FICHA

Título original: Andy Barker, PI
Título en España: Andy Barker, PI
Temporadas: 1 temporads (6 episodios)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2007
Temática: Comedia de situación.
Subgénero: Detective.
Resumen: Un contable se siente fascinado por los personajes detectivescos clásicos del género negro y decide abandonar su profesión y crear una agencia de investigaciones. Lamentablemente, le falta experiencia y sus investigaciones terminan siendo verdaderas chapuzas.
Protagonistas: Andy Richter, Clea Lewis, Harve Presnell, Tany Hale, Marshall Manesh, Nicole Randalla Jhonson, Vanessa Branch, Gary Anthony Wllians, Traci Lords, Sarah Christine Smith, Amy Sedaris, Edward Asner, James Hong, Peter Allen Vogt, Jesse L. Martin, Nestor Carbonell.
Lo mejor: Cada episodio era una parodia, incluso en su título, de alguna película famosa de género negro.
Lo peor
: Al personaje protagonista le falta garra y nervio como para poder ser creíble
Lo más curioso: La serie se desarrollaba en un barrio ficticio de Los Ángeles, “Fair Oaks”, ciudad que verdaderamente existen pro cerca de Sacramento.
¿Cómo verlo?: Se puede encontrar a través de programas P2P.

Puntuación: 6

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Lo mínimo que puede decirse sobre ANDY BARKER DETECTIVE PRIVADO

Andy Barker es una de esas comedias de situación inspiradas que, sin embargo, no pudo afirmarse, ni encontrar su espacio. Solamente se filmaron seis episodios y la serie fue clausurada cuando solamente se habían emitido cuatro y de nada sirvió que las críticas fueran mayoritariamente favorables. Andy Barker detective privado es una de esas series que hubieran merecido, como mínimo, un par de temporadas, el público se hubiera acostumbrado a su humor y, quizás, habrían logrado consolidar su presencia. Sin embargo, la serie tenía una grave deficiencia.

El protagonista, “Andy Baker” es, inicialmente un contable serio y responsable, concienzudo en su trabajo y que lleva años ejerciendo esa actividad de manera gris y serena. Además, está casado y es padre de una hija. Vive en un chalet en un suburbio de clase media en donde la principal preocupación es cortar el césped todos los fines de semana. Allí todo es orden, sensatez, estabilidad y colores pastel. A esas mismas características responde su esposa, la primera entusiasta de su marido. Pero él, tiene vocación de “investigador privado”. Está familiarizado con los grandes del género negro norteamericano: Sam Spade, Philip Marlowe, Jake Gittes… Un buen día decide imitarlos y abrir una oficina de investigaciones. No le importa el carecer de experiencia práctica, no disponer de los contactos adecuados y, para colmo, tener un carácter que está en las antípodas de la profesión…

La contradicción que debería desatar sonrisas es, pues, ésta: la de un individuo que sirve para un trabajo reposado y gris (contable, por ejemplo) pero que se cree destinado a una profesión dinámica y de riesgo (la investigación). La idea es buena, incluso original, se mire por donde se mire, pero el desarrollo encontró algunos problemas. El primero de todos es que los creadores se conformaron con tener una buena idea pero no pulirla lo suficiente como para hacerla presentable a los espectadores. Confiaron especialmente en la comicidad del protagonista –Andy Richter- para sacarla adelante, pero su papel adolecía de limitaciones: era demasiado increíble como para suscitar sonrisas sostenidas durante muchos episodios. En el segundo volvían a reiterarse los efectos cómicos que ya habían aparecido en el primero, pero nada más.

La serie empezó pronto a ser reiterativa, tan solo aliviada por la originalidad de algunos personajes que acompañaban al protagonista: Tony Hale (a quien hemos visto en series muy desmadradas como Arrested Development, o de comicidad más moderada: Veep), Harve Presnell (veterano actor que debutó en los años 50 en musicales  y luego reorientó su carrera como actor veterano apareciendo en películas notables como Fargo [1996], Salvar al soldado Ryan [1998], Banderas de nuestros padres [2006]) o Marshall Manesh (como propietario de un restaurante afgano, acto que ya habíamos visto en Cómo conocí a vuestra madre, Expediente X, Scrubs, Ley y Orden,  etc., especializado siempre en hacer papales de inmigrante asiático en los EEUU). Pero, a pesar de todos estos buenos y experimentados actores la serie adolecía de momentos muertos en los que no ocurría nada.

Ritcher, por su parte, tenía, igualmente cierta experiencia y popularidad en la televisión norteamericana. Era un rostro suficientemente conocido que actuaba  en shows y ocasionalmente en series: Malcolm y especialmente Monk, en uno de cuyos episodios se hace amigo del protagonista y lo sustituye, también lo vimos en Arrested Development y ha participado en series que no se han proyectado en España. Elegido, además de por sus cualidades interpretativas, por tener el aspecto del “americano medio ideal” realizó en esta serie un buen trabajo, pero su personaje resultaba tan absolutamente ficticio que era imposible que atrajera la atención de grandes masas de espectadores.

De hecho, la serie se clausuró por su baja audiencia (el primer episodio alcanzó los 6.000.000 de espectadores y el último apenas 2.000.00), a pesar de que la prestigiosa Entertainment Weekly la considerada como uno de los mejores shows de 2007. A diferencia de otras sit-coms, Andy Barker detective privado se rodó con una sola cámara y sin risas enlatadas.

Fue una serie frustrada. Moraleja: si quieres realizar una comedia de situación de éxito, procura que el protagonista, además de comicidad tenga posibilidades de existir en la realidad: la gente debe identificarlo con tal o cual sujeto que ellos mismos conocen. De lo contrario, el personaje resultará increíble y la serie no enganchará al espectador.