FICHA

Título originalEl fraude de la fruta falsa
Título en España: el fraude de la fruta falsa
Temporadas:  1 documental
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2017
Temática: Documental.
Subgénero: Nutrición.
Resumen: Comer fruta es sano, pero no todo lo que se vende en los supermercados como “fruta” responde a lo que dicen los colores, fotos y llamamientos de marketing del embase. Este documental previene sobre el fraude de la fruta procesada que suele ser perjudicial para la salud y, en cualquier caso, constituye una bomba calórica.
Protagonistas: decenas de entrevistas a fabricantes, cultivadores, consumidores, organismos y científicos. Dirigido por Eric Edward Wastiaux. Producido por Pernel Media Production. Emitido por France Televisión
Lo mejor: Claridad y simplicidad.
Lo peor: El mensaje que contiene: mire con lupa la etiqueta de lo que compra en el super.
Lo más curioso
: El director ha realizado varios documentales sobre alimentación siempre espectaculares y polémicos.
¿Cómo verlo?: Hasta el 17 de diciembre figura en Televisión a la Carta. Ha sido emitido por TV2. También por Movistar+. Puede encontrarse igualmente en youTube y Documanía.

Puntuación: 8

PROMO

PROMO

CABECERA

MUSICA

VER DOCUMENTAL (en Televisión a la Carta)

VER DOCUMENTAL (en youTube)

VER DOCUMENTAL (en Documanía)

CANAL YOUTUBE DEL DIRECTOR

WEB OFICIAL

Comprarlo en Amazon (no está a la venta)

Lo menos que puede decirse sobre EL FRAUDE DE LA FRUTA FALSA

Hay documentales que satisfacen, otros divierten, algunos informas y, finalmente, los hay que horrorizan y contribuyen a estimular cambios en nuestros hábitos de comportamiento. El documental El fraude de la fruta falsa, pertenece a estos dos últimos tipos. Mientras lo vamos viendo los sorprendemos e incluso horrorizamos de cómo puede realizarse a la vista de todos y en las grandes superficies y supermercados un fraude tan absolutamente perverso con permiso de las instituciones sanitarias, la dejadez del “legislador” y el desinterés de la opinión pública. Después, cuando el documental ha concluido sus 50 minutos reflexionamos y nos prometemos –si hemos permanecido atentados a todas sus tomas- cambiar de hábitos alimentarios.

El fraude de la fruta falsa se trata de un documental excepcionalmente útil y simple: algunos de los productos que se venden como “fruta” no son exactamente lo que pensamos que son. Compramos zumos de “frutas concentrados 100% pura fruta”, zumos de frutas, productos lácteos con frutas, refrescos vendidos como “de frutas”, cuando en realidad, se trata de cantidades mínimas de fruta (en ocasiones menos del 5% de lo anunciado en el blíster) a los que se ha añadido cantidades ingentes de azúcar. No puede extrañar que muchos de estos productos sean auténticas bombas calóricas. Tenemos tendencia a pensar que una lata (todavía no comercializada en España) de una popular marca de frutas vendida como “zuma de manzanas natural”, es mucho más sano que una lata del mismo tamaño de Coca-Cola, sin embargo, a poco que miremos el etiquetado, nos daremos cuenta de que el primero ¡contiene más azúcar añadido que el segundo! Por tanto más calorías… Así que lo que creemos que aportará salud al cuerpo, en realidad, se constituirá –de tomarlo repetidamente- en una fuente de conflictos para nuestro bienestar.

Los procesos industriales a los que se somete toda la fruta embasada en distintas formas hace que, incluso cuando ésta se encuentra efectivamente representada en cantidades significativas, haya perdido buena parte de sus cualidades nutricionales. Los procesos de pasteurización llevados a cabo a temperaturas de 100º son responsables de ello. No podemos fiarnos de tener nosotros o nuestros hijos una alimentación correcta si recurrimos a “zumos naturales” embasados o a “concentrados”. Los procesos de gordura que están afectando en estos momentos en Europa a las nuevas generaciones son indisociables de dietas perjudiciales para la vida. No solamente se trata del fast-food, de las hamburguesas o pizzas, que sacían pero ante las que nadie se llama a engaño sobre sus cualidades nutricionales. También lo que se vende como “sano” puede contribuir a acelerar procesos perjudiciales para la salud.

Los 50 minutos de este documental son extremadamente recomendables y la conclusión a la conclusión a la que se puede llegar es particularmente simple: 1) si tiene usted un pequeño jardín, plante árboles frutales y dependa de ellos. 2) Si carece de esa posibilidad, procure introducir fruta natural en su alimentación (por muchos pesticidas y abonos a los que se haya sometido nunca serán tan perjudiciales como la “fruta procesada industrialmente”; y si quiere evitar riesgos coma fruta estacional, no se habitúe siempre a la misma fruta). 3) Evite ingerir completamente “procesados de fruta” de cualquier tipo. Incluso los que aparecen como más sanos, pueden ser potencialmente peligrosos si los ingiere continuamente.

Todo esto resulta absolutamente desolador, pero es imprescindible que lo conozcamos. El esfuerzo que hace este documental por llevarlo a la opinión pública es encomiable. Se trata de uno de los documentales más interesantes y útiles que hemos visto en los últimos meses y su visionado es casi obligatorio porque nos pone en la clave de lo que está ocurriendo en estos momentos con la alimentación: asistimos a un fraude generalizado. El marketing se sitúa por encima de la ética y, el resultado es que nuestra salud puede quedar gravemente afectada.

¿Sabe usted que los lácteos que tiene dibujadas frutas en el embase, en realidad, carecen completamente de las frutas que sugieren que contiene en su interior y que el sabor y el color son obtenidos mediante aditivos y colorantes químicos? ¿Sabe que zumos que se venden como “frutas del bosque”, en realidad, contienen esencialmente manzana, colorantes y una cantidad simbólica de esa fruta? ¿Sabe usted que cada botella de Sunny, la marca líder mundial en zumo de naranja, contiene una cantidad ridícula de lo que dice tener y que no se trata de una excepción?

El mensaje del documental es que debemos de convertirnos en “detectives alimentarios”, debemos leer todo lo que contiene un producto presentado como “natural” porque, en principio podemos estar completamente seguros de que el concepto de “natural” que exhibe el blíster no es el que usted y yo entendemos como tal. Y podemos, incluso, hacer algo mejor: ir al frutero de siempre, hacernos nuestros zumos, nuestros batidos, nuestras mermeladas. El paso del tiempo nos indicará las ventajas de alimentarse así. Un documental, en definitiva, en absoluto alarmista, simplemente didáctico y que, no solamente debemos ver, sino que debemos incorporar a nuestras vidas.