FICHA

Título originalGraves
Título en España: Graves
Temporadas: 2 (20 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2016-2017
Temática: Comedia.
Subgénero: Humor.
Resumen: Veinticinco años despuésde haber abandonado la presidencia de los EEUU, Richard Graves es considerado como “el peor presidente republicano” de la historia. Esto y una serie de problemas y dificultades personales le llevan a replantearse su situación y su papel en la vida, mientras a su esposa le ofrecen presentarse como candidata al Senado.
Protagonistas: Nick Nolte, Sela Ward, Skylar Astin, Callie Hernandez, Chris Lowell, Heléne Yorke, Tania Gunadi, Khotan Fernandez, Sale Taylor, Richard Beal, Denver Johnson, Bob Kaye, Ernie Hudson, Conor Leslie, Howard Ferguson Jr., Mark Sivertsen, Jordyn Aurora, Jerry Lambert, Roger Bart, Angélica María, Nia Vardalos.
Lo mejor: Una “tragedia americana” disfrazada con el ropaje de humor y “alta política”.
Lo peor: En algunos momentos, su corrección política llega a lo repipi.
Lo más curioso
: Nick Nolte fue nominado por este papel para el Globo de Oro al Mejor Actor de Serie.
¿Cómo verlo?: En HBO

Puntuación: 7

PROMO (1ª temporada, en inglés)

PROMO (1ª temporada, en inglés)

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Lo mínimo que puede decirse sobre GRAVES

Si uno repasa la lista de los últimos presidentes de los EEUU e intenta localizar a uno que dé el mismo perfil que Richard Graves en esta serie, sin duda estaremos pensando en el George Bush senior. Hace más de 25 años que abandonó la presidencia, pertenecía a una “hermandad universitaria” (Skull & Bones) y tiene buenos motivos para estar arrepentido de muchas de las decisiones que tomó. Pero características similares podrían aplicarse a Jimmy Carter, Bil Clinton y, por supuesto a George W. Bush… Así que, más vale que no intentemos realizar analogías con algún presidente realmente existente, porque nos toparemos con dudas deliberadas sembradas por los guionistas y productores de Graves, la serie sobre “el peor presidente republicano de los EEUU”.

A partir de las primeras escenas vamos de sorpresa en sorpresa. Lo primero que llama la atención es que el papel de venerable emérito presidente de los EEUU está interpretado por Nick Nolte. Lo segundo que, junto a él aparece un personaje conocido y, no precisamente, por sus papeles en televisión, sino por haber sido alcalde de Nueva York (acaso el mejor que recuerda la ciudad) Rudolf Giuliani. Y no lo hace mal. Lo tercero, ver a Sela Ward, ex CSI-Nueva York, como esposa del presidente y aspirante a seguir una brillante carrera política (y en esto, las similitudes con el matrimonio Clinton resultan inevitables). Finalmente, la presencia de unos hijos asilvestrados (el varón cinco años en Afganistán y la chica recién divorciada, desinhibida e inestable) que componen otro frente con el devoto asistente del presidente, un judeo-italiano al que le toca atravesar los trances más amargos de su existencia.

Por increíble que parezca, la vida de un ex presidente de los EEUU está repleta de actos oficiales, conferencias, entrevistas y requerimientos para que anime con su presencia, los más inusitados debates y causas. Richard Graves, está harto de esta dinámica, es ya un anciano y empieza a ser consciente de que ha hecho mucho daño en su período de presidente. Le gustaría cambiar algo de lo que ha hecho: junto a su asistente, viaja por los EEUU, conoce a gentes que no son las que habitualmente le invitan a sus actos: una camarera de un bar de carretera le introduce en el mundo de la marihuana, sin ir más lejos. Para colmo, el terrorista que disparó contra él mientras era presidente, es puesto en libertad (esto podría llevarnos a deducir que Graves es un trasunto de Ronald Reagan, el único presidente de los EEUU que ha encajado una bala y ha sobrevivido; pero tampoco encaja el resto de rasgos del personaje).

A partir de su segunda entrega, la serie entra en su recta definitiva: la esposa de Graves, mujer de gran personalidad (Sela Ward), energía y carácter, de hecho la que le organiza la vida, es requerida por el Partido Republicano para que ocupe un escaño en el Senado. Ella, obviamente, está dispuesta a hacerlo, pero se enfrenta con un problema: el descontrol que parece haber invadido la vida de su marido y que le hace ser expontáneo, auténtico y no callar sus opiniones… que ya no son las que se espera de un ex presidente republicano.

La serie tiene toques de humor. No es, desde luego, ni El ala Oeste de la casa blanca, ni algo parecido a Sucesor Designado, ni, por supuesto, Veep, es completamente diferente a todas estas series en las que el protagonista es el residente de la Casa Blanca. Está muy lejos, en todos los sentidos de House of Cards, del que sería una “versión ligera” del presidente Frank Underwood veinticinco años después de abandonar el cargo. ¿Le hubiera remordido algo la conciencia? Creemos que no, pero éste no es el caso de Richard Graves.

HBO ha aprovechado para estrenar las dos temporadas al mismo tiempo. En lo que a la segunda se refiere, se ha tratado de un estreno mundial. Fue estrenada el 22 de octubre de 2017 y su emisión semanal se prolongará hasta la antesala de los turrones. Las críticas recibidas en su país de origen han sido “generalmente favorables”. Desde el punto de vista europeo, la serie peca de excesiva simplicidad, en algún momento, incluso de infantilismo y, sin duda, lo más cargante que la acompaña es ese aroma de corrección política que introduce el punto dramático en la serie y que amarga lo que hubiera podido ser una comedia de “alta política” con mucha más categoría que Veep. De todas formas, cualquier crítica que se le pueda hacer deberá tener en cuenta que todos los papeles protagonistas están interpretados de manera convincente y que, el guión tiene golpes de humor. Queda demostrado, en cualquier caso, que el presidente de los EEUU debe ser un tipo especial con cierto carisma que emerge en cualquier situación, incluso años después de haber abandonado el oficio.

Una serie ligera, adaptada por los que buscan sonrisas, pero no aman excesivamente las comedias de situación. No es que éste sea un “humor intelectual”, sino que es un tipo de humor dotado de ritmo más pausado que, seguramente, interesará a personas de cierta edad, que entenderán esa necesidad del ex presidente de repasar los hitos de una vida de manera sincera y abierta, reconociendo, no sólo que errar es humano, sino que el equivocarse es el rasgo que caracteriza a la especie. Nolter, como siempre, brillante en sus papeles excesivos y desbordantes. Sela Ward con mucha más talla que Hillary Clinton. Skylar Astin, “Isaiah”, el asistente del presidente, permanentemente desbordado pero con una buena vis cómica. En su conjunto una buena serie, aceptable y entretenida que se verá y disfrutará sin esfuerzo.