FICHA

Título original: Su fueras tú
Título en España:  Si fueras tú
Temporadas:  1 (8 episodios)
Duración episodio: 20 minutos primera entrega, 10 mi9nutos siguientes.
Año: 2017
Temática: Drama.
Subgénero: Experimental.
Resumen: Una chica cambia de residencia y se instala junto a su tío. Cuando acude a matricularse en el Instituto nota que todos la miran de una manera extraña: es exactamente igual a una joven alumna que desapareció hace algunos meses. Se propone descubrir que ocurrió con su sosias.
Protagonistas: Juan Blanco, Óscar Casas, Adriá Collado, Ruth Díaz, Lucía Díez, Nerea Elizalde, Jorge Motos, María Pedraza, Ingrid Rubio.
Lo mejor: El intento de realizar algo innovador.
Lo peor
: Que, en la práctica, la innovación es mínima.
Lo más curioso: Que ha sido lanzado como “primera serie transmedia”.
¿Cómo verlo?: En TVE.
Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre SI FUERAS TÚ

Voluntarioso experimento definido como “primera serie transmedia que se produce en España”. Se entiende por “transmedia”, que su principal canal de emisión es la televisión, pero no el único. El número de teléfono de la protagonista, permite que los espectadores lo introduzcan en su móvil e intercambian mensajes en WhatsApps. Puede verse también a través de youTube y la protagonista contactará con los espectadores los lunes a las 21:30 horas en la página de facebook que indicamos y durante las siguientes 24 horas, los interesados podrán elegir entre dos finales propuestos (en este primer capítulo la acción terminaba con el dilema: o la protagonista contesta en el teléfono a la llamada de su jefe de estudios, o bien cruza la puerta del jardín de la casa vecina a la suya con la que ha soñado y desde donde siente que la observan…). Así pues, al menos teóricamente, el público es el que elije. Todo esto merece algunos comentarios.

España va (muy) retrasada en el universo de las series. Los que estamos cada día viendo series y más series, sabemos que la producción española (cuya audiencia potencial son 600 millones de espectadores castellano-parlantes, vale la pena no olvidarlo) es muy pobre: ya no es Hollywood o la BBC quien nos adelanta, sino que estamos muy por detrás de los países nórdicos y de la mayoría de países europeos y, en los últimos tres años, las series producidas en Iberoamérica (particularmente en México y Argentina) empiezan a ser (muy) superiores a las españolas. La audiencia española va acumulando frustración tras frustración… y permanece impasible, con un aire de resignación que resulta peripatético porque tenemos profesionales capaces de realizar series que arrasen en la exportación y, sin embargo, los distintos canales y productoras están filmando año tras año productos muy similares (sea cual sea el género, tiene que tener una historia de amor en ocasiones de lo más peregrina, los actores deben ser jóvenes y de moda, en ocasiones con dificultades para hacerse entender, los guiones son flojos y el resultado final mediocre o simplemente abochornante). Y esta crisis del sector de las series en España no se va a resolver con experimentos avanzados como éste, que, a fin de cuentas, es solamente, una curiosidad, incluso una excentricidad.

La idea es que “el espectador va construyendo, poco a poco, el guión”. En realidad, el público lo que elige es entre dos alternativas entre cada tramo. Corresponde a los guionistas el resto. El equipo filma y monta los diez minutos y al cabo de ocho semanas, lo que se tiene es una película de hora y media… ¿construida por los espectadores? En muy débil medida, en realidad. Y, por otra parte, ¿por qué los espectadores deberían de confeccionar el guión? El experimento ya se ha hecho en cómics, en novelas y en videojuegos. No ha interesado mucho fuera de la novedad inicial. Y no existen garantías de que fuera del impacto inicial, que pueda tener esta serie, los interesados en participar en la creación del guión, pronto descubran que esta pretensión resulta altamente improbable porque las opciones ofrecidas son pocas y, puestos a dar opciones habría que haber empezado sobre si el planteamiento inicial es el que interesa al público o debería haber sido otro, sobre si son esos los actores que queremos ver en acción o son otros… y así sucesivamente. Las opciones que se ofrecen al público para participar son tan exiguas que, en realidad, son simples fórmulas de producción del producto, pero nada más. En cierto sentido es una estafa a la audiencia y, por lo demás, ¿no sería mejor que el guión lo elaboraran profesionales? Si Kubrick hubiera tenido que seguir las indicaciones de la audiencia cuando rodó 2001: una Odisea Espacial, es fácil que el resultado final hubiera sido un churro.

Dejando aparte todo el asunto “transmedia” (que solamente puede interesar a jóvenes capaces de engancharse a cualquier cosa) lo cierto es que la serie tiene elementos interesantes. Parece configurada como un thriller, con toques de terror. La protagonista, se muda con su tío (sus padres han debido irse a Nueva Zelanda unos meses por motivos laborales) a una nueva urbanización. Le quedan pocos meses para acabar el curso, pero decide matricularse en el instituto más próximo. Una vez allí, todos la miran como si hubieran visto a un fantasma. El propio jefe de estudios llama a la Guardia Civil para que interroguen a la chica. “Alba”, la protagonista, es absolutamente idéntica a una chica que desapareció misteriosamente unos meses antes, “Chris”. Esto le genera una angustia insuperable que está a punto de interrumpir sus estudios, pero su tío le anima a que siga adelante. Tiene sueños extraños y decide que quiere enterarse de lo que le ha ocurrido a “Chris”. Y es en ese momento, cuando se interrumpe el piloto de 25 minutos y se plantea el primer dilema: responder a la llamada o entrar en la casa de los vecinos…

La mayoría de los actores son jóvenes. La protagonista es María Pedraza y el rostro más conocido Ingrid Rubio (sargento de la Benemérita, por cierto). En general se trata de actores que tienen cierto recorrido en el teatro juvenil pero cuyos rostros no son conocidos para el público televisivo. Parece evidente que el experimento ha sido “low-cost”: actores noveles deseosos de dar el do de pecho en la pantalla y abrirse un camino profesional. Es una buena opción. En el capítulo de introducción prácticamente todo el peso recae sobre María Pedraza que da el perfil de adolescente angustiada.

Aún es pronto para juzgar el resultado del trabajo de todo el equipo, pero, como siempre, en estos casos, el voto de confianza es obligado. Más dudas nos ofrece la fórmula “transmedia”. En general, cuando en plataformas como HBO o Netflix se nos pide que votemos a una serie después de haberla visto, ya estamos ejerciendo nuestro derecho a decidir cómo queremos que sea el próximo episodio o la próxima temporada y ¿para qué ir más lejos? ¿para qué recurrir a redes sociales para fijar la atención del espectador y garantizar su enganche?

Serie adecuada, pues, para aquellos que quieren estar en lo más “in” de lo “in” y quienes gustan de solazarse con experimentos nuevos. Los diez minutos semanales durante dos meses se piensan rentabilizar, finalmente, en un largometraje que se venderá como “con un guión elaborado por los espectadores”… Veremos lo que sale. Como hemos dicho, más parece un truco de promoción y marketing. Y digo yo: ¿no sería mejor tratar de hacer series convencionales pero de calidad como las que se están haciendo actualmente un poco por todas partes y en relación a las cuales nuestra industria del ramo se muestra muy atrasada? Pero éste país es así y el “antes muerto que sencillo” parece nuestro destino.