FICHA

Titulo original: Periodistas.
Título en España: Periodistas
Temporadas: 9 (119 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 1998-2002
Temática: periodistas
Subgénero: comedia, drama
Resumen: El diario Crónica Universal tiene una sección de noticias de interés local en la que trabajan los distintos protagonistas de esta serie que se ven envueltos en problemas personales y profesionales en un clima que mezcla elementos cómicos, dramáticos y de investigación.
Actores principales: Alicia Borrachero, Esther Arroyo, Belén Rueda, Paco Catalá, Pepín Salvador, Álex Angulo, Enric Arredondo, María Pujalte, José Coronado, Elena Ballesteros, Paco Marín, Nadia Henche, Pepón Nieto, Miryam Gallego, Amparo Larrañaga, Cesáreo Estébanez, Jesús Bonilla, Ginés García Millán, Isabel Aby, Aníbal Soto, Enrique Arce, Miguel Ortiz, Unax Ugalde, Adriana Ozores, Marta Fernández Muro, Javier Cámara
Lo mejor: haber sabido aprovechar el momento en el que el periodismo gozaba de cierta consideración .
Lo peor
: había una indefinición sobre el género de la serie.
¿Cómo verlo?: Se ha emitido por Tele5, FDF, Telecinco Estrellas y Paramount Comedy. En la actualidad puede comprarse en DVD o bien bajarla recurriendo a programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6,5

ANUNCIO DE LA PRIMERA TEMPORADA

SINTONÍA DE LA SERIE

Lo mínimo que hay que saber sobre PERIODISTAS

¿Cómo es la redacción de un diario? ¿Cuáles son las interrelaciones entre sus miembros? ¿Quién manda allí? ¿Cómo realizan su trabajo? Estas preguntas se podían formular en 1998 cuando los medios de comunicación convencionales todavía tenían altas tiradas y en España estaban considerados como todavía más dignos en la medida en que, gracias a ellos, habían salido a la superficie determinados escándalos políticos. Y, por lo demás, si se habían producido series de médicos, series de escuelas, series de policías, ¿por qué no abordar una serie sobre el colectivo de la información?

EL ÚLTIMO DESTELLO DEL PERIODISMO EN ESPAÑA

Estamos en la segunda mitad de los 90. Éste país lleva ya veinte años de democracia, pero el  desencanto hace tiempo que se ha apoderado de la población. Casi nadie cree en los partidos políticos (solamente los que se benefician de ellos) y desde hace 10 años la frase del alcalde Pacheco es de uso común entre la población: “La justicia es un cachondeo”. A partir del llamado “Escándalo Juan Guerra”, empezaron a aflorar sin solución de continuidad más y más escándalos de corrupción política, ninguno de los cuales salió a la superficie gracias a la investigación policial o a las gestiones de tal o cual magistrado. Fueron equipos periodísticos los que los llevaron a la actualidad y obligaron a los tribunales a tomar cartas en el asunto.

En la segunda mitad de los 90, el periodismo en España vivía su última gran época. Eran los tiempos del Caso GAL, de la Guerra del Golfo que pasó por encima de España sin aparente permiso del gobierno, no se habían extinguido aun los ecos del caso Filesa (el Gürtel de los socialistas) y raro era el día en que los medios no despertaban a los españoles con un nuevo caso de corrupción. Existía Internet, pero no eran (éramos) más de tres millones de ciudadanos los que a finales de los 90 lo utilizábamos habitualmente. Así pues, no existía el riesgo de que los diarios perdieran lectores en esa dirección. De hecho, eran los tiempos en los que las tiradas se elevaban en función de la importancia de las noticias que publicaban. Ya había “jueces estrella”, pero ellos eran los primeros en reconocer que sus actuaciones iban a remolque de los medios; nunca por iniciativa propia.

Fue en este breve contexto comprendido entre la segunda mitad de los años 90 y el malhadado 2003, cuando el periodismo español conoció su cénit. Esta serie, Periodistas, fue homenaje y tributo a la profesión.

¿QUÉ VAMOS A VER EN PERIODISTAS?

