FICHA

Título original: Grand Designs
Título en España: Gran Designs
Temporadas: 17 (160 episodios).
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 1999-hoy
Temática: Documental.
Subgénero: Arquitectura.
Resumen: Documentales sobre proyectos y edificios singulares presentados por Kevin McCloud. La serie nos presenta el edficio desde su concepción hasta su terminación. En todos los casos se trata de edificios de viviendas.
Protagonistas: Kevin McCloud.
Lo mejor: en su conjunto la serie nos muestra una panorámica de la arquitectura inglesa actual.
Lo peor
: algunos de los proyectos son verdaderas locuras.
Lo curioso: solamente uno de los edificios –construido con adobe- no se concluyó.
¿Cómo verlo?: En Netflix (solo Temporada 11 y 12). El resto pueden obtenerse (sin subtítulos) en eMula y bitTorrent.

Puntuación: 8

PROMO (de la Temporada 12)

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Lo mínimo que puede decirse sobre GRAN DESIGNS

Kavin McDliud es un diseñador inglés que ha trabajado creando escenografías teatrales y como decorador. Su asignatura pendiente era la arquitectura que siempre la había atraído, así que en 1999 presentó su proyecto a la BBC2: realizar una serie documental sobre edificios inusuales que fueran promovidos por personas y familias como sus hogares y seguir la evolución del proyecto desde su concepción hasta su coronación. Definida así la serie puede parecer que no tenga suficiente atractivo y que su mordiente impresione sólo a interesados por la arquitectura o profesionales de la construcción. Sin embargo, desde el momento en el que se ve cualquiera de los documentales que la componen, al azar, se percibe que es una serie extremadamente interesante, mucho más, desde luego que esas series canadienses y norteamericanas en las que una pareja de agentes inmobiliarios aspiran a encajar una nueva vivienda a clientes pardillos. Porque lo que se muestra en esta serie es lo que anuncia su título: Grand Designs, grandes diseños o, con mucha más precisión, diseños especiales.

McCloud ha realizado otras series documentales para la BBC: No mirar hacia abajo (sobre rascacielos de nueva construcción), Escape to the Wild (algo así como “fugas hacia la naturaleza”) en 2015, otras sobre demoliciones de edificios… La arquitectura le tira y en Grand Designs consigue aproximarla al espectador, incluso inicialmente reacio a admitir una serie documental de este tipo. La habilidad de McCloud consiste en presentarnos proyectos de gente corriente, que no aspira a pasar a la historia de la arquitectura, ni siquiera a que se fijen mucho en sus construcciones, simplemente es gente que quiere un hogar para vivir y lo quiere adaptado a sus deseos y necesidades. Las casas, cada una en un estilo muy diferente a todas las demás, son proyectos únicos que no han salido del cerebro de estudios de arquitectura que trabajen en serie, sino de los sueños, las fantasías y las ilusiones de los que luego las van a habitar.

McCloud entrevista a los impulsores del proyecto, antes, después y durante la ejecución del mismo, salvo en un par de excepciones, el proyecto ha resultado más caro de lo previsto y, que recordemos, solamente en una ocasión ha habido que interrumpirlo (una gigantesca construcción realizada en adobe según la técnica ancestral escocesa). Hemos visto proyectos locos (una casa sobre el Támesis que se eleva de nivel a medida que se elevan las aguas), una casa espectacular realizada con cuatro contenedores industriales, casas peligrosas como aquella situada sobre un acantilado batido por las olas en el Canal de la Mancha. Casas extrañas unas, absurdas otras, pero siempre casas tras las cuales existe un ilusión (y, en ocasiones, una obsesión). Casas, todas adaptadas como un guante para sus moradores.

Se dice que una vida es plena cuando tiene un hijo, planta un árbol y escribe un libro. Habría que añadir, y McCloud lo hace primorosamente, el “construir un hogar”. En uno de los tebeos del Pato Donald que alumbraron mi infancia, recuerdo un cuadro colgado en el cuarto de estar de uno de los personajes: “una casa no es un hogar”. Hoy, cuando la aspiración de muchas no pasa de ser ocupar un cubículo en un edificio hecho de unidades similares, con decenas de apartamentos similares y en donde solamente se deja al albur del inquilino la decoración interior, pensar que hay gente con imaginación, fuerza, energía y medios suficientes (incluso empantanándose en créditos hipotecarios) como para construir “su” casa, nos llena de ánimo y de confianza en que nosotros, algún día, podremos realizar un proyecto similar.

Obviamente, la distancia que va del Reino Unido a España es inmensa, especialmente en lo que se refiere al precio de los materiales de construcción (que en nuestro país es muchísimo más barato). Pero lo que cuenta son los diseños y casi todos ellos son trasplantables a nuestra tierra o, al menos, adaptables. La serie nos muestra las tendencias actuales de la arquitectura pop: grandes ventanales, volúmenes adaptados al usuario, iluminación cenital mediante claraboyas, especial cuidado en los aislamientos térmicos y acústicos… Pero, sobre todo, lo que nos muestra son espacios y volúmenes que cada usuario adapta a su estilo y a sus gustos concretos. Si esta serie –que recomendamos vivamente- puede ser definida de alguna manera es como una exaltación de la personalidad de la arquitectura y de la exaltación de la propia identidad frente a la inevitable masificación de la arquitectura urbana convencional.