FICHA

Título original: En Treatment
Título en España: En terapia
Temporadas: 3 (106 episodios).
Duración episodio: 25.
Año: 2008-2010
Temática: Drama.
Subgénero: Psicología.
Resumen: Un psicoanalista que tiene a su cargo varios pacientes, a su vez se psicoanaliza con una antigua compañera ya retirada del ejercicio de la profesión.
Protagonistas: Gabriel Byrne, Dianne Wiest, Michelle Forbes, Melissa George, Blair Underwood, Mia Wasikowska, Embeth Davidtz, Josh Charles, Hope Davis, Alison Pill, Aaron Shaw, Sherri Saum, Russell Hornsby, John Mahoney, Irrfan Khan, Debra Winger, Dane DeHaan, Amy Ryan, Alex Wolff.
Lo mejor: el formato, único y adaptado a la narración.
Lo peor
: creer que Freud sigue influyendo todavía.
Lo curioso: la idea original procedía de una serie israelita, Be Tipul (traducción al hebreo de En Terapia)
¿Cómo verlo?: En HBO.

Puntuación: 7,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre EN TERAPIA

Una serie protagonizada por Gabriel Byrne no podía defraudar. Mucho menos si interpretada a un psicoanalista. Lo que más sorprende de la serie es el formato: corta duración (actualmente sólo las sitcom están por debajo de la media hora), realización extremadamente simple (plano-contraplano), casi teatro, basado en diálogos entre terapeuta y paciente, con cambios de pacientes, sin exteriores. La idea original correspondía a la televisión israelita (Be Tipul, 2005-2008) y, como era de esperar fue adaptada a la República Argentina en donde el psicoanálisis goza de un particular predicamento, en la serie del miso nombre, con el mismo formato y actores de aquella nacionalidad.

La serie nos muestra a un psicoanalista clásico, “Paul Weston” (Gabriel Byrne), que tiene su consulta en Maryland. Por su diván desfilan distintos pacientes, cada uno con sus problemas. En cada episodio se nos muestran fragmentos de las conversaciones que el protagonista mantiene con un paciente en concreto; a lo largo de la temporada vamos entendiendo sus motivaciones y conflictos, así como sus avances en la terapia. Cada paciente, por tanto, supone una línea argumental. Pero esto no es todo: el propio “Weston”, necesita psicoanalizarse y para ello recurre a su antigua mentora ya retirada, “Gina” (Dianne Wiest).

La serie nos demuestra muchas cosas: la primera de todas es que el fantasma de Freud todavía no se ha alejado de las cámaras, el último espacio en el que puede decirse que verdaderamente ha triunfado. Los dos psiquiatras protagonistas no afirman explícitamente que sean psiquiatras freudianos, pero, desde luego, no pertenecen a las nuevas escuelas de psicología y se limitan a reproducir el mismo esquema establecido por el doctor vienés hace más de un siglo. Esto hace que si la serie puede ser definida de alguna manera es como un “estudio del alma humana” en sus distintas versiones.

La calidad de los guiones, concebidos como libretos teatrales, la sencillez de la ejecución (plano-contraplano) y la brillantez en la interpretación de Byne (que domina por completo la pantalla), dan a esta serie una relevancia particular y no dudamos que en décadas venideras será considerada como “serie de culto”. Y eso, a pesar de que su formato y su temática no son, precisamente, accesibles para las masas de espectadores habituados a productos más livianos en donde haya más espectáculo y menos diálogos. Aquí justamente los diálogos lo son todo. El espectáculo es, precisamente, la extraña simplicidad del producto.

No es, obviamente, una serie apta para todos los perfiles. Interesará especialmente a los que se sientan atraídos por las tras psicológicas (está lo es y en estado puro), por los que añoren el teatro y quieran tener un simulacro teatral en sus plasmas. Gustará a los devotos de Byrne (que los tiene) y a los que les gusten diálogos densos y series sin artificios. Por mi parte, desearía que todos los realitys fueran más o menos así: mostrando las profundidades del ala humana, en lugar de mostrar la vacuidad de personajes que ni siquiera aciertan a identificar donde empieza su personaje y dónde termina su interioridad.