FICHA

Titulo original: El secreto de Puente Viejo.
Título en España: El secreto de Puente Viejo.
Temporadas: 4 (1536 entregas)
Duración episodio: 50 minutos
Año: 2011-2015
Temática: Drama
Subgénero: Rural
Resumen: En un pueblo de ubicación indeterminada, los Montenegro son los caciques del lugar y su matriarca hace y deshace a su antojo. Llega al pueblo una experimentada partera que años atrás había sido expulsada del lugar y cuyo hijo había sustituido al del hijastro de la matriarca, nacido muerto. Se enamorará el otro hijo de la cacique.
Actores principales: Álex Gadea, María Bouzas, Alejandra Onieva, Sandra Cervera, Ramón Ibarra, Mario Martín, Maribel Ripoll, Enric Benavent, Selu Nieto, Carlota Baró, Fernando Coronado, Adelfa Calvo, Mario Zorrilla, Megan Montaner, Jonás Beramí, Iago García, Sara Ballesteros, Pablo Castañón
Lo mejor: la longevidad increíble de la serie.
Lo peor
: culebrón de tomo y lomo.
¿Cómo verlo?: Emitida por Antena 3, puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 7

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Lo mínimo que puede decirse sobre EL SECRETO DE PUENTE VIEJO

Lo que ahora se llama culebrón equivale a lo que en tiempos en los que no existía ni el plasma, ni lo digital, tiempos de pasta de papel y olor a tinta, se llamaba “novela río”: múltiples personajes  que actúan en un ambiente claustrofóbico en el que encarnan todas las pasiones humanas habidas y por haber. Los personajes nuevos que van apareciendo en la trama, sustituyen a aquellos otros de los que el público empieza a cansarse, lo extremo de los sentimientos y las pasiones está siempre a flor de piel y lo normal es, precisamente, que la calma y la serenidad nunca terminen de instalarse en la trama. Todo en conjunto está sometido a sobresaltos y a elevadas dosis de maniqueísmo: buenos casi angelicales y malos con carné de psicópatas, expedido por el mismísimo Satanás. Eso es un culebrón y eso es lo que es El secreto de Puente Viejo.

Fue la tradicional serie de las tardes, devorada por jubilados y que generaba un respetuoso silencio en los geriátricos. En su estreno Antena 3 consiguió alcanzar siempre entre un 14,5 y 15,2 de audiencia, ocho puntos por encima de la que había tenido la cadena en ese mismo horario de tarde. Casi dos millones de personas la siguieron con singular devoción. Para colmo, la serie tuvo un éxito inesperado en el Este de Europa, en Italia y en Chile. Por todo ello, la serie puede considerarse un éxito. Vale la pena preguntarse por qué.

En primer lugar era un producto extraordinariamente adaptado al público al que iba dirigido: la tercera edad. Conservadores y poco amigos de cambios, con el mismo rótulo de El secreto de Puente Viejo, aparecieron no menos de una cincuentena de actores que, en un momento u otro ocuparon papeles protagonistas. El producto, recordaba a sus devotos, aquellos tiempos en los que eran jóvenes y solían escuchar en las tardes, junto a sus padres, los seriales radiofónicos interminables a los que seguía un consultorio sentimental. Aquellos seriales excitaban la fantasía de la audiencia. Cada uno se imaginaba a las voces que encarnaban los papeles protagonistas, a su gusto. Sesenta años después, volvían a estar recogidos ante un ingenio que, además de recordarles su juventud, no exigía de ellos esfuerzo de imaginación: todo se lo daban hecho.

Por otra parte, la serie contenía elementos muy interesantes: los personajes estaban, como en cualquier otro producto del mismo estilo, de manera maniquea (buenos-muy buenos, malos-muy malos), pero la novedad era que, los malos terminaban despidiendo cierto aire de ternura y en los buenos, finalmente aparecían rastros de amargura e impulsos vengativos. Los papeles estaban muy repartidos, especialmente en la primera y segunda temporada. La gallega María Bouzas demostró una sólida formación teatral (“Francisca Montenegro”) y Ramón Ibarra, cuyo rostro resultaba familiar de numerosas series de televisión anteriores, volvió a estar genial en el papel de “Raimundo Ulloa”. El guión, además, era ágil y fluido, fácilmente accesible y sin complicaciones. Aunque alguien se perdiera un episodio, costaba poco reenganchar la serie unos días después.

La serie estaba ambientada a principios del siglo XX en un lugar indeterminado, lo que también contribuía a suscitar el interés por parte de la audiencia: reproducía la España que habían conocido los padres de los jubilados que eran el principal contingente que lo veía (seguido por el de inmigrantes sudamericanos residentes en España, muchos de los cuales, acompañaban a los jubilados y que habían conocido en su país situaciones y personajes parecidos y, en cualquier caso, la semilla de esta serie caía sobre el territorio abonado de culebrones, en general de mucha menor calidad, habituales en todos los países iberoamericanos.

El principal hándicap que acompaña a series tan longevas –esta pasa por ser de la más duración en la historia de la televisión española, con permiso de Amar en tiempos revueltos [2005-2012] ¡1716 episodios!- es el desgaste de los personajes, el progresivo agotamiento de la trama y la necesidad de introducir en cada tramo rostros nuevos y eliminar los antiguos. En la serie se producen no menos de 20 asesinatos, suicidios y desapariciones que dejan hueco para la aparición de otros actores y personajes. Pero, finalmente, la serie fue perdiendo intensidad y los productores decidieron rematarla cuando aún fijaban la atención de los más veteranos de este país.

Obviamente el producto y el mismo género no pueden satisfacer a todos, pero, hay que reconocer que, en su género, fue una serie más que aceptable, entretenida y que resistió el desafío del tiempo.

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