FICHA

Título original Das Weiße Haus am Rhein
Título en España: Hotel Europa
Temporadas: 1 (4 entregas)
Duración episodio: 180 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Alemania
Temática
: Drama
Subgénero: Histórica
Resumen: Historia de una familia de hoteleros en cuatro episodios, cada uno de los cuales relata lo ocurrido de los años 20 a los años 50. Muchas cosas cambiaron en Alemania en aquellos años. Los Dreesen, pasaron de la monarquía del Kaiser a la República Federal Alemana no sin sufrir traumatismos y decepciones.
Actores: Jonathan Berlin, Benjamin Sadler, Katharina Schüttler, Pauline Rénevier, Nicole Heesters, Henriette Confurius, Jesse Albert, Hendrik Heutmann, Max Gertsch, Paul Faßnacht, Andreas Schröders, Philipp Sonntag, Jean-Luc Bubert, Werner Wölbern, Peter Nottmeier, David Hürten, Makke Schneider, Ian T. Dickinson, Edda Lina Janz, Stefan Preiss, Deleila Piasko, Florian Steffens, Farba Dieng, Arndt Schwering-Sohnrey, Stephen Multari
Lo mejor: poder percibir los cambios que se dieron a lo largo de cuarenta años.
Lo peor: serie demasiado rápida, con poco cuidado de la ambientación y guion sin refinar.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Filmin el 11 de octubre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre HOTEL EUROPA

En realidad, Hotel Europa, más que una serie son cuatro películas autónomas que reflejan las vicisitudes de una familia de hoteleros desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta los primeros años de la Guerra Fría, ya en los 50. Cada una de las películas de hora y media están dedicadas a una década concreta. Las dos que ofrece Filmin en esta primera temporada, están ubicadas en los años 20 y en los 30, abarcando hasta poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. En total, cuarenta años de historia de una empresa hotelera.

Al parecer, algo de lo narrado es verídico y la familia de hoteleros existe y el hotel al que se refieren situado en Westfalia, a orillas del Rhin y en la localidad de Bad Godesberg, el Rheinhotel Dreesen, es muy real