Ficha

Título original: Taboo.
Título en España: Taboo.
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2017.
Temática: Drama.
Subgénero: Siglo XIX – Colonialismo.
Tema: El hijo del dueño de una empresa de transportes que ha fallecido demente, vuelve tras diez años de ausencia y hereda un territorio en el enclave de Nukta.
Actores: Tom Hardy, Oona Chaplin, David Hayman, Michael Kelly, Jonathan Pryce.
Lo mejor: la puesta en escena.
Lo peor: La Compañía de Indias no está valorada justamente.
Puntuación: 8,5
¿Cómo verla?: En HBO

CLIPS

Trailer (en inglés)

Trailer (subtitulado en castellano)

Web oficial (en inglés)

Web oficial (en castellano)

LO IMPRESCINDIBLE SOBRE TABOO

En el catálogo de HBO, la más reciente plataforma de streamming instalada en España, encontramos series mejores y peores, pero en los tres meses que lleva en activo, ha basado su éxito en series propias como Westworld o Divorce, en algunas series que ya hoy pueden calificarse de “históricas” (Boardwalk Empire, Curb your Enthusiam) y en otras que, sin duda, han dejado un buen recuerdo (Preacher, The Young Pope). A partir del 10 de enero de 2017, también está en el escaparate de HBO, Taboo, una serie notable de alto presupuesto, ambiciones estéticas y narrativas y realizada con extremo detalle, anunciada desde que empezó el año. Posiblemente, la miniserie que sustituirá a Westworld como punta de lanza de HBO.

UN ARRANQUE PROMETEDOR

HBO se encuentra todavía en un momento de arranque y lanzamiento en España: sabe que debe de alcanzar a Netflix y acortar terreno con la plataforma Movistar+ y destacarse netamente de Amazon. Para ello debe, simplemente, ofrecer “lo mejor” y “lo más rápido”, en el menor tiempo posible. Y a veces se pasa. Por ejemplo: no es de recibo que al poco del fallecimiento de Debbie Reynolds y de su hija Carrie Fisher, HBO nos ofrezca un documental sobre ambas en versión original, sin ni siquiera los subtítulos en castellano, especialmente cuando es el castellano el que avanza en EEUU y el inglés se bate en retirada. El público español debe exigir, sino un doblaje al castellano (cada vez más imposible por el aluvión de series), si, como mínimo, el respeto de poder leer los subtítulo en su lengua (que cada vez más es una “lingua franca” internacional). Añadamos, también que la serie Taboo se presenta subtitulada.

Desde los primeros minutos de emisión del primer capítulo de esta serie se advierte inmediatamente que no vamos a ver una de esas series clónicas que se producen y se arman en cadena. La fotografía aparece como excepcional, la ambientación excelente, la música sugerente. Esas escenas nos llevan al Londres de 1814 (el mismo año que los bonapartistas se retiraban de España). Los 60 minutos que siguen son un espectáculo visual y nos ponen en la pista de lo que va a ocurrir en los siguientes siete episodios que se emitirán a lo largo del mes de enero.

Obviamente, con solo un episodio resulta imposible valorar la calidad de la mayoría de las series, pero sí tener una aproximación. Por otra parte, el nivel de las actuaciones, del equipo técnico, del montaje y de la dirección, están a la altura de las mejores series de los últimos, elementos que no suelen decaer en este tipo de productos. Falta saber si a finales de enero, el guión estará a la altura del resto de elementos.

EL PLANTEAMIENTO DE ARRANQUE

Un anciano ha fallecido, víctima de la demencia senil. En el funeral presidido por la hija del difunto (“Zilpha Geary”, papel interpretado por la actriz española Oona Chaplin, hija de Geraldine Chaplin), aparece el hijo y heredero (“James Keziah Delaney”, asumido por Tom Hardy) que llevaba diez años ausente y al que todos creían muerto. El abogado de la familia le comunica que las cuentas están vacías y que la única herencia que podrá disfrutar es un territorio en la costa Oeste de los EEUU, en el estrecho de Nutka, en el actual Canadá. A la largo de todos estos años parece que no le ha ido mal en África y rodando por el mundo. Había vagado a la isla de Antigua en un barco de esclavos que se hundió y los ecos de sus aventuras habían llegado en forma de rumores infames a Londres desde 1802.

El padre, por lo demás, era un tipo odioso al que nadie apreciaba y en sus últimos días, en su locura, llamaba a su hijo constantemente. Ambos hermanos, no eran de la misma madre; él no era, como su padre le había dicho, hijo de una mujer napolitana, sino de una nativa de Nutka que el padre había comprado con el terreno que el hijo recibía ahora en herencia. Desde ese primer capítulo se sabe que el estrecho de Nutka está maldito… Pero también se sabe que el padre ha sido asesinado.

Así arranca la serie sin tiempos muertos y situando las piezas que componen un guión original. La serie ha sido creada por los Hardy (Tom y su padre Edward) y por Steven Knight (también creador de la serie Peaky Blinders (2013) y director de Remption (2013) un denso thriller que dejó un buen recuerdo en la gran pantalla. En cuanto a los Hardy, han trabajado en innumerables ocasiones para HBO y para la BBC, en sus distintas facetas de actor (próximamente lo veremos en Dunkerke, y en 2015 lo vimos en el remake de Mad Max) y productor. Y de paso, es el protagonista indiscutible de esta serie a la que aporta fuerza, carácter y aspereza. Porque Taboo es una serie dura.

LA COMPAÑÍA DE INDIAS

En la serie aparece la famosa Compañía de Indias que Steven Knight ha presentado como si se tratara de la CIA o de la NSA de la época. En absoluto: eso implica desvalorizarla. La Compañía de Indias actuaba ya en el siglo XVII y, desde entonces, fue la punta de lanza del imperialismo inglés. Es más: la diferencia entre el Impero Español y el Imperio Británico consistió en que el primero se asignó desde los Austrias, una misión civilizadora, mientras que el segundo fue simplemente un negocio comercial. Estaba claro que muchos de los capitanes que participaban en la aventura española en América eran aventureros en busca de fortuna, pero el motor esencial era trasladar la civilización y la catolicidad al nuevo continente. La espada abría el camino a la cruz. Sin embargo, en el Imperio Británico, fe la Compañía de Indias, la que muy tempranamente marcó el camino (que, puntualmente, desbrozaron los “casacas rojas” y por el que luego transitaron misioneros y propagadores de la lengua inglesa).

Precisamente, uno de los éxitos de la serie consiste en realizar un encuadre histórico perfecto: en aquel momento, mientras en Europa las guerras napoleónicas viven su fase final, en el nuevo continente las antiguas colonias de Nueva Inglaterra, ya independientes están de nuevo en guerra con Gran Bretaña y la posición de Nutka (que había sido reclamado por España entre 1789 y 1795) era vital para establecer la demarcación con la colonia de Canadá (colonia inglesa) y el acceso a la isla de Vancouver, puerto estratégico para los desplazamientos de la Compañía de Indias por el Pacífico y en dirección a Asia.

El protagonista de la serie, “James Keziah Delaney” (Tom Hardy), inmediatamente reconoce en la Compañía de Indias a sus enemigos y los motivos por los que intentan estafarle ofreciéndole una pequeña cantidad por aquel territorio entonces inhóspito, pero de valor comercial inapreciable.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

Una serie es perfecta cuando el espectador experimenta una sensación de que el tiempo que ha empleado viéndola no ha sido en vano. Sí pues, será cuestión de realizar una valoración dentro de unas semanas, cuando se haya emitido el último episodio y podamos apreciar si el conjunto del guión ha estado a la altura o el nivel ha descendido, o simplemente, la serie ha descarrilado a partir de cierto punto. De momento, la impresión es, más que buena, óptima. Ninguna productora se lanzaría a una inversión como la que implica esta serie detallista, excepcionalmente bien ambientadas, interpretada con pulcritud y que ha logrado reconstruir un ambiente oscuro, sucio, miserable y en el que la pestilencia maloliente de los arrabales del Londres decimonónico parecen emanar de la pantalla, sin estar seguro de que el guión está a la altura.

La dirección de la serie corre a cargo de dos directores nórdicos, uno de ellos, Dane Kristofer Nyholm, responsable del clamoroso éxito que supusieron las tres temporadas de Forbrydelsen, y Finn Anders Engström, al frente de Jordskott (2015), serie no estrenada en España, pero cuya emisión suscitó una expectación que no se vio defraudada en su estreno en el norte de Europa. Así pues, puede confiarse en que el ritmo y la calidad de las imágenes no hayan bajado en el episodio octavo.

En estos días y en su estreno en el Reino Unido la serie ha debido competir con los primeros episodios de la cuarta temporada de Sherlock, sin que todavía se tengan noticia de quién ha vencido y por qué margen. En realidad, el tipo de público que puede interesar a ambas series es completamente diferente, salvo los que prioricen la calidad e un producto sobre la temática. Taboo interesará a los habituales del cine de aventuras y de misterio, a los que amen los protagonistas fuertes, decididos, con un mundo interior, titánicos en una palabra. El “James Delaney” interpretado por Tom Hardy, les convencerá desde las primeras escenas. Quienes tiendan a valorar las series británicas sobre las nórdicas, las hollywoodienses o las latinas, tendrán en esta serie buenos motivo para reforzarse en sus convicciones. Y, finalmente, los que frecuenten series históricas y dramas humanos, sabrán disfrutarla.

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