Una redacción en la que cada día, sus protagonistas deben sentarse ante la pantalla del ordenador y ofrecer informaciones nuevas. Cuáles serán y como las obtendrán es cosa de ellos. Hay dinamismo y juventud en la serie, ganas de hacer las cosas bien y de investigar secretos, misterios,  incluso tonterías: pero siempre de una manera hábil y entretenida. Esa sensación es la que, especialmente en las dos primeras temporadas, logran transmitir al espectador.

Los guionistas optaron por situar la acción en Madrid, pero no hacer referencia explícita a la “crónica política”, sino a la más inofensiva “crónica local”. Fue un error, propio de quien quiere nadar y guardar la ropa, sin encontrar muchos problemas (la serie fue producida por Globomedia y emitida por Tele5). El jefe de la sección es Pepe Coronado, en plan gafapasta recién llegado de EEUU y su redactor jefe el malogrado Alex Angulo (“Blas”), un tipo concienzudo, que cuenta a su servicio con dos redactoras “Ana” (Alicia Borrachero) irónica, cortante y escorpioniana y “Ali” (Esthér Arroyo) graciosilla y despampanante, un becario tirando a bobalicón (Pepón Nieto), una fotógrafa (Belén Rueda) sufridora profesional y una secretaria, “Mamen” (Maria Pujalte, futura protagonista de Los misterios de Laura). En temporadas siguientes se irán incorporando más personajes miembros de la redacción.

La serie nos habla de sus relaciones familiares (cada uno tiene su mundo particular), sus relaciones profesionales y los chispazos de atracción mutua que aparecen entre unos y otros. Todo esto interactuando con su trabajo que muchas veces interfiere con las necesidades de la empresa.

Cuesta calificar a esta serie: a veces es un drama, en otras una comedia, casi un sit-com, pero de lo que no cabe la menor duda es que va de periodismo, de periodistas y de relaciones humanas. Salió airosa de su competencia con series que se emitían en la misma franja horaria: Manos a la obra (1998-2001) y Compañeros (1998-2001), pudiendo prolongar un año más su ciclo vital.

VALORACIÓN

Hacia 2005, el prestigio de la profesión periodística se iría desmoronando y, hoy con frecuencia, el periodista es presentado como un tipo oportunista y desaprensivo, vendido al mejor postor y que se limita a escribir rutinariamente para un público cada vez más reducido. Un buen día, debió ser hacia 2006, la prensa española (un diario en concreto) dejó de publicar y de investigar sobre la trama del 11-M en la que estaba claro que nada encajaba, mientras la mayor parte de los diarios, dese el principio, se habían contentado con aceptar la “versión oficial” (sabiendo que nada encajaba en ella). A la brutal bajada en la venta de los diarios, siguió el aumento desmesurado en la utilización de Internet y, para colmo, la crisis de 2007, limitó los medios económicos de los lectores que, a mayor abundamiento, disponía de la prensa gratuita que floreció en España entre 2000 y 2008. Si querían sobrevivir, los periódicos se debían a sus anunciantes (grandes consorcios con intereses muy variados) y a las subvenciones oficiales. Y para obtenerlas había que cumplir ciertas reglas. Así está muriendo la prensa en España. El periodista, hoy ya no puede protagonizar ninguna serie, como máximo estar presente en su faceta canalla y poco serie.

Periodistas hoy ya no tiene sentido ni razón de ser. Es un arcaísmo y apenas si se acaba de proyectar. Apenas han pasado quince años desde que concluyó y hoy suena a otra época y a otra realidad. Sirve como recuerdo nostálgico, en absoluto como realidad viva.

La serie puede ser vista para ver cómo eran sus protagonistas en la frontera entre dos milenios. Sus rostros nos los muestran jóvenes y esperanzados. La mayoría están envejeciendo ante las cámaras. En aquella época, no todos eran actores consumados: hoy lo son. Ha mejorado su calidad interpretativa. La madurez opera milagros. Otros han desaparecido, se dedican al teatro o han muerto.

Es una serie que sugiere nostalgia de la proximidad y nos habla de lo rápido que cambia el tiempo y la consideración hacia profesiones concretas. Es posible que a usted le interese todo esto. Entonces véala y se entretendrá. Si cree que el ayer prolonga su sombra sobre el presente, en esto del periodismo, comprobará que no.