FICHA

Título originalLa Peste
Título en España: La Peste
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2017
Temática: intriga
Subgénero: thriller
Resumen: Miniserie ambientada en la segunda mitad de la Sevilla del siglo XVI en donde convivía una variopinta población en medio de la que discurre la trama. Se producen unos extraños asesinatos en medio de una epidemia de peste que algunos notables de la ciudad quieren silenciar. Un impresor condenado por la Inquisición es llamado para resolver estos crímenes a cambio de ser conmutada su condena.
Actores: Pablo Molinero, Paco León, Manolo Solo, Sergio Castellanos, Patricia López, Lupe del Junco, Tomás del Estal, Paco Tous, Cecilia Gómez, Antonio Gil, Javier Botet, Jesús Carroza, Carlo d’Ursi.
Lo mejor: El intento de realizar una serie según los estándares internacionales.
Lo peor: El argumento resulta algo retorcido y aparecen demasiadas líneas argumentales.
Lo más curioso
: En la serie se ha procurado introducir elementos históricos que realmente ocurrieron para dar credibilidad a la trama.
¿Cómo verlo?: Emitido en España por Movistar+; puede ser bajado mediante programas P2P.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre LA PESTE

Da la sensación de que, cuando examinamos una serie producida en España, tendemos a ser más críticos que ante producciones que pueden llegar de fuera. Esto tiene su explicación: de una parte, somos conscientes del alto nivel de competitividad al que se ha llegado en el universo de las series y en el que solamente pueden acceder al mercado internacional aquellas producciones que tengan elevados niveles de calidad. Desde este punto de vista, exigir a las productoras que elaboren series ambiciosas, es positivo para estimular la necesaria calidad que deben contener para acceder al mercado internacional.

De otro lado, el espectador español está, literalmente, escamado ante series flojas o muy flojas, algunas de ellas, incluso impresentables, que, pueden ser emitidas en el circuito español, pero que no resultan competitivos en las grandes cadenadas internacionales. El hecho de que se hayan filmado tantas y tantas series sin ambiciones, con guiones deslavazados, con interpretaciones que apenas logran hacerse inteligibles y con finales en hay más cabos sueltos que en una fábrica de sogas, han vuelto al espectador crítico hipersensible ante todo lo que procede de nuestra propia tierra. A este respecto, cabe decir que la serie emitida por Movistar+, La Peste, cumple con los estándares internacionales y constituye una feliz sorpresa en estas primeras semanas de 2018.

No es una serie perfecta, pero sí una serie con ambiciones, presupuesto, guión y actuaciones dignas de un notable. Nos muestra a una Sevilla en la segunda mitad del siglo XVI, puente entre España y las colonias del nuevo mundo, con cuyo puerto llegan oro y mercancías que están en la base del progreso de la ciudad. Su población está compuesta por comunidades muy segmentadas horizontalmente (por niveles adquisitivos) y verticalmente (según la confesión religiosa). Una oligarquía comerciante dicta sus normas y el tribunal de la Inquisición está ahí para controlar el pensamiento y garantizar el orden. Los disidentes religiosos se las tienen que ver con la Inquisición.

Uno de estos disidentes en el pasado ha sido el protagonista, “Mateo Núñez” (interpretado por Pablo Molinero), un antiguo impresor y militar condenado por el Tribunal de la Inquisición y al que ahora, el propio inquisidor reclama para que esclarezca unos extraños crímenes que se están produciendo en la ciudad, a cambio de conmutarle la condena y darle un salvoconducto para América. Toda la investigación, en el curso de la cual van apareciendo otros personajes que han tenido relación con los intentos de establecer grupos protestantes en la ciudad y antiguos conocidos de “Mateo”, se desarrolla en un período en el que la ciudad es azotada por la peste. Un comerciante desaprensivo y ambicioso, “Luis de Zúñiga” (Paco León) tratará de sacar partido de la situación.

El argumento resulta entretenido y reviste la forma de un thriller. Quizás en algunos momentos es excesivamente enrevesado y se desarrolla demasiado rápidamente como para que un sector del público pueda apreciarlo. Perder un detalle puede suponer perder el hilo de la serie. Demasiadas tramas abiertas, demasiados personajes que no están implicados en el eje central, contribuyen a que la trama se desdibuje.

Así mismo, existe un excesivo énfasis en que la serie se desarrolle en subterráneos, lugares mal iluminados, grutas, sótanos, pozos y demás, o un gusto morboso excesivo por la sordidez que resulta, finalmente, demasiado presente. No todos los personajes son necesarios para el desarrollo de la trama. Varios hubieran podido ser eliminados sin que se resintiera la trama. El propio personaje de “Teresa Pinelo” y todo lo que le rodea, parece algo superfluo. Sin embargo, el resultado final es digno y está por encima de la media de producciones realizadas en España en los últimos tres años.

Respecto a las actuaciones, cabe decir que el protagonista, Pablo Molinero, no es un actor conocido (ha participado en varias obras de teatro y en cuatro películas que no han tenido excesivo eco), posee una sólida formación artística, excelentes dotes para la interpretación y le auguramos un futuro prometedor. Buena parte del éxito de la serie se apoya, precisamente, en su actuación. Otro tanto puede decirse del inquisidor “Celso de Guevara”, papel asumido por Manuel Soto, que desde principios del milenio, se ha convertido en un habitual de diversas series televisivas, aportando interpretaciones rigurosas, creíbles y sobrias, y cuya participación ha ido pasando de papeles secundarios, a papeles protagonistas. Igualmente, los actores más jóvenes, en esta ocasión, realizan trabajos excelentes. En lo que se refiere a Paco León, acaso porque estamos habituados a sus roles cómicos y se ha encasillado en ese género, nos cuesta verlo como “Luis de Zúñiga”. Nuestra recomendación constructiva es que León trabaje su voz, su fuerza, su color y su vocalización. Para que un personaje sea inquietante el sonido de su voz debe poner la piel con escalofríos.

La acogida del público ha sido positiva y las polémicas suscitadas en torno a la “originalidad” de la serie no han hecho mella en la audiencia. La inversión de diez millones de euros, realizada en esta serie, solamente podrá ser cubierta mediante la exportación. A este respecto, cabría decir que el mercado norteamericano se le puede cerrar a causa de determinadas “licencias” que son admisibles en España, pero que en otros países puede generar portazos (son varios los pechos femeninos que aparecen y no siempre por exigencias del guión, algo que puede retraer a algunas televisiones con códigos excesivamente moralistas).

Los tonos en los que ha sido filmada la serie tienen excesiva reiteración de lo oscuro. A nuestro entender, la serie no tiene el contraste suficiente en la fotografía. El nombre de Sevilla, internacionalmente es recordado por el sol y el azahar. Y, en este sentido, la excesiva sordidez de la serie, puede chocar frontalmente con esta imagen. Quedaría hablar de los efectos especiales que, en general, han alcanzado un buen nivel, han reconstruido escenarios, zonas de la ciudad y generado masas y paisajes, sin estridencias y sin abusos.

La serie puede gustar, especialmente, a los que quieran redimirse de la sensación de pérdida de tiempo que hayan tenido al visionar series españolas previas. Está concebida para gustar a un tipo de público muy variado y, ciertamente, se le han encontrado similitudes con series emitidas por HBO. En este sentido, pueden establecerse paralelismos con series como Taboo que nos muestran un Londres miserable y degradado, o con la misma ciudad a principios del siglo XIX que nos muestra Las crónicas de Frankenstein. Si, relamente, estas han sido las “inspiraciones” que ha tenido La Peste, cabe decir que han sido bien elegidas, e incluso bien trasladadas a la Sevilla del siglo XVI.

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