FICHA

Título original: Vinyil
Título en España: Vinyil
Temporadas: 1 (10 episodios).
Duración episodio: 60.
Año: 2016
Temática: Drama.
Subgénero: Música rock.
Resumen: El presidente de una compañía discográfica intenta encontrar cantantes que le ayuden a relanzar su empresa y salvar los puestos de trabajo, excusa para mostrarnos el panorama musical de la época y su sociología.
Protagonistas: Bobby Cannavale, Olivia Wilde, Ray Romano, Juno Temple, Andrew Dice Clay, Max Casella, James Jagger, P.J. Byrne, Paul Ben-Victor, Joe Caniano, Ato Essandoh, Emily Tremaine, J.C. MacKenzie, Birgitte Hjort Sørensen, Jack Quaid, MacKenzie Meehan, Griffin Newman, Susan Heyward, Annie Parisse, Lena Olin, Aly Mang.
Lo mejor: mostrar las interioridades del mundo de la música moderna especialmente en el piloto.
Lo peor
: es difícil pensar que pudiera existir un personaje como “Ricchie Finestra”.
Lo curioso: los creadores de la serie fueron Mick Jagger y Martin Sorsese
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7,5

PROMO

CABECERA

MÚSICA

VER SERIE

WEB OFICIAL (en inglés)

Comprar DVD en Amazon

Lo mínimo que puede decirse sobre VINYIL

En esta serie se acumulan demasiadas firmas y demasiados personajes relevantes como para que merezca nuestra atención a despecho de que haya pasado prácticamente desapercibida y la HBO le haya dado carpetazo tras la primera temporada, a pesar de sus indudables méritos y de que, a fin de cuentas constituye un testimonio de primera mano sobre lo que fue la música moderna en los años 70. Resulta difícil saber hasta qué punto Mick Jaegger se comprometió con esta serie, pero de lo que no cabe la menor duda es de que lo que vemos en Vinyil era lo que veía (o creía ver Jaegger que en aquellos años atravesaba su período más enloquecido).

La serie nos muestra las andanzas del presidente de un sello discográfico que ha estado en el candelero durante los sesenta pero empieza a estar falto de éxitos y sus directivos ven como otras firmas les van restando espacio. “Richie Finestra” (Bobby Cannavale) es el presidente de la compañía y se propone salvarla de la quiebra, eso sí, sin ofender a nadie, ganarse más enemigos de los que ya tiene. Para ello deberá bregar en un mundo inmisericorde repleto de artistas colgados, verdaderos empanados mentales, individuos poco serios, empresas irresponsables y productos de dudosa calidad servidos a un público poco exigente mediante una promoción alienante, con macarreo y costumbrismo de los 70.

La serie está dominada por Bobby Cannavale a quien ya había admirado sus cualidades interpretativas como Boardwalk Empire en donde representaba a un gánster psicópata, “Gyp Rosetti”; series aparte, Cannavale se ha ido curtiendo a partir del 2000 en numerosos largos como actor de reparto. Su interpretación en Vinyil, en condiciones normales, deberá valerle algún galardón de reconocimiento. En esta aparición, más que en ninguna otra, muestra sus grandes dotes interpretativas y, al igual que en Boardwalk Empire, su extraordinaria presencia escénica. Se le nota, esté donde esté. Incluso en silención.

En sus episodios, la serie nos muestra los orígenes del punk y del hip-hop norteamericano y como consiguieron afianzarse en la escena musical de aquel país. La música que suena es, literalmente, cañera y dice poco para todos aquellos que nos quedamos en el pop-rok de los 60-70. En cualquier caso, forzoso es reconocer que la serie constituye un repaso musical por los éxitos de los 70, por mucho que contenga piezas de dudoso gusto y que algunos de los recuerdos vertidos por los guionistas (¿Jaegger?) suenen a “falsos recuerdos”.

La serie se deja ver y no hay que ser un aficionado a la música de aquella época. Es simplemente una película de reconstrucción de la industria del disco en unos años pródigos particularmente en innovaciones. A diferencia de los 60, en los 70 las calidades de tales innovaciones fueron mucho más cuestionables. Da la sensación de que esta serie ha llegado en el momento en el que se han ido algunos de los grandes de la época: Bowie, Prince… También hay “memoria histórica” en esto de la música.

La serie gustará, obviamente, a quienes sigan con especial devoción el pop setentero. Los que entonces eran jóvenes y hoy muestran tripas alicaídas, melenas vacías y canas hasta por los orificios nasales, podrán realizar un ejercicio nostálgico de inmersión en otro tiempo que fue mejor. Los hijos de esos padres quizás lleguen a entender porque sus genitores son hoy como son. Y quienes amen los estudios sobre la modernidad, también disfrutarán. Los habrá que no perdonarán a la HBO haber tumbado esta serie de manera incomprensible y fulminante, acaso porque era demasiado cara: es lo que tiene utilizar los nombres de Scorsese y Jaeger.