FICHA

Título originalWhen Calls the Heart
Título en España: Cuando habla el corazón
Temporadas: 5 (42 episodios)
Duración episodio: 40-80 minutos.
Año: 2014-hoy
Temática: Drama
Subgénero: Romántica
Resumen: Una maestra salida de la alta sociedad, es enviada a un pueblo minero del Oeste canadiense. A poco de llegar comprueba las dificultades de la vida en aquella zona pero conocerá a un oficial de la Policía Montada del Canadá que se encariñará con ella y le ofrecerá su protección.
Actores: Erin Krakow, Lori Loughlin, Daniel Lissing, Chelah Horsdal, Mitchell Kummen, Martin Cummins, Jill Morrison, Johannah Newmarch, Melissa Bolona, Sarah Edmondson.
Lo mejor: Es un compendio de buenos modales y de educación casi victoriana.
Lo peor: Algo remilgada en algún tramo.
Lo más curioso
: Está basada en las novelas románticas de Janette Oke y especialmente en el ciclo “sobre el Oeste canadiense”.
¿Cómo verlo?: Emitida por Netflix. Está a la venta en DVD. Pueden encontrarse algunos episodios a través de programas P2P.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre CUANDO HABLA EL CORAZÓN

Hay series que pueden dar la sensación de ser algo cursis en su concepción y en su desarrollo, pero que, luego, examinadas con más perspectiva, terminan pareciendo algo muy distinto. Todo depende del ángulo desde el que se observen. En efecto, Cuando habla el corazón es, indudablemente, una serie de trasfondo romántico, pero no agota en ser una simple novela rosa de la que se ha usado y abusado tanto en televisión: es una serie formativa y educativa, especialmente en lo que a estilo, a comportamiento social y a corrección se refiere. Y poco importa si estos temas son desconsiderados, o incluso mal vistos, en nuestros días. En la serie comprobamos la caballerosidad y la feminidad de otros tiempos en los que las ideologías de género no se anteponían a cualquiera de estas consideraciones. Seguramente habrá muchos nostálgicos de aquellos tiempos. Esta serie es para estos y para permitir que esa forma de ver las cosas no desaparezca del todo de nuestras sociedades.

La serie podría ser asimilada a otras dos que hace tiempo desaparecieron de las pantallas y que son similares por distintos motivos: tiene algo de La Casa de la Pradera, aun sin caer en las sobredosis de sentimentalismo. Es normal que así sea, si tenemos en cuenta que la serie ha sido desarrollada por Michael Landon Junior, el hijo del senior que ideó y protagonizó aquella otra serie de los 80. También es similar a La Doctora Quinn, serie de los 90, protagonizada por Joanne Seynour, en la medida en que, también aquí vuelve a verse la figura de una mujer nacida en un ambiente urbano cultivado que se ve trasplantada a una zona rural asilvestrada propia del Oeste canadiense. Sin embargo, hay que decir, que aunque ambas referencias son bastante evidentes, Cuando habla el corazón es bastante superior y, desde luego, mucho más adaptada a la sociedad del siglo XXI, aun representando los valores tradicionales.

La serie nos muestra a una maestra procedente de un medio acomodado de Boston que le ha tocado ir a una aldea perdida de carácter minero. El contraste entre su origen y el lugar donde debe desempeñar su profesión es evidente. Se trata, además, de una maestra que se toma muy en serio la pedagogía y que tiene ideas propias en un momento en el que esta ciencia todavía no está excesivamente desarrollada y resulta completamente desconocida en el Oeste del Norte americano. La trama, hay que decirlo, se sitúa en la primera década del siglo XX. Antes de la llegada de la maestra, “Elisabeth Tatcher”, ha tenido lugar un accidente en la mina que ha sembrado el lugar de viudas y huérfanos. Los hombres son allí codiciados y esperados como redentores por algunas viudas. En esos mismos momentos, aparece por la aldea un oficial de la Policía Montada, atractivo, correcto y educado, que parece destinado a proteger, servir y enamorarse (off curse) de la maestra. Lo que se verá en los cuarenta y tantos episodios siguientes es la relación entre ambos, pero también aparecerán distintas líneas argumentales que tendrán como protagonistas al resto de los habitantes del pueblo y al cacique de la zona, o la maldad quintaesenciada.

Como puede verse el argumento es convencional: remite a una producción de alto contenido romántico y tal es el “gancho” de la serie. Pero se trata de un barniz superficial bajo el que subyacen otras intenciones. La primera de todas ellas, consiste en ofrecer un modelo educativo: los hombres y las mujeres son correctos y educados, ellos son caballerosos, ellas respetuosas (no sumisas, ni sometidas), se trata de educar a los niños en valores (si bien la religión está prácticamente ausente, se alude, más bien a valores cívicos), los protagonistas parecen disponer de una ética y una moral y comportarse de arreglo a ella… Lo sorprendente es que, todo esto, que era lo “normal” hace 40 años, parece hoy propio de un pasado felizmente superado y que ha quedado atrás por mucho que la sociedad que se nos presenta sea, al menos en su protagonista femenina, extraordinariamente liberal e irreprochable tanto en lo social, como en lo sexual o en lo educativo. Insistimos en que esta serie está hecha para los (y las) que sienten nostalgia de aquellos modelos de comportamiento.

La serie está protagonizada por Erin Krakow (“Elisabeth Tatcher”) que previamente ha protagonizado algunas series que no recordamos haber visto y que después ha realizado una tourné por distintas series de consumo (NCIS, 2015 y 2017) y tv-movies. De Daniel Lissing, actor australiano con un aspecto muy seductor, interpreta el papel de Policía Montado y contrapartida de la maestra. De él puede decirse otro tanto: es un rostro que ha aparecido en series no emitidas hasta ahora en España.

El conjunto es agradable de ver, a condición de ser elegido por el público adecuado y para ello es preciso tener presente lo que hemos dicho antes. Quizás un consumidor compulsivo del heavy metal o del reggeaton, educado en la cultura del cannabis o un elector creyente de Podemos (es una suposición), pueden rechazar completamente esta serie y calificarla simplemente de ñoña, reaccionaria o almibarada. No será porque no lo hemos advertido: esta serie va dedicada a otro tipo de público. Existen series “mejores” y “peores”, desde luego, pero también series segmentadas para distintos modelos de público. Ya hemos definido para cuál ha sido diseñada esta serie.

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