FICHA

Título original: I’m Dying Up Here
Título en España: Morir de pie
Temporadas: 2 (12 episodios)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2017
Temática: Comedia
Subgénero: Drama
Resumen: Un grupo de monologuistas intentan abrirse camino en la profesión en un club de Los Angeles a mediados de los años 80. El club está dirigido con mano firme por una mujer enérgica y que conoce la profesión. En cuanto a los distintos cómicos, cada uno de ellos encierra un drama personal y una características que le hacen un personaje único y lo sitúan en competencia con todos los demás.
Actores: Melissa Leo, Michael Angarano, Al Madrigal, Ari Graynor, Clark Duke, RJ Cyler, Andrew Santino, Erik Griffin, Stephen Guarino, Jon Daly, Ginger Gonzaga, Obba Babatundé, W. Earl Brown, Jeffrey Nordling, Jake Lacy, Joel Kelley Dauten, Rick Overton, Ryan George, Sarah Hay, Richard Kind, Glenn Morshower, P.J. Byrne, Brianne Howey, Dylan Baker, Scott Cohen, Robert Forster, Dennis Haskins, Cathy Moriarty, Sebastian Stan, Alfred Molina.
Lo mejor: La sensación de equipo que dan los distintos cómicos.
Lo peor: Los distintos temas que toda esta serie ya han sido tratados con anterioridad en otras series.
Lo más curioso
: La serie fue elaborada a partir de la novela de William Knoedelseder, reinterpretado por Devid Flebotte.
¿Cómo verlo?: Emitida actualmente por Showtime en Movistar. Puede bajarse mediante programas P2P.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre MORIR DE PIE

Los que ahora se llaman “monologuistas” se iniciaron en los años 70 en Los Angeles. Protagonizaban la “stand-up comedy” y se concentraban en torno a una serie de locales nocturnos con poco glamour y que suscitaban muchas esperanzas entre los jóvenes primerizos que, por primera vez, se dirigían a un público escéptico y desinteresado que no sabía muy bien porque había terminado allí. Eran los primeros pasos que podían significar para ellos el éxito: de ahí se pasaba a las televisiones locales y luego a los canales nacionales para terminar en una mansión propia con piscina, tenis y 400 metros cuadrados construidos en cualquier urbanización de Beberly Hills. De aquellos pioneros que nos muestra esta serie salieron los actuales monologuistas.

La serie nos sitúa en uno de estos clubs nocturnos, El Sótano, propiedad de Goldie, una enérgica empresaria del espectáculo que sabe lo que quiere y que, a pesar de sus problemas personales y del dolor que le ha causado la marcha de su hija con un colgado, dirige con mano de hierro la empresa. Se trata de una serie coral en la que parte del protagonismo se desplaza hacia una serie de actores jóvenes que quieren triunfar en la especialidad. Viven con muy escasos recursos, compiten entre ellos, pero también mantienen cierto sprit de corps y relativas dosis de solidaridad humana. Cada uno es un caso personal y todos los personajes están inspirados en casos reales.

El productor de la serie es Jim Carrey que hoy luce una desmesurada barba patriarcal y que, al parecer, tuvo un origen artístico similar. Lo que nos intenta contar son las vidas personales de aquellos que se suben al escenario para hacer reír y que, en realidad, llevan consigo el drama pisándoles los talones. Muchos de ellos son judíos, empieza a aparecer algún hispano, afroamericanos y algún que otro irlandés. Todos ellos son, en realidad, rememoraciones del consabido tema del “payaso triste” que, detrás de las pinturas de su profesión encierra dramas y situaciones de indigencia desgarradoras.

El ritmo de la historia es bueno. Lo que el público cree que va a encontrar a partir de lo que ve en las primeras escenas no es lo que verá a lo largo de las dos temporadas que, de momento, se han filmado de esta serie, y que ni siquiera puede ser calificado como “comedia negra”, es más bien una tragedia protagonizada por fracasados o aspirantes al fracaso, con ribetes de oscuridad depresiva que sucede en los sótanos de un local, sombrío que, de por sí, induce a la claustrofobia y a la ansiedad. Hay, claro está, chistes –no todos buenos, por cierto- pero lo esencial que nos ha querido transmitir Carrey son pequeños dramas personales de gentes cuyas ambiciones están demasiado distanciadas de su objetivo final como para que puedan realizarse.

La serie entra dentro de la tendencia a la revisión de los años 80 y de los 70. Remite a la misma época que la serie Vinyl o The Deuce, la primera sobre la industria de la música en los 70 y la segunda sobre la prostitución en la misma época. Esta va, pues, sobre la protohisotira del monologuismo.

Recomendada para nostálgicos de aquella época y para gentes que quieran ver fracasar y sufrir el fracaso a otros. Por supuesto, los que hoy se rían con el Club de la Comedia se enterarán de cómo se originó el género y cómo éste se ha levantado sobre los despojos psicológicos de cientos de “payasos tristes”.

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