FICHA

Titulo original: Pulsaciones.
Título en España: Pulsaciones.
Temporadas: 3 (33 episodios)
Duración episodio: 25 minutos
Año: 2010-2014
Temática: Humor
Subgénero: Absurdo
Resumen: Un extraño museo está dirigido por un nuevo director, absolutamente incapaz que está al frente de un pequeño equipo de funcionarios igualmente ineptos que deberá satisfacer las exigencias de la propietaria del centro, Miss Coconut y de su hijo (un verdadero haragán).
Actores principales: Julián Lopez, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Carlos Areces, Paco Calavera, Arturo Valls.
Lo mejor: el intento de unir chistes en función de una línea argumental
Lo peor
: monologuistas a vuestros monólogos.
¿Cómo verlo?: Emitida por Neox, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 6

CABECERA DE LA SERIE

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Lo mínimo que puede decirse sobre MUSEO COCONUT

Los creadores de Muchachada Nui y de La Hora chanante (2002-2006) volvieron a probar suerte como “liga de los humoristas albaceteños” con esta nueva serie que tenía como novedad el que no era una colección de esqueches unidos por el común denominador del humor surrealista, sino una serie con argumento manteniendo el mismo tono surrealista. El experimento no fue del todo afortunado y satisfizo especialmente a los que seguían al grupo desde principios del milenio: jóvenes que iban dejando de serlo y que, por tanto, eran más exigentes.

En la práctica, el núcleo duro de estas series constituye, de manera informal, algo parecido a los Monty Pythons peninsulares. La serie pretendía ser la historia de los personajes que giran en torno a un museo propiedad de Miss Coconut, una excéntrica multimillonaria que había colocado como director a un perfecto inútil, “Jaime Walter” (Raul Cimas), que había fracasado con alevosía al frente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Para colmo era un individuo depresivo al que los fracasos profesionales solamente eran superados por desmoronamientos sentimentales. El problema es que, no solamente el director es un incompetente, sino que absolutamente todos sus empleados son individuos con pocas ganas de trabajar y elevadas dosis de negligencia: guías enloquecidos, guardias de seguridad incapaces y, para colmo, “Zeus” el hijo de la propietaria, el habitual tontolculo llegado de Pijolandia, encarnado por Ernesto Sevilla.

Los principales guionistas de la serie son los propios actores y sobre su trabajo puede decirse lo mismo que ya dijimos sobre Muchachada Nui: el hecho de que sean cómicos y monologuistas de éxito, no les exime de la obligación de trabajar los guiones, depurarlos y no limitarse a que los productos arrojados sobre el tapete en los brain-storming previos habituales a la elaboración de los guiones se convirtieran en el guion mismo, sin un trabajo de depurado, afinación y pulido. La idea de que los monologistas, acompañados de risas enlatadas, por sí mismos y gracias a sus propios recursos y dotes para la improvisación, debían de generar risas, tal como se demostró, no bastó por encarrilar a la serie que se agotó después de tres temporadas.

Para colmo, en el interior de cada episodio aparecían algunos dibujos animados que no tenían relación con el hilo argumental y que parecían ser residuos de los dos productos que precedieron a esta serie. No solamente tenían poco sentido sino que contribuían a desfigurar un poco más la trama.

Lo que demostró esta serie es que el grupo de monologuistas, fueran donde fueran e hicieran lo que hicieran siempre disponían del medio millón de jóvenes dispuestos a seguirlos (ya se sabe que lo semejante se reconoce en lo semejante y que lo semejante sigue a lo semejante). En efecto, en TV2 con Muchachada Nui, fueron algo más de medio millón de espectadores. En un canal completamente diferente y con una orientación y clientela que en nada se parecía a la de TV2, en Neox, el seguimiento en cifras absolutas fue exactamente el mismo.

La serie seguía con las mismas orientaciones “surrealistas”. Vale la pena recordar lo que fue esta vanguardia artística aparecida hace casi un siglo y explicar el por qué utilizamos esta expresión para caracterizar el humor de este grupo. No es, desde luego, por lo que de absurdo puede tener: el absurdo existe en muchas corrientes artísticas o literarias, sin implicar “surrealismo”. El “surrealismo” está presente cuando sale del subconsciente y cuando se manifiesta de manera espontánea desde el momento en que se da rienda suelta a la creatividad. Los escritores surrealistas frecuentemente creaban mediante “escritura automática”: hacían el vacío mental, se relajaban tomaban papel y pluma y plasmaban lo que salía de su subconsciente, es decir, del estrato más profundo de su personalidad. Tal era el método surrealista: y no siempre daba lugar a buenas producciones artísticas. No todo valía. En general, los surrealistas se atenían a unas reglas que garantizaban el “vertido” de su subconsciente, pero luego lo arreglaban y retocaban. El método de trabajo de la “liga de monologuistas albaceteños” da la sensación de que es similar: pero el trabajo de pulido, desbastado y esculpido del conjunto para darle una configuración final coherente y presentable, al menos en esta serie, no estuvo presente o lo estuvo muy débilmente.

La serie es apta para admiradores del grupo, incondicionales sacrificados y observadores de la evolución del humor en nuestro país. No es una mala serie. Es un producto que podría haber salido mejor a poco que se lo hubieran propuesto o a poco que la dirección de la cadena les hubiera obligado a esforzarse.

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