FICHA

Título original: Ana y los siete.
Título en España: Ana y los siete.
Temporadas: 5 (91 episodios).
Duración episodio: 70 minutos.
Año: 2002-2005
Temática: Tragicomedia.
Subgénero: Familia.
Resumen: Una streeper, por pura casualidad, es confundida como niñera en una familia de alto copete formada por un viudo y sus siete hijos.
Actores principales: Ana Obregón, Roberto Álvarez, Juan Antonio Quintana, Silvia Marsó, Neus Asensi, Mónica Randall, Pablo Martín, Geli Albaladejo, Nadia de Santiago, Miguel Molina, Claudia Molina, Aarón Guerrero, Noelia Ortega, Nerea García, Guillermo Gallego,Alejandro Gallego, Ruth Rodríguez, Javivi, Isabel Gaudí, Marta Molina, Rocío León, Alejandra Navas, Darío Paso, Paca López.
Lo mejor: la ingenuidad que destilaba de principio a fin.
Lo peor
: muchos tópicos en el argumento.
¿Cómo verlo?: Emitida por TVE, puede verse en el enlace indicado.

Puntuación: 6,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre ANA Y LOS SIETE

Resulta inevitable constatar que siendo Ana Obregón la creadora de la serie y también la protagonista principal, todo lo que pueda decirse en torno a Ana y los siete tenga mucho que ver con ella. En realidad, al juzgarse a esta serie se está considerando todo el trabajo desarrollado por Ana Obregón desde que debutó en el cine en 1979 con un papel de reparto en una película olvidada, o las primeras series en las que apenas se le notaba (Las Pícaras [1983], Anillos de oro), o cuando nos sorprendió apareciendo inopinadamente en una de las entregas de El Equipo A, o incluso cuando cada año tomó la costumbre de realizar el posado para mostrar el bikini del año o en sus irrupciones en la prensa del corazón a causa de sus relaciones con tal o cual tronchamozas. Aparte de A las once en casa (1998-1999), es la serie que más popularidad televisiva le ha reportado. Se ha dicho que Ana y los siete era el papel que mejor cuadraba a Ana García Ogregón. Y probablemente sea cierto. Enjuiciar esta serie, equivale a enjuiciar también a su protagonista y su trabajo en el espectáculo.

Se trataba de una comedia blanca, con ribetes dramáticos, que jugaba con el equívoco, el pensamiento positivo, el romanticismo y los sentimientos de la audiencia, además de colocar el elemento morboso y erótica de la barra de un local nocturno en donde la protagonista, niñera de día, se contorneaba ligera de ropa por la noche. Los contrastes, la ingenuidad estructural de la serie, el contener elementos narrativos muy diversos, los personajes secundarios, el trasladar las fantasías de una streeper a la realidad y operar justo lo contrario (el que una niñera tenga fantasías de seducción, exhibición y erotismo), componían un cóctel, absolutamente increíble, pero no por ello con menos tirón para la audiencia.

Situemos la trama: una streeper con sueños de llevar una vida más relajada y convertirse en madre de familia, a causa de un error, es confundida con la niñera que espera un padre que acababa de enviudar para hacerse cargo de su prole. Obviamente, es admitida y demuestra tener una mano izquierda absolutamente eficiente en su trabajo educativo. Como resultaba desde el principio igualmente obvio, pronto aparece admiración y tensión sexual entre la niñera y el viudo. Éste permanece indiferente, pero ello se enamora arrebatadamente de él y fantasea con que un día se convertirá en madre de esos hijos y esposa del banquero de buen ver.

Si vale la pena mencionar a algunos personajes de la serie, además de a Ana Obregón (en la serie “Ana García Palermo”), es a Roberto Álvarez (“Don Fernando Hidalgo”) y especialmente al personal de servicio en la mansión e “los Hidalgo”: Javivi (“Bruno el mayordomo”) y Aurora Sánchez (“Manuela la cocinera”).Silvia Marsó, por su parte (“Alexia Vázquez de Castro”) es el personaje odioso, antagonista de “Ana”, permanentemente de caza y pesca, que intenta casarse con el viudo, manipulada por su madre (“Doña rosa de Castro” – Mónica Randall).

La ingenuidad de las situaciones, los equívocos, los puntos dramáticos que el espectador puede prever desde el principio, están articulados para generar sobre el espectador un efecto adictivo. La multiplicidad de los personajes hace que las situaciones nunca terminen de cansarlo y pueda prolongarse durante cinco temporadas la sombra de si los dos protagonistas se casarán o no. Pero la serie –después de complicados avatares en los juzgados- no concluyó como estaba previsto (con la muerte de la protagonista).

La serie se prolongó durante cinco temporadas, alcanzando su techo de audiencia en la tercera en la que rozó los 6.000.000 de espectadores situándose por encima del 31,8% de cuota de pantalla, siendo la media de las cinco, el 29,4% y 5.333.000. Es decir, que el veredicto del público resultó inapelable: la serie gustó, contó con un público fiel desde principio a fin y no perdió interés para la audiencia a lo largo de cinco años, todo lo cual, indudablemente, supone un mérito y demuestra que Ana Obregón tuvo su público y aunque la serie fue muy criticada y sufrió, incluso, ataques rabiosos, el estilo y el tono que le imprimía satisfacían a una tercera parte de la audiencia. Lo que no es poco y en los tiempos que corren, incluso resulta milagroso.