FICHA

Título original: The Vampire Diaries
Título en España: Crónicas vampíricas
Temporadas: 8 (171 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2009-2017
Temática: Terror
Subgénero: Adolescentes
Resumen: Triángulo juvenil en el que una chica se enamora de dos hermanos vampiros, uno que no bebe sangre humana y el otro que la degusta a litros; ambos hermanos se disputan el alma de la chica y de su entorno.
Protagonistas: Ian Somerhalder, Nina Dobrev, Paul Wesley, Candice Accola, Kat Graham,Michael Trevino, Kayla Ewell, Steven R. McQueen, Matthew Davis, Sara Canning,Penelope Mitchell, Joseph Morgan, Claire Holt, Marguerite MacIntyre,Susan Walters, Jodi Lyn O’Keefe, Zach Roerig, Michael Malarkey, Daniel Gillies, Malese Jow, Jasmine Guy, Chris Wood, Olga Fonda, Phoebe Tonkin, Annie Wersching, Emily Chang, Arielle Kebbel, Lauren Cohan, Alice Evans,Tristin Mays, Bianca Lawson, Janina Gavanka, David Anders, Kelly Hu, Melinda Clarke, Autumn Dial, Bree Condon, Katie Garfield.
Lo mejor: Adolescentes de buen ver.
Lo peor
: Los adultos son absolutamente impermeables a esta serie.
Lo más curioso: la serie fue muy mal acogida por la crítica y se salvó por el apoyo prestado por el público juvenil
¿Cómo verlo?: está incluida tanto en el catálogo de HBO como en el de Netflix.

Puntuación: 5

PROMO

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Lo mínimo que puede decirse sobre CRÓNICAS VAMPÍRICAS

Las series “de vampiros”, como las de zombies, han experimentado un auge desconocido en los últimos quince años. Se trataba de subgéneros de terror de los que, de tanto en tanto, aparecía algún largometraje que renovaba el género, pero pocas series que generaran impacto entre los espectadores. Sin embargo, a poco de iniciarse el milenio aparecieron series como ésta, sobre las que asentó su éxito en la pantalla grande la saga Crepúsculo y que, finalmente, inspiró a lo que parecía casi un remake, True Blood (2008-2014). El hecho de que Crónicas Vampíricas haya concluido el 10 de marzo de 2017 indica que el género ha tocado techo como les ha ocurrido a otros géneros. Incluso la proliferación de series sobre zombies y vampiros que hemos vivido en los últimos años, indica que su explotación está llegando al final y que, en breve, desaparecerán de las pantallas como ya ocurrió con las series del farwest tras su inflación en los años 60, o las de héroes solitarios en los 70… La televisión es una apisonadora de temas y raros son los que se mantienen durante varios lustros en pantalla.

Crónicas Vampíricas no es más que una larga saga de jóvenes, similares a cualquier otra serie de institutos o de High Schools, que tiene la particularidad de que algunos de sus protagonistas son vampiros. Eso es todo. Podemos aproximarnos a su contenido pensando en series como Al salir de clase o Física o química, insertando en la trama unos cuantos vampiros y cambiando los espacios y las escenas luminosas por tomas en noches oscuras y a la luz de la luna. Eso es todo. Así como Buffy Cazavampiros establecía una divisoria entre “humanos buenos” y “vampiros malos” y estaba realizada en buena medida en clave de humor, éste elemento precisamente está completamente ausente de Crónicas vampíricas que es una tragedia protagonizada por personajes dramáticos y sombríos.

La divisoria entre buenos y malos no es tan nítida en esta serie: uno de los vampiros enamorados de la protagonista es “buena gente”, por no alimentarse, ni siquiera se alimenta de sangre humana; el otro, en cambio, hace de la sangre humana su plato más habitual. ¿Qué tendrá la protagonista para que ambos se enamoren de ella? En el fondo la idea del “vampiro bueno” estaba ya presente en Diario de un vampiro (1994) con el papel de Tom Cruise enfrentado a un siniestro Brad Pitt, película en la que Antonio Banderas hizo uno de sus papeles más ridículos (no por él, sino por el aspecto del personaje) y volvió a estarlo en la ya mencionada serie Buffy Cazavampiros en el personaje de Angel (1999-2004) que luego suscitó una precuela con él como protagonista.

The Vampire Diaries es una de esas series aptas solamente para adolescentes, como en su momento fue la mucho más ingenua Buffy Cazavampiros. Si usted no pertenece a la raza de los adolescentes, esta serie se le hará insufrible. Es normal: de hecho, el gran hallazgo de las últimas décadas es una segmentación de los productos televisivos por edades, lo cual entra en contradicción con la crítica especializada. En efecto, ésta suele estar realizada por profesionales maduros, no por los adolescentes a los que esta serie ha fascinado y enganchado como pocas. Y, claro, está, una serie de vampiros adolescentes en el que los dos protagonistas, vampiro bueno y vampiro malo, se disputan el corazón de la chica, es tan absolutamente simple y tópica, que sería difícil encontrar a un crítico de más de 30 años que toma partido a favor de un producto que ni ha sido hecho para él, ni él puede entender. La serie, por lo demás, no engaña a nadie “Diarios de un vampiro”. Va de eso, precisamente.

Una chica se ha quedado huérfana después de que sus padres murieran en accidente. Vive en Mystic Falls (la traducción del nombre no puede ser más oportuna: “Cascadas Místicas”), pueblo ubicado en Virginia y que, en realidad, no existe (si bien existen unas cascadas con ese nombre en el parque de Yellowstone). La chica conoce a un joven, nuevo alumno de su colegio de secundaria, un tipo misterioso, reconcentrado y poco comunicativo que resulta ser un vampiro. Obviamente la huerfanita y el vampiro de corazón puro (porque es de esa extraña raza de vampiros con alma que ya aparecieron en Buffy Cazavampiros) que no se alimenta de sangre sino que podríamos considerarlo como un vampiro vegano, se atraen primero y se enamoran después. La llegada de un tercer personaje, el hermano del vampiro, un chupasangre clásico, más malo que Caín, pero con todos los encantos del perfecto psicópata, aparece en escena y, claro está, la chica se enamora de él. Triángulo perfecto: vampiro bueno, vampiro malo, chica en situación esquizofrénica, a veces enamorada del corazón puro y otras del “bad boy”: “Stefan Salvadote”, “Damon Salvatore” y “Elena Gilbert”.

A la serie se van sumando, poco a poco, nuevos personajes, habitualmente vampiros, demonios o brujos que hacen que le historia vaya avanzando a trompicones. Hay que decir que la serie fue creada por Kevin Williamson, responsable de Scary Movie, cuya primera entrega, Scream se estrenó en 1996. Williamson vio el filón al género de terror y después de desarollar Las Crónicas Vampíricas, insistió en los mismos derroteros con The Secret Circle (2011) que no tuvo tanto éxito y fue cancelada sin pena ni gloria. El fracaso le hizo reconsiderar su orientación y optó por crear una serie policíaca clásica, The Following (2013) que tampoco tuvo éxito. Williamson se había basado en la serie de relatos de terror escritos por Lisa Jane Smith. La totalidad de cuya producción ésta autora se orienta hacia jóvenes. Sus temas aúnan ciencia-ficción, terror y romance, en dosis variables pero siempre presentes. Sus The Vampires Diaries, sirvieron como base para el guión de esta serie. Junto con The Secret Circle, han sido las novelas más conocidas de la Smith. Fueron escritas en 1991 y 2013 y componen cuatro volúmenes con un total de catorce novelas.

Hay que ir con cuidado con esta serie: a pesar de su aparente banalidad y de su falta completa de originalidad, tiene una alta capacidad adictiva. Se diría que vampiriza a quien osa seguir los primeros episodios. Especialmente si es joven y todavía no tiene muy definidos los gustos. Hay en la serie algo de abatimientos, espíritu romántico y depresivo, que sintoniza especialmente con el sentir de la adolescencia. De ahí su éxito, por mucho que sus cualidades narrativas e interpretativas sean discretas. La serie dirá poco a los adultos, salvo que sean adictos al género. Su agotamiento (se han filmado 171 episodios) permite prever que durante mucho tiempo no volverán a verse series de este tipo: los vampiros, quizás sobrevivan, y de hecho en 2016 se estrenaron varias series sobre este tema, pero lo que ya queda agotado para siempre es el situar a unos vampiros en una High School.