FICHA

Título original Man Vs Bee
Título en España: El hombre contra la abeja
Temporadas: 1 (9 entregas)
Duración episodio: 10-20 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Reino Unido
Temática
: comedia
Subgénero: humor
Resumen: Un cuidado de casas novato debe custodiar una vivienda de lujo propiedad de unos multimillonarios frívolos. Termina quemando la casa y destrozándolo todo: se ha colado una abeja en el interior de la casa y no sabe cómo liquidarla.
Actores: Rowan Atkinson, Jing Lusi, Julian Rhind-Tutt, Greg McHugh, India Fowler, Claudie Blakley, Lee Byford, Daniel Fearn, Chizzy Akudolu, Aysha Kala, Tony McCarthy, Brendan Murphy
Lo mejor: Atkinson de nuevo en acción.
Lo peor: larga, reiterativa, poco original.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 24 de junio de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre EL HOMBRE CONTRA LA ABEJA

Rowan Atkinson se hizo un hueco en el mundo del humor en los años 80. Su Mister Bean, o su Blackadder, marcaron época. Los Monty Python tenían sucesor unipersonal. Luego vinieron largometrajes como los de la serie Jhonny English e, incluso, llegó un momento en el que Atkinson quiso hacer personajes “serios” demostrando también sus cualidades interpretativas (ahí está el Maigret que nos mostró a Atkinson ejerciendo del inesperado personaje de Simenon). Recientemente, a pesar de haber dicho que estaba harto de no poder hacer el humor que quería porque la corrección política impedía reírse casi todo (y Atkinson añadía que en el humor “siempre tiene que haber una víctima”), ha vuelto a hacer una comedia alimentaria para Netflix. Ni era la mejor plataforma para hacerla, ni el resultado ha sido el buscado. Es cierto que se trata de “humor blanco” y que el protagonista se hace daño a sí mismo -demuestra ser, por tanto, un “gilipollas”- sin molestar minorías étnicas, religiosas o sexuales. Además, el “gilipollas” es blanco, varón y heterosexual. Nadie se ofende, por tanto. Salvo el espectador que, salvo que sea muy joven, infantil o que no haya visto las anteriores series cómicas del protagonista, le parecerá graciosa. El resto será consciente de que le han escatimado su tiempo.

“Nina” y “Christian” son un par de nuevos ricos, con todos los rasgos de su clase: creídos, ególatras, estúpidos, despilfarradores y pobres de espíritu. Viven en una mansión “inteligente” controlada por los últimos mecanismos domóticos que requieren un grueso volumen de instrucciones. La pareja debe emprender un viaje y contratan a un servicio de cuidadores de hogares. Rowan Atkinson acaba de empezar a trabajar en esta empresa y acude. Con él entra en la casa una abeja. El resto de lo pueden esperar a partir de las primeras escenas en las que un compungido Atkinson se levanta para oir la sentencia del tribunal: ha quemado la casa y ocasionado interminables destrozos. Y, todo para deshacerse de la abeja.

La temática era lo de menos: se trataba de ver a Atkinson gesticulando como hace 40 años cuando estrenó los primeros episodios de Mr. Bean. Los directivos de Netflix han juzgado que todo ha cambiado salvo el que la gente se ría de alguien que pisa un plátano y cae. Esto, naturalmente, es políticamente incorrecto, así que han preferido hacer un humor completamente blanco en el que el protagonista es “varón blanco y heterosexual”, así que puede ser ridiculizado sin que ninguna minoría salga en su defensa. Se entiende perfectamente el hartazgo de Atkinson ante el único tipo de humor que puede practicarse en la actualidad.

La serie no aporta nada nuevo a las caricaturizaciones de Atkinson. Es excesivamente larga, demasiado increíble en sus caricaturizaciones, previsible, incluso la abeja está más diseñada. ¿Hace reir? Relativamente. Hay momento en los que el espectador siente vergüenza ajena. No creemos que el propio Atkinson haya quedado muy contento con el resultado final. Aparece como co-guionista, creador y co-director. En nuestra opinión esta irrupción en Netflix supone un paso atrás en su carrera: muy atrás. Cuando ya habíamos aceptado que era un actor excepcional que podía moverse en cualquier terreno, vuelve al humor blanco-blanquísimo. Como si ahora, Clint Eastwood decidiera participar en un spagheti-western rodado en Almería.

La acogida de la serie no ha sido buena. Algunos esperábamos algo más, otros han visto la serie como “más de lo mismo”. También como la pobreza a la que conduce la corrección política en el terreno del humor. Serie para fanáticos de Atkinson (e, incluso, alguno de ellos se llevará una decepción).

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