FICHA

Título originalInhibidos
Título en España: Inhibidos
Temporadas:  1 (8 episodios)
Duración episodio: 24 minutos.
Año: 2017
Temática: Terror.
Subgénero: Psicológico.
Resumen: Un grupo de jóvenes acuden para celebrar su graduación a una casa rural en un lugar apartado. A la mañana siguiente, cuando se despiertan, se encuentran con que las ventanas han sido tapiadas, la puerta atrancada y el agua cortada. Están literalmente encerrados en el inmueble.
Protagonistas: Jaime Olías, Olivia Baglivi, Miguel Bernadeau, Blanca Parés, Cataluina Sopelana, Josean Bengoetxea, Aure Sánchez, Alberto Jiménez.
Lo mejor: Entra rápidamente en situación.
Lo peor: Previsible desde el principio.
Lo más curioso
: La audiencia en televisión convencional es discreta pero de fuerte presencia on line.
¿Cómo verlo?: A través de Televisión a la Carta o bien de youTube.

Puntuación: 7

PROMO

PROMO (los personajes)

CABECERA

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Lo menos que puede decirse sobre INHIBIDOS

Valorar una miniserie cuando solamente se ha emitido un episodio de apenas 20 minutos es arriesgado. Se trata, hasta ahora, del último estreno de PlayZ, la plataforma de televisión destinada a abrirse al público joven y con más presencia en las redes sociales y en Internet que en los habituales monitores de televisión. Después del primer estreno de Si fueras tú, ha seguido Colegas, Mambo, Dorien y, finalmente, esta nueva miniserie de terror psicológico que, realidad, como todos los anteriores productos PlayZ, viene a ser una película de bajo presupuesto parcelada (en este caso en ocho episodios) que, sumadas sus partes, da como resultado una tv-movie.

Desde el primer momento se advierte la naturaleza del producto: se trata de un thriller psicológico para jóvenes. Los protagonistas son cinco jóvenes que se conocen desde hace mucho tiempo. Salvo en un caso, los otros cuatro son hijos de la burguesía acomodada, pero, en cualquier caso, han logrado establecer sólidos lazos de amistad en el pasado que todavía conservan. Han decidido pasar un fin de semana en una casa rural alejada de cualquier núcleo de población. En la primera noche, a poco de llegar, todo es más o menos normal, pero cuando a la mañana siguiente se despiertan advierten que alguien ha tapiado desde fuera las ventanas, ha atrancado la puerta, cortado el agua y están completamente aislados del mundo exterior. Literalmente, han sido secuestrados: están “inhibidos”.

A partir de estas premisas se desencadena una serie que se prevé intensa. La web de RTVE que la publicita alude a que “la angustia, el estrés o el hambre mostrarán lo peor de cada uno de ellos”. Se dice igualmente que la serie es “interactiva” y que está producida en colaboración con el Grupo Ganga y The Summer Agency. La seb del primero indica que han sido los responables hasta ahora de Cuéntame cómo pasó, Vicente Ferrer, Unidad Central Operativa, Hay que vivir y Patricia Marcos, desaparecida. En cuanto a la segunda, se trata de una agencia de publicidad para contenidos interactivos. En cuanto a los actores, son, en tanto que jóvenes, poco conocidos, aunque todos ellos apunten maneras.

Cómo se sabe, este nuevo concepto de televisión tiene una palabra clave: “interactividad”. Palabra que suele ser engañosa. Se trata, en definitiva, de que la audiencia “siga” a la serie a través de redes sociales, que recibe en su móvil noticia, sms, whatsapps, twits de los propios personajes, que estos, de tanto en tanto le envíen mensajes de voz o bien recibir podcast en el que uno o varios personajes cuentan algo de sí mismos. Se trata, a fin de cuentas, de recursos baratos, fáciles de integrar que van a tono con estos primeros pasos de la experiencia PlayZ: se trata, inicialmente, de percibir cómo reacciona la audiencia. No es la interactividad que apareció en Tú qué harías, al final de cada episodio se planteaba a la audiencia un dilema y la respuesta del público –al menos teóricamente- se tenía en cuenta para construir el capítulo siguiente, sino más bien de “interactividad” en el sentido de relacionar y aproximar el producto al público, utilizando los nuevos canales de comunicación. Además de la palabra “interactividad” se utiliza el término “transmedia” indicando que el seguimiento puede hacerse a través de una serie de herramientas (en su hardware y en su software) muy diferentes. Incluso tenemos acceso a los gustos musicales de los personajes.

Por lo que hemos visto en el primer episodio nos podemos hacer una idea de cómo va a ser la serie: tensiones, gritos, intentos de fuga, gente que reacciona mejor o peor al aislamiento, momentos de tensión, instantes de abatimiento… Lo propio del género. La verdadera cuestión es si el público juvenil se va a integrar y durante cuánto tiempo. El problema de Internet y de todo lo que cabalga a sus lomos digitales, es la novedad. Da la sensación de que los fenómenos que se dan en la red son temporales, casi puntuales, fenómenos que desaparecen con cierta velocidad (¿quién se acuerda de aquel juego que consistía en ir cazando pokemóns por las calles y tan solo hace un año que irrumpió arrasando el mundo de los juegos on line?). Por otra parte, tampoco existen muchos estudios sobre este tipo de comunicación demasiado reciente como para que puedan racionalizarse y explicarse las reacciones del público. Por todo ello, se entiende que se trata de una serie visiblemente low-cost. Pero eso no implica que sea necesariamente mala o decepcionante. Los actores, por lo que hemos visto en la primera entrega cumplen con sus papeles. El guión es propio de un tv-movie de terror psicológico. Y, en cuanto a la realización, visto lo visto, es correcta. Falta saber si el público joven la va a apoyar e incluso si el estreno en pocas semanas de cinco productos similares en el canal PlayZ no va a terminar saturando al público más predispuesto que, por lo demás, es bastante inconstante: quizás hubiera sido mejor plantear estas serie de 20-25 minutos y de aparición semanal, como series diarias de apenas 10 minutos y concentrarse en un par de productos.

Lo que está claro es que este modelo de series está todavía en pañales. No está muy claro si los costes generados pueden sufragarse solamente con publicidad (quienes “pican” en la “interactividad” se ven obligados a dejar sus datos personales: emails, números de móviles… lo que hace inevitable que estos datos pasen a manos de avispados técnicos de publicidad que los orientarán hacia la promoción de productos de sus clientes) y si este modelo publicitario podría ser asumido por otra cadena que no fuera la televisión pública. Pero, en cualquier caso, lo que debemos retener es que estamos en fase de experimentación y que no hay que observar estas series por lo que son en sí mismas, sino por cómo reacciona la audiencia –esencialmente juvenil- a la que van orientadas. Una vez más, el mensaje es el medio…