FICHA

Título original: Veep
Título en España: Veep
Temporadas: 5 (48 episodios).
Duración episodio: 30.
Año: 2012-hoy)
Temática: Comedia.
Subgénero: Política.
Resumen: Selina Meyer ha llegado a ser vicepresidenta de los EEUU. La serie refleja su día a día y el de su entorno inmediato.
Protagonistas: Julia Louis-Dreyfus, Anna Chlumsky, Tony Hale, Matt Walsh, Timothy Simons, Reid Scott, Sufe Bradshaw, Gary Cole, Kevin Dunn, Sam Richardson, Sarah Sutherland, Randall Park, Phil Reeves, Dan Bakkedahl, Isiah Whitlock Jr., William L. Thomas, Nelson Franklin, Peter Grosz, Kathy Najimy, Brian Huskey, David Pasquesi, Tzi Ma, Marc Goodman, Brad Leland.
Lo mejor: la ex Seinfeld metida a Vicepresidenta
Lo peor
: no derrocha comicidad precisamente.
Lo curioso: la mayoría de protagonistas habían sido soldados en el conflicto
¿Cómo verlo?: Puede verse íntegramente en inglés en el enlace indicado, algunos episodios en español-latino están subidos a youTube.

Puntuación: 5,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre VEEP

Si tenemos en cuenta que Veep va por la quinta temporada y que en EEUU constituye un verdadero fenómeno mediático, uno debería estar tentado de decir que HBO ha tenido un auténtico “puntazo” y, por tanto, resultaría difícil hacer una crítica negativa. Y, sin embargo, no terminamos de encontrar valores positivos a esta serie, fuera de la participación de su estrella, Julia Louis-Dreyfus, la “Elaine”, amiga inseparable de Senfield y de sus compañeros. Fuera de esto, todo lo demás nos ha resultado mediocre e incluso plano, con escasos momentos de comicidad y un planteamiento errático.

“Selina Meyer” (Julius Louis-Dreyfus) es –no queda muy claro cómo, ni con qué méritos- se ha convertida en la vicepresidenta de los EEUU. Se dice en aquel país que este cargo no tiene las funciones muy bien establecidas y allí van a parar segundones con pocas ganas de trabajar. Sus funciones son, casi exclusivamente protocolarias. Parece que “Selina Meyer” ha sido ex senadora de los EEUU y que no se entiende muy bien con el presidente; frecuentemente se producen chispas y tensiones que son agravadas por el entorno de ambos mandatarios, compuesto por una mezcla de inútiles, fatuos, tontorrones o, lo que es peor, personajes de mentalidad retorcida e intenciones aviesas…

Entre los más próximos colaboradores de la vicepresidenta nos encontramos al más leal y abnegado de todos ellos que resulta ser “Gary Walsh” (Tony Hale, al que ya conocíamos en su papel de neurótico en Arrested Delopment). Otros, como “Amy Brokheimer” (Ann Chlumsky), la jefa de prensa de la vicepresidencia, deben cargar con las culpas que no le corresponden por olvidos, errores y metidas de pata del alto cargo. Se supone que las situaciones son graciosas y deben provocar hilaridad.

En realidad, es fácil deducir que la idea originaria de esta serio surgió después de valorar el éxito que tuvo aquella otra, mucho más brillante, comedida y realista que fue El ala Oeste de la Casa Blanca (1999-2006), trasformando la seriedad y el rigor en comicidad. Era evidente que realizar una serie cómica sobre el presidente de los EEUU hubiera sido muy mal recibido, especialmente en un momento en el que los liberales norteamericanos veían a Barak Obama como un JFK recién salido del tostadero. Así pues se optó con centrarse en la figura de la vicepresidencia, mucho más expuesta a críticas mordaces. El resultado no ha sido el esperado o, por lo menos, los elementos cómicos han llegado muy disminuidos a 6.000 km de distancia de la Casa Blanca.

¿Qué falla? En primer lugar que HBO no ha apostado a fondo por la serie. Todo descansa a hombros de la Louis-Dreyfus y no hay más comicidad que la que ella pone. No dudamos que, tal como nos presenta la serie, la política norteamericana está repleta de personajes como los que aparecen y de correveidiles de análogo jaez, pero en esta serie están muy desdibujados y, puestos a realizar una serie cómica sobre el inquilino secundario de la Casa Blanca hubiera sido de desear que fueran más identificables. En este sentido, la serie es poco atrevida, casi timorata. Intenta reírse solamente de lo que puede reírse y no cargar nunca las tintas, ni denunciar situaciones ni personajes concretos, ni cuestionar las bases de un sistema electoral injusto, ni los incumplimientos de promesas electorales… Los guionistas han hecho todo lo posible para no ofender al stablishment. No es raro, por tanto, que el humor que destila sea limitado por excesivamente respetuoso. Cualquier oficinista del servicio de correos de la Casa Blanca conoce anécdotas más hilarantes que las que desfilan por los 48 episodios que actualmente lleva desgranados Veep.

Apta solamente para los que se llevaron un irresistible recuerdo de Seinfeld y desearían ver evolucionar en el plasma a la “chica” de aquella serie. Poco más.