mantienen bajo vigilancia el domicilio en el que vive el hijo del policía “Silva” ya fallecido. Todo lo que se produce a partir de ese momento, cambia definitivamente el curso de la serie. Incluso, casi podemos intuir que detrás de la desaparición de Moyra se oculta una secta secreta o una organización criminal cuyo símbolo es la araña. Algunos personajes que han sido centrales en la primera parte de al serie y en su etapa intermedia, quedan “jubilados” para siempre. En el fondo, el 5º episodio es aquel en el que la trama se encarrila hacia su último tramo. De momento, mantiene el interés y, hasta ahora, la tensión no ha decaído ni en un solo minuto de emisión.

EPISODIO 6.- Se trata del primer episodio en el que la figura de César Doberti está ausente, lo que implica que a Danubio, le falta un confidente y un cómplice en las investigaciones. Ese rol será asumido por un amigo suyo, miembro del equipo de voleybol. Este es uno de los aspectos axiales de este capítulo. Por otra parte, por fin entendemos el por qué del título de la serie. Buena parte de la temática discurre por la única pista que tiene Danubio en este momento: los medallones con la imagen de la araña sobre una tela octogonal forjada en el mismo material que el arma con el que fueron asesinados Doberti y Cecilia (la niñera de Moyra). Se trata de una particular aleación de bronce. Por otra parte, la vigilancia de la policía amiga de Danubio, terminará dando sus frutos y encontrando lo que parece una red de trata de blancas. Sin embargo, la pista se agota ahí y no parece que vaya a suponer un avance en las investigaciones. En general, se trata de un episodio de tránsito en el que se abren nuevas evidencias y en la que se ligan algunos aspectos que habían quedado en el aire desde el segundo episodio (los trucos de Doberti, propios de un mentalista, utilizados para ganar la confianza de sus clientes). Cabe decir, en cualquier caso, que la figura del detective se echa en falta. ¿Una previsión? Seguimos pensando que detrás de todo del episodio de la desaparición de la niña, no se encuentra una banda de delincuentes vulgares, sino una secta secreta, posiblemente de carácter esotérico. Porque la clave está, sin ninguna duda, en el simbolismo de la araña. La última escena de este episodio nos confirma en este elemento clave. La araña es laboriosa, siempre está tejiendo su tela, y ésta tiene un trazado geométrico: nace en torno a un centro y lo envuelve. ¿El octógono que aparece en el medallón? Sencillo: el Génesis nos dice que Dios, llegado al “séptimo día de la Creación, descansó”. El octavo es el símbolo de un nuevo comienzo. Geométricamente es, también, un tránsito entre el cuadrado y el círculo, equidistante de ambos. ¿Apostamos a que estos órdenes de ideas simbólicas tendrán mucha importancia en el último tramo de la serie?

EPISODIO 7.- El periplo de Danubio en busca del escultor que modeló las arañas que se encontraron en manos de su hija poco antes de ser secuestrada, y en poder del mismo detective Doberti cuando fue asesinado, así como los instrumentos para asesinar a éste  y a la babysister de Moyra, termina en el departamento de Entre Ríos, en una zona inhóspita, en el Noroeste del país, fronteriza con Uruguay. Dabunio remonta el río Paraná, por La Paz y Santa Fe. Le lleva allí el haber podido localizar en archivos y bibliotecas el nombre del escultor: Rauch. Pero Rauch ha muerto hace tiempo, y su hijo está desaparecido. La casa en la que habitaban fue incendiada y la familia no dejó un buen recuerdo en aquel lugar salvaje e inhóspito. Éste está convencido, por lo demás, de que es allí en donde va a encontrar a su hija que debería tener ya en torno a 16 años. Lo más sorprendente es que el hijo de una mujer que sirvió en el domicilio de los Rauch a reconocido a la pequeña en la foto que Danubio lleva siempre consigo. Este séptimo episodio se desarrolla en un ambiente completamente diferente a los barrios deprimidos de Buenos Aires o en la avenida de Mayo en el Palacio Barolo. La trama se ha trasladado a uno de los lugares más salvajes de la República Argentina en donde la vida de un hombre no vale absolutamente nada y donde delincuentes y delitos pueden enmascararse sin temor a que nadie los investigue. El escenario recuerda mucho aquel otro en el que se desarrolló la serie Cromo. En su conjunto el capítulo supone otro paso (y de los más inquietantes) de Danubio hacia el desenlace siguiendo las huellas dejadas por el secuestrador de la pequeña Moyra. Ah, por cierto, quienes no estén abonados a la plataforma HBO, pueden obtener ya esta serie a través de programas P2P. Así que no hay excusa.

Y EPISODIO 8.- Servido por Netflix el 14 de agosto de 2017, es el último de esta serie y termina con un broche final sorprendente en varios sentidos. Como se recordará, Fabian Danubio llega a un lugar perdido del departamento de Entre Ríos en busca del escultor Rauch. Afortunadamente lo siguen la policía y un amigo. Lo que encuentran allí es el remate de la historia, obviamente y lo que justifica el título de la serie. Danubio encuentra en plena selva un jardín poblado de inquietantes estatuas de bronce, sin rostro, siguiéndolas le llevan a otras dos atípicas: una es la de una niña rodeada de serpientes en la que reconocerá las facciones de su hija. La otra es la de una mujer en distintos posiciones y actitudes perteneciente a otra persona… que también reconocerá. Todo se resuelve (entenderán que no demos más detalles so pena de destripar el argumento y la posibilidad de que nuevos espectadores gocen de la tensión que se mantiene hasta el final). Vale la pena decir que a Danubio también le atacarán con la araña de bronce que acabó con la vida del detective Doberti y de la baby sister que acompañaba a Moyra cuando desapareció. Por un pelo, eso sí, logra salvar la vida. Restablecida la aparente normalidad, Danubio visitará acompañado por la policía, al fiscal que llevó el caso. Por un momento hemos creído que existía la posibilidad de que se reavivara la pista de una sociedad secreta, cuyo símbolo era la araña, que estaba en el trasfondo de la trama. Al menos Doberti sospecha que se le han ocultado pruebas y que la policía no ha actuado como debería haberlo hecho. Pero la impresión se disipa y, la policía le informa de algunos aspectos que él ha ignorado hasta el final. En el último episodio se corría el riesgo de que algo decepcionara y que se cerrara en falso o de manera poco convincente. Sin embargo, tenemos que decir que el final es tan sorpresivo como coherente y está al nivel del resto de la serie.

FINAL.- La sensación que queda en el cuerpo después de haber visto los ocho episodios de esta serie es que la cinematografía argentina ha hecho un buen trabajo. Los actores han demostrado su valía, la guionización ha sido correcta, no se han generado pistas falsas para extender el metraje: éste ha sido el correcto, no falta ni sobra un episodio. La fotografía nos ha llevado por la Argentina de los rascacielos y el Buenos Aires deprimido, por edificios históricos de la capital y por zonas salvajes de su geografía, hemos visto a detectives excéntricos, padres atribulados, secretos familiares e incluso, un “jardín de bronce” inquietante y siniestro, pero de belleza inconmensurable allí en donde la selva se cierra. Una buena serie, recomendable en todos los aspectos, con la que HBO se ha apuntado un tanto y Argentina ha demostrado tener capacidad para producir series de gran calidad e indudable interés. Y esto es mucho para los sufridos consumidores de series que, con demasiada frecuencia, deben de perder el tiempo con producciones de más que dudosa calidad.

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