FICHA

Título original: Little House on the Prairie
Título en España: La casa de la pradera
Temporadas: 9 temporadas (204 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 1974-1983
Temática: Drama.
Subgénero: Vida rural.
Resumen: La familia Ingalls vive en una pequeña casa después de haberse trasladado de la inhóspita Plum Creek a Walnut Grove en busca de prosperidad y tranquilidad. El matrimonio vive con sus tres hijas. Frecuentemente surgen problemas de convivencia con vecinos o forasteros, o cambios en el interior de la propia familia Ingalls.
Protagonistas: Michael Landon, Melissa Gilbert, Karen Grassle, Melissa Sue Anderson, Richard Bull, Karl Swenson, Victor French. Bonnie Bartlett, Scottie MacGregor, Lindsay Greenbush, Jonathan Gilbert, Sidney Greenbush, Kevin Hagen, Dean Butler, Alison Arngrim, Matthew Labyorteaux, Dabbs Greer, Ruth Foster, Merlin Olsen, Charlotte Stewart, Ketty Lester, Patrick Labyorteaux, Kyle Richards, Don ‘Red’ Barry, Bonnie Bartlett, Shannen Doherty, Stan Ivar, Dan Priest, Carl Pitti, Sam Edwards.
Lo mejor: La exaltación de la familia tradicional sin concesiones a los “nuevos modelos familiares”
Lo peor
: Excesivamente lacrimógena en algunas temporadas.
Lo más curioso: La idea original de esta serie surgió después de que Ed Friendly leyera la autobiografía de la auténtica Laura Ingalls Wilder quien le pasó a Michael Landon la obra.
¿Cómo verlo?: En España fue emitida por TVE. Puede comprarse en DVD, algunos episodios en castellano están colocados en youTube y la serie puede bajarse mediante programas P2P en versión original y algunos en castellano.

Puntuación: 6,5

PROMO (en español latino)

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Lo mínimo que puede decirse sobre LA CASA DE LA PRADERA

Existió una auténtica Laura Ingalls (1867-1957), novelista norteamericana que en 1930 narró su infancia en una serie de novelas de las que la titulada La casa de la pradera, fuera la que alcanzó más éxito. Estaba emparentada lejanamente con el presidente Franklin Delano Roosevelt y su vida de joven había transcurrido en los Estados de Kansas, Dakota y Minesota (en donde se sitúa la trama de la serie protagonizada por Michael Landon). Cuando parecía que su vida estaba bien encarrilada, se había casado y adquirido una gran propiedad empezó a sufrir todo tipo de percances: su hijo pequeño murió, su marido quedo paralítico, su granja ardió, las sequías terminaron por pulverizar su vida. Luego comprarían otra propiedad y se dedicarían al cultivo de frutales. El siglo XX había comenzado y ella alternó sus habituales quehaceres hogareños con colaboraciones en prensa. Escribía bien. Su hija la presionó para que escribiera sus memorias: la saga de la Casa de la Pradera, en total nueve relatos. Cuando murió en 1957, tenía 90 años.

Ed Friendly, un productor de televisión leyó estos relatos y los comentó con Michael Landon que en ese momento terminaba de rodar la serie Bonanza. Y Landon que empezaba a tener un olfato particular para las series familiares y emotivas, vio que había un filón a explotar y empezó a trabajar en el guión. Finalmente, el 11 de septiembre de 1983, la serie se emitió por primera vez a través de la NBC. Se mantendría en antena durante nueve temporadas.

La célula familiar protagonista está formada por “Charles Ingalls” (Michael Landon) y su esposa “Caroline” (Karen Grassle) y sus tres hijas “Laura” (Melissa Gilbert), “Mary” (Melisa Sue Anderson) y “Carrie” (Lindsay Greenbush). Los Ingalls viven en una pequeña granja en las afueras de Walnut Grove (pequeña ciudad en la que actualmente existe el Museo Laura Ingalls Wilders en Misenosata, próxima a Canadá) alquilada a la “familia Oleson”, cuyo padre, “Nels” es un hombre comprensivo y buen amigo de los Ingalls, pero cuya esposa, “Harriet”, y su hija “Nellie”, rivalizan en ver cual de las dos es, literalmente, la más capulla en relación a los Ingalls. “Nelie” terminará casándose con un negociante judío, “Percival Dalton”. De la misma forma que en los pueblos españoles de la postguerra existía una santa alianza entre el cabo de la Guardia Civil, el cura y el médico, aquí en Walnut Grove, las “fueras vivas” son el carpintero, el pastor de la Iglesia, el fundador del pueblo (“Lars Hanson”) y el médico.

Con estos personajes funcionó La Casa de la Pradera durante nueve años. Las interrelaciones entre todos ellos frecuentemente dan a los Ingalls ocasión para educar a sus hijos, reponerse de los golpes de la vida, superar cualquiera de las 204 dificultades insperables que aparecen en los 204 episodios y, para colmo, unos y otros, los Ingalls y los Oleson no duda en adoptar niños y más niños (“Nancy Oleson” por un lado, personaje que revive las maldades de la felizmente casada “Nellie”, “Albert Quinn”, de 10 años, adoptado por los Ingals como “James” y “Casandra”, hermanos huérfanos adoptados en la sexta temporada…).

Cuando se emitió la serie en España, el que suscribe tenía 22 años y un especial sentido nietzscheano de la rebeldía que no encajaba con las orientaciones familiares de los Ingalls. En aquella época, un joven de 22 años que todavía viviera en casa de sus padres, empezaba a ser un síntoma de conformismo. La serie me resultaba irritante: excesivamente sensiblera, edulcorada en algunos tramos, ñoña en otros, con los sentimientos a flor de piel, tan lacrimógena como una granada antidisturbios y destilando moralina pequeño-burguesa… Al menos, eso era lo que pensaba en 1974. Reconozco que es el momento de rectificar esa opinión. La serie, desde luego, no está adaptada para las nuevas generaciones, ni para un mundo en el que la familia convencional heterosexual es como un Titanic, que además de vérselas con el consabido iceberg, es continuamente torpedeada por hordas de submarinos. Pero reconozco que, al menos, aquella serie transmitía valores, enmascarados bajo capas de azúcar lustre y con sobredosis de sacarina. Lo que ha venido luego en el terreno del cine familiar, ha sido mucho peor y en cuanto a los “nuevos modelos  familiares” dista mucho de estar claro que funcionen.

La serie se fue agotando con el paso del tiempo: es lo malo que tienen las series con niños, que si se prolongan mucho, sus físicos y sus circunstancias van cambiando. Y una cosa eran las hijas de los Ingalls cuando eran adolescentes y otra muy distinta cuando las vimos, entre drama y drama, zambullirse en la madurez. “Laura” se casó con un tipo 10 años mayor que ella en la temporada 1979-1980… A partir de ese momento, las audiencias fueron descendiendo y un par de años después la serie se cerró para llanto y crujir de dientes de su legión de devotos. Cuatro TV movies se emitieron en los años siguientes para calmarlos.