FICHA

Titulo original: Los misterio de Laura
Título en España: Los misterios de Laura
Temporadas: 3 (32 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 2009-2014
Temática: Intriga
Subgénero: Familiar
Resumen: Una divorciada, inspectora de policía y otros tres compañers investigan crímenes en una comisaría dirigida por el ex marido de la protagonista, empeñado en volver con ella.
Actores principales: María Pujalte, Fernando Guillén Cuervo, Oriol Tarrasón, César Camino, Laura Pamplona, Raúl del Pozo, Juan del Pozo, Beatriz Carvajal, Eva Santolaria, Mikel Tello, Elena Irureta
Lo mejor: policías realmente existentes (más o menos).
Lo peor: la serie es muy desigual en interés.
¿Cómo verlo?: En RTVE, Television a la carta (ver link).

Puntuación: 6,5

WEB OFICIAL Y TODOS LOS EPISODIOS (RTVE)

Lo mínimo que hay que saber sobre LOS MISTERIOS DE LAURA

Hay series que sin ser excepcionales, destilan cierto encanto. Mejor dicho, un encanto irresistible. Esta es una de ellas. La idea era buena: combinar el tirón que habían tenido series como Miss Marple (1984-1992) o Poirot (1989-2013) con la vida cotidiana de un grupo de policías realmente existentes, de los que nos encontramos en cualquier comisaría de nuestro país. La capacidad deductiva y los problemas que encuentra una madre de familia, combinaron bien esta serie cuyos derechos fueron comprados por Hollywood dando lugar a una versión norteamericana que no pasará, precisamente, a la historia (The Mysteries of Laura [2014-2016]).

LA TRABAJOSA CREACIÓN DE UN SHERLOCK O DE UN POIROT ESPAÑOL

Hércules Poirot, siendo belga encontró su tierra de promisión en el Reino Unido y protagonizó algunos casos fuera de aquella tierra de lluvia y brumas. De Miss Marple no se sabe que saliera de su pequeño entorno británico. Y en cuando a Sherlock Holmes, solamente salía del 221B de Baker Street para perseguir a Moriarty o a su adláter, el odiado coronel Morand. Francia tuvo sus detectives (Maigret, sin duda, fue el más famoso y Vidoq el más remoto) y en los EEUU florecieron como setas (Spam Spade, Philip Marlowe, Jake Gittes). Mientras, en España, aun teniéndolos en la literatura, cada vez que se les intentaba traspasar a la pequeña pantalla se producía un destrozo. El más conocido, Pepe Carvalho (ideado por Manolo Vázquez Montalbán)  fracasó en los 80 interpretado por Eusebio Poncella, luego en los noventa cuando el Carvalho representado por Juan Diego apenas duró una entrega y otra que, siguió el mismo camino tras resistir seis entregas, con un Juanjo Puigcorbé como protagonista. No, definitivamente, las series no han sentado bien a Pepe Carvalho.

Hubo de llegar Los misterios de Laura para que los guionistas realizaran una síntesis entre todos los investigadores habidos hasta ese momento, intercalar elementos propios de Colombo y otros extraídos de la vida de cualquier madre de familia, para modelar el personaje de “Lara Lebrel” y alumbrar una serie que se ha mantenido durante tres temporadas y 32 entregas. Objetivo logrado. La serie, sin ser un éxito de público, convenció a amplios sectores de la audiencia y puede ser considerada como el arranque de otras similares que llegaron a continuación: Víctor Ros o El Caso: crónica de sucesos que, poco a poco, han ido poniéndose en la recta de despegue de un “noir hispano” y recuperando el tiempo perdido en relación a las cinematografías nórdicas.

DESCRIBIENDO A LAURA Y A SUS MISTERIOS

Una inspectora de policía resuelve casos. Hasta aquí no hay nada notable en la serie. Las novedades empiezan cuando la comisaria en la que desempeña funciones está dirigida por su ex marido y alterna su trabajo de investigación con su cometido de madre de familia. El resto de policías que constituyen el personal de dicha comisaría tienen, cada uno, algún rasgo acusado que los hace “particulares”: está el ligón (Oriol Tarrasón como “Martín”, la policía “palo” (Laura Pamplona, es “Lydia”), el freaky informático (César Camino es “Cuevas”), todos ellos dirigido por el ex marido de Laura (“Jacobo” interpretado por Fernando Gillén Cuervo).

Pero su protagonista (Maria Pujalte, la “Laura” que da nombre a la serie) no es sólo policía, sino también madre de familia y persona integrada en la sociedad que debe lavar la ropa, hacer camas, preocuparse por la educación de sus hijos y, simplemente, soportar el día a día de una mujer divorciada, cuyo marido desea volver con ella, posibilidad ante la que ella permanece algo más que escéptica.

Así pues, la trama tiene dos líneas argumentales: el crimen que en cada episodio se produce y en la que Laura es encargada de resolverlo (función que, inevitablemente, realiza con éxito) y aquella otra que se refiere a su vida personal y a las andanzas y peripecias de sus hijos, cuidados por “Maite” (Eva Santolaria), una canguro con cierta capacidad para meter la pata y otra, no menos acusada, para resolver situaciones que ella misma ha generado. Los hijos, por lo demás, no son ninguna ganga: chicos traviesos y propensos a las trastadas. Podría hablarse de una tercera línea argumental que encuentra un terreno abonado en las vicisitudes personales de los policías de servicio en la comisaría propensos todos a tener una vida sentimental, emotiva y erótica digna de los mejores momentos de Gomorra.

QUE LE FALTA (A ÉSTA Y A OTRAS SERIES ESPAÑOLAS)

La serie recibió críticas bastante injustas. Quizás la única que pueda hacérsele es que no todos los episodios tienen la misma credibilidad narrativa. Pero son los menos. En general los casos investigados por Laura tienen interés y están bien desarrollados. Las interpretaciones tienen un nivel aceptable e incluso en todos los papeles protagonistas los actores cumplen con creces, se les entiende en su dicción (lo que hoy en España no es poco), tienen tablas, saben actuar y lo hacen a conciencia. Quizás hubiera hecho falta poner más atención en los encuadres y en la calidad fílmica de la serie: no es que sea mal, es que pasa desapercibida y en ningún momento sorprende. La serie se tenía que haber realizado, simplemente, con más ambiciones. Todos los que participaron en ella, se debían de haber juramentado para realizar un producto que, como mínimo, estuviera a la altura del “nordic noir”. Y, la verdad es que no quedaron muy lejos, ya que la serie adolece de falta de ambiciones. Sus impulsores debían de haber asumido la decisión de realizar una serie que arrasara en el mercad internacional. Eso es lo que faltó.

La serie, por lo demás, puede verse. Es fácil hacerlo: está en ese reservorio que es Televisión a la carta, en donde se puede ver casi lo mejor que han producido los estudios de televisión en las últimas décadas (y falta mucho por incluir todavía). Es una serie agradable y simpática y, por tanto, no decepcionará a los que quieran ver producciones españolas que mantengan el interés. También tiene toques de humor esparcidos a lo largo de cada episodio, dramatismo y misterios que dejan de serlo en los últimos cinco minutos.

Gustará a los que creemos que en España se pueden hacer buenas series y que todo consiste en proponérselo. Encantará a los que se sientan particularmente atraídos por alguno de los actores que figuran en el reparto principal y que satisfará a los amantes de las series de investigación criminal. Lo que no es poco. No les extrañe si un día les dicen que “Laura Lebrel” se ha casado con “Colombo”. Fueron hechos el uno para el otro.