FICHA

Titulo original: Bewitched.
Título en España: Embrujada (Hechizada en Iberoamérica)
Temporadas: 10 (236 episodios)
Duración episodio: 25 minutos
Año: 1964-1972
Temática: sit-com
Subgénero: paranormal
Resumen: Una bruja que evita hacer uso de sus poderes mágicos intenta llevar una vida normal junto a su marido, cuya relación con su suegra, también bruja, no es todo lo buena que desearía.
Actores principales: Elizabeth Montgomery, Dick York, Agnes Moorehead, Dick Sargent, David White, Erin Murphy, George Tobias, Kasey Rogers, Marion Lorne.
Lo mejor: El movimiento de nariz de la protagonista (¿cómo diablos lo haría?).
Lo peor
: Edulcorada y cursi con demasiada frecuencia.
¿Cómo verlo?: Puede ser comprada en DVD y bajada en versión original o en versión doblada al castellano mediante programas P2P. Ocasionalmente algún canal local sigue reponiéndola

Puntuación: 6

PRIMER EPISODIO EN CASTELLANO

TRAILER EN INGLÉS PRIMERA TEMPORADA

Lo mínimo que hay que saber sobre EMBRUJADA

Todos los que tenemos más de 55 años, seguramente la vimos y la recordamos durante los muchos años que TVE la emitió y la repuso. Era una comedia amable en donde el lugar de la lógica y el sentido común había sido sustituido por una fantasía desbordante. El tiempo lo devora todo y devoró prematuramente tanto a su protagonista principal, Elizabeth Montgomery como al resto de actores del reparto, ninguno de los cuales vio el siglo XXI.

LA BRUJERÍA EN LOS AÑOS 60

La serie tuvo su razón de ser en aquella época. De un lado, la publicación de El Retorno de los Brujos (1962) de Louis Pauwels y Jacques Bergier, había reavivado el interés por los temas paranormales y por el mundo de la magia. De otro, el impulso ocultista que había experimentado el mundo anglosajón desde finales del siglo XIX, todavía mantenía sus rescoldos y, finalmente, un sector del feminismo radical entonces naciente, había establecido un nexo con las “witches” (las brujas) a las que consideraba, de manera provocativa, como precedentes de la “liberación de la mujer”. A esto hay que unir el momento de cambio radical que supusieron los años 60 en los que la familia tradicional quedó erosionada para siempre a raíz de la minifalda, la píldora anticonceptiva, los nuevos conceptos de moda con la contracultura y el underground. Fue en tal contexto en el que una serie como Embrujada pudo nacer y asentar su éxito.

La protagonista, “Samantha”, era el símbolo de lo mágico y lo paranormal que aceptaba integrarse en el mundo convencional de la clase media (el que se sentía más amenazado por los cambios sociales y las modas que irrumpieron en los 60). El mensaje de “Samantha” era simple: “no es preocupéis, no atento contra vosotros, no amenazo vuestro mundo, es más, estoy con vosotros”. Y, efectivamente, todo lo que no encajaba en el mundo pequeño burgués de su convencional marido, la protagonista lo minimizaba, lo ocultaba o, simplemente, renunciaba a ello.

La verdadera amenaza era la suegra, “Endora”, madre de “Samantha”, una bruja convencional, de las de toda la vida, despreciativa y siniestra que, en tanto que personaje de más edad, simbolizaba el pasado. El mensaje que aportaba “Endora” era igualmente claro: “mirad al futuro representado por mi hija, con confianza, pero cuidaros del pasado y de la tradición, es tan siniestro como yo”.

En cuanto al marido de “Samantha”, el bueno de “Darrin”, era el reflejo de la desorientación que estaba sufriendo la clase media: quería llevar una vida convencional y distendida, la normalidad era para él una necesidad, pero se enfrentaba sorprendido y hostil a las innovaciones que aportaba su esposa (en aquella época se veía todavía a la tecnología como algo mágico y casi milagros), pero terminaba siempre asimilándolas y reconciliándose con ella. Su mensaje era: “debo estar abierto a las novedades que aporta a mi vida, los cambios y las nuevas situaciones son buenas, mientras no intenten anclarse férreamente en el pasado”.

Tales eran los mensajes que cabalgaban con cada uno de los protagonistas de esta serie, cuya carga ideológica solamente puede integrarse en los años 60. La carga ideológica que destila esta serie enlazó con el sentir del espectador norteamericano: ninguna sociedad puede experimentar cambios brutales en su estilo de vida sin tambalearse, a menos que los medios de comunicación de mayor seguimiento (y en los 60 la televisión había despegado como medio de comunicación hegemónico) no pongan vaselina en los cojinetes y hagan digeribles tales mutaciones.

¿DE QUÉ IBA EMBRUJADA?

Nos hemos extendido en el contexto porque la serie es suficientemente conocida. Tuvo como secuelas una película de largometraje y una serie de dibujos animados. Pero también existieron precuelas que no soñaron con tener el mismo éxito: el largometraje Me casé con una bruja (1942), simplemente, había aparecido antes de tiempo. La serie solía tocar temas de actualidad. El racismo era un tema recurrente (eran los tiempos en los que se trataba de aplicar las leyes de integración racial), la convivencia en el interior de la familia, otro, la necesidad de llevar una vida convencional propia de la clase media, estaba presente en cada episodio.

Se remetía una de las leyes de las sit.com: la coexistencia en un pequeño espacio de dos personas que tienen ciertos antagonismos. En este caso: el convencional “Darrin” y la mágica “Samantha”. “Endora” es la tercera en discordia. De hecho, la antítesis fundamental tiene lugar entre ésta y “Darrin”, actuando “Samantha” a modo de colchón, conciliando posturas opuestas y siempre, finalmente, poniéndose del lado de su marido.

Obviamente, la comedia se basa en el choque entre normalidad y magia. Las irrupciones de lo segundo en el mundo propio de lo primero, estaban en la clave de todos los gags cómicos. Siempre el conflicto entre magia y normalidad, entre “Endora” y “Darrin”, terminaba repercutiendo en terceros (el matrimonio vecino o “Larry Tate”, el jefe de “Darrin”). El resultado final era una comedia de enredo, una sit.com en la línea de Te quiero Lucy (en la cual se inspiraron algunos gags que pudieron ser considerados como plagio o préstamo no autorizado).

¿QUÉ FUE DE AQUEL EQUIPO?

Como si aquella serie tuviera una maldición, todos los que participaron en ella murieron relativamente jóvenes. Tal fue el caso de la protagonista Elizabeth Mongomery, cuyo movimiento de nariz no estaba al alcance de la mayoría de mortales y podía ser considerado como el elemento más mágico de la serie. Actriz extraordinariamente bella murió en 1995 a los 62 años de edad. Era hija del actor Robert Montgomery y, además de una prólija carrera en el cine y en la televisión, destacó como activista política a favor de los homosexuales y de las víctimas del SIDA. Al acabar la serie rodó algunas películas más (entre otros con O.J. Simpson) y falleció de un cáncer de colon. Siguió rodando y prestando su voz a determinadas series hasta poco antes de morir.

Los dos actores que interpretaron a “Darrin” tuvieron destinos parecidos. Dick York (que aparece en el papel entre 1964 y 1969), falleció con 64 años. Había participado en varios westerns y episodios de series como Alfred Hitchcock presenta, Los intocables o Caravana, hasta llegar a Embrujada. Debió abandonarla al sufrir un ataque al corazón en el plató donde rodaba y ya nunca más se repuso completamente. Su sustituto, Dick Sargent, tenía un corto historial previa en papeles secundarios de películas notables: Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1962) y después siguió apareciendo ocasionalmente en series como La isla de la fantasía y otras similares. Fue de los primeros actores que reconocieron su homosexualidad. Falleció a la misma edad que su antecesor en el papel de “Darrin”: los 64 años.

La suegra de “Darrin”, interpretada por la veterana actriz Agnes Moorehead, fue la que tuvo una vida más longeva: después de una intensa carrera en el teatro y la pantalla, falleció en 1974. Había nacido en el comienzo del siglo XX. Participó en muchas series de televisión: Los invasores, La zona oscura, El Rebelde, Jim West y otras muchas más. Siguió trabajando hasta su último año de vida. A su misma edad, murió también David White (“Larry”, el jefe y amigo de “Darrin”), un rostro que nos habíamos habituado a ver en distintas series y que hasta su muerte siguió apareciendo como actor invitado en innumerables series de amplia difusión. Su hijo, Jonathan fue uno de los 270 pasajeros del vuelo 103 de la Panam que cayó sobre Lockerbie, víctima de un atentado terrorista.

VALORACIÓN GLOBAL

Embrujada fue una serie que nos hizo reír. Y resaltamos el tiempo verbal: pretérito. Vista con medio siglo de distancia, los elementos que constituían entonces una novedad o que eran los “ganchos” y justificantes de la serie, han desaparecido. No es que el tiempo de los cambios y las mutaciones sociales haya concluido: es que se desarrollan a una velocidad mucho más acelerada y Embrujada parece casi una serie conformista y anquilosada. Del feminismo, el ocultismo y la afición por lo paranormal, hoy ya no queda nada o, mejor dicho, ha sido reconvertido en mitos gore y series con elementos satánicos, vampíricos y tenebrosos. Embrujada no ha resistido el paso del tiempo.

Puede constituir un entretenimiento para nostálgicos, más que un espectáculo actual. Dicho sea todo ello reconociendo los méritos a todo el grupo de actores y el buen hacer de los guionistas. Pero, incluso, la belleza de Elizabeth Montgomery pertenece a otra época. La serie también.