FICHA:

Título original: Gasland
Título en España: Gasland
Duración episodio: 104 minutos
Año: 2010
Temática: Denuncia de los efectos nocivos generados por el fracking en las personas, en el ganado y en el medio ambiente y la complicidad de la administración con las compañías que explotan este sistema
Género: Documental.
Subgénero: Denuncia – Ecología – Salud.
Director: Josh Fox.
Lo mejor: una denuncia completa y sin apelación.
Lo peor: faltan más opiniones de expertos y técnicos.
¿Cómo verlo?: Puede verse gratuitamente en el enlace indicado. También, doblado al castellano, en Netflix.
Puntuación: 7

CLIPS

Trailer (subtitulado en castellano)

Documental completo (subtitulado en castellano)

TODO LO QUE DEBE ABERSE SOBRE GASLAND

Documental imprescindible para conocer los daños colaterales generados por el fracking, procedimiento mediante el cual se extrae petróleo y gas natural que no se podría obtener mediante procedimientos convencionales. El documental, elaborado por Josh Fox, nos muestra los aspectos más crudos y desagradables de esta técnica. Y lo que es peor: por primera vez en la historia de la humanidad, los intereses de un grupo económico (el petrolero) y de quienes detentan la administración pública, apuntan contra la población de los EEUU.

¿QUÉ ES EL “FRACKING” O LA “FRACTURA HÍDRICA”?

En el “año 2” de la administración Bush, 2002, un nuevo procedimiento ya conocido desde el siglo XIX, pero muy modificado y optimizado, se empezó a utilizar para extraer petróleo de yacimientos de que otra manera no hubieran podido ser explotados. Se trataba de inyectar agua a presión con otros adictivos perforando un pozo hasta una profundidad de 2500 metros para favorecer la salida a la superficie de petróleo y del gas natural. Así pues, hace falta la autorización de los propietarios del terreno, grandes cantidades de agua, un equipo de perforación y de cimentado del pozo, otro de inyección de agua a presión, un estanque para el agua que vuelve a la superficie mezclada con el petróleo y el gas natural y una logística para almacenar y transportar los materiales utilizados y obtenidos. El sistema se aplica en yacimientos en los que, en lugar de bolsas de petróleo y gas, estos materiales se encuentran en pequeñas cantidades en fracturas en las rocas.

Mientras los precios del petróleo se mantuvieron por encima de los 60 dólares por barril Brent, el procedimiento de la “fractura hídrica” o “fracking” resultó rentable, pero cuando Arabia Saudí aumentó su producción petrolera a mediados de 2013, los costes de extracción cayeron por encima del precio de mercado del hidrocarburo. Este elemento, contribuyó a que a partir de mediados de 2014, la mayoría de empresas dedicadas al fracking, quebraran. Este elemento no es contemplado en el documental, aunque de todas formas no cambia el planteamiento general del mismo.

En efecto, a pesar de que el procedimiento sea antieconómico en las actuales circunstancias, antes o después el petróleo extraído por procedimientos convencionales se irá agotando y, por tanto, el precio remontará de nuevo con lo que el fracking volverá a practicarse generando los mismos efectos perversos en la naturaleza, en el ganado y en las personas.  Este documental, Gasland, nos muestra tales efectos con una nitidez incontestable.

UN SISTEMA PERVERSO PARA PERSONAS, GANADO Y NATURALEZA

El problema no es solamente que el gas natural y los residuos de petróleo se filtren en los pozos de agua y acuíferos para el consumo humano, sino que el agua que se inyecta para realizar el fracking contiene producto químicos y aditivos cuya repercusión sobre la salud humana no ha sido tastada pero que, en cualquier caso, y a la vista de los efectos que están produciendo sobre las poblaciones, no cabe duda de que son absolutamente negativos. Y lo que es todavía peor: el ganado está sufriendo también estas consecuencias: un ganado que luego se orienta hacia el consumo humano…

Se sabe cómo funciona la legislación en EEUU: no corresponde a la empresa que lanza un nuevo aditivo al mercado preocuparse por demostrar que no es peligroso para la salud humana, sino que son los ciudadanos quienes deben demostrar que lo es. A esto se une que la legislación norteamericana contempla exenciones medioambientales para la industria energética. Por increíble que pueda parecer, las empresas dedicadas a la explotación de petróleo y de gas natural, desde el año 2005 no están obligadas a cumplir las leyes federales medioambientales. Ante esto, añadir que las industrias de este sector están autorizadas a no publicar el contenido de lo que inyectan en la tierra (y que reaparece de una forma u otra en la superficie), como si se tratara de la fórmula de la Coca-Cola, es aún más preocupante. No puede extrañar que el Estado de Vermont prohibiera el fracking en su territorio en diciembre de 2014, a pesar de las importantes reservas de gas que contiene, pero a la vista de los daños medioambientales y en la salud humana producidos.

Otros Estados, Colorado y Texas, han obligado a las empresas a publicar el contenido de los aditivos inyectados junto al agua. Gracias a ello ha podido saberse que, tal como refleja el documental de Fox, realizado cuatro años antes y en el que se habían hecho análisis toxicológicos de aguas contaminadas, aparecieron compuestos altamente cancerígenos, entre otros, etilenglicol, glutaraldehído e isopropanol. De hecho, uno de los efectos del documental de Fox fue el obligar a algunos representantes en el Congreso (habitualmente del Partido Demócrata) a elaborar un informe sobre los ¡750 compuestos químicos! utilizados en el fracking, algunos de los cuales –como los citados, pero no sólo ellos– están incluidos en un informe del Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York, como reconocidos “agentes cancerígenos”.

SOLO GANAN LAS PETROLERAS Y LA CLASE POLÍTICA QUE LAS REPRESENTA

Todo esto ha ocurrido (y está ocurriendo) en un momento concreto de la historia de los EEUU: el período en el que el país estuvo dirigido por George W. Bush. No es, sin duda, por casualidad, que una de las empresas que más ha apostado por el fracking haya sido Halliburton que tuvo como director general a Dick Chenney en aquellos momentos vicepresidente con George W. Bush. Ese fue también el tiempo de los extraños atentados del 11-S tomados como casus belli para las guerras del petróleo de Afganistán e Iraq.

El período de Bush dejó sus huellas en la política norteamericana. Los ocho años presidios por Obama no aportaron ninguna variación sustancial. Vale la pena reflexionar sobre este hecho. El gobierno de los EEUU es elegido cada cuatro años por votación democrática. Así pues, en principio, cabría pensar que está obligado a satisfacer las necesidades de la población. Este documental (y otros muchos datos) indican que lejos de hacerlo, el gobierno de los EEUU ha terminado convirtiéndose en un riesgo para su propia población.

En lugar de defender los derechos de los votantes y de los más débiles ante los abusos de los fuertes (EEUU nacieron como respuesta a los abusos de la Corona Británica contra los granjeros de Nueva Inglaterra), el gobierno federal está defendiendo los intereses petroleros que están sembrando de muerte y desolación las zonas afectadas.

Éste es el verdadero signo de los tiempos que no queda reflejado en este documental pero que, sin embargo, puede deducirse fácilmente: la Administración contra el Pueblo. Y el problema es que, a estas alturas y a la vista de decisiones que han tomado distintos países europeos, puede decirse que esta tendencia se ha generalizado también en el viejo continente. ¿Por qué pensáis que existe esa fractura entre el electorado y la clase política?

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

Gasland fue estrenado en 2010 y difundido por HBO. En España ha llegado a través de Netflix. En 2013 se presentó la segunda parte, Gasland II, realizada también por Josh Fox y estrenada en el Festival de Tribeca el 23 de 2013. El documental se inicia con el testimonio personal de su autor que había recibido una oferta de 100.000 dólares a cambio de autorizar las prospecciones en la propiedad en la que él y sus padres habían vivido durante toda su vida, un lugar idílico bañado por las aguas del Hudson. Así pues, el documental tiene una línea argumental personalizada: Fox cuenta su vida y recorre el país recabando pruebas y testimonios sobre los destrozos causados por la “fractura hídrica”. Estos testimonios constituyen la segunda línea del documental.

Los testimonios que aparecen son muchos e inapelables. Demasiados en nuestra opinión y muy reiterativos. A efectos de convencer a la audiencia, hubiera bastado con un par o tres de testimonios y pruebas: la primera vez que el agua del grifo arde colocando un mechero sorprende al espectador… a la tercera vez es un recurso ya utilizado. Sabemos, por los testimonios que quienes viven en un ambiente en el que el gas natural se filtre por los poros del suelo o burbujee en los ríos y manantiales, sufrirán dolores de cabeza, malestar físico y, finalmente contraerán enfermedades de distintas gravedad, especialmente tumores cerebrales y cánceres. No era necesario presentar masivamente declaraciones de afectados, todas ellas de similar dramatismo e intensidad. Tampoco era necesario reiterar las visiones que sorprenden al propio director de carreteras en las que a los dos lados del camino se observan pozos para práctica de la “fractura hídrica”.

El documental es demasiado reiterativo. Y, por el contrario, se dejan sentir en falta las opiniones de técnicos y expertos que hablen con autoridad y den explicaciones. No es que el documental mienta o tienda a exagerar, ni siquiera que deje cabos sueltos, lo que ocurre es que existe una desproporción entre los testimonios populares y las opiniones técnicas que resta credibilidad científica al documental aunque tenga una excesiva credibilidad popular.

A pesar de que el documental solamente haga referencia a los EEUU, el fracking se está utilizando en todo el mundo aunque en menor densidad. En algunos países está simplemente prohibido (Francia), en otros existen moratorias (Canadá), en otros se ha levantado (Reino Unido). En España, el desbarajuste autonómico hace que en unas comunidades se autorice (País Vasco) y en otras esté prohibido (Cantabria)… Sea como fuere, lo dramático de la situación es que necesitamos petróleo y gas natural para mantener el desarrollo, pero se trata de elementos que cada día están más próximos a agotarse, así que antes o después, la práctica del fracking terminará generalizándose y, con él, sus destrozos entre la naturaleza y los seres vivos.

A pesar de estos errores en el montaje y en la concepción el documental, Gasland es de visionado obligado para todas aquellas personas que quieran entender lo que está ocurriendo en nuestro mundo y lo que está por generalizare. Obviamente quienes hayan sentido en algún momento de su vida afinidades ecologistas serán los que más lo podrán apreciar. Pero también interesará a los que crean que una vida sana y plena es la gran recompensa que podemos tener durante nuestro tránsito por este planeta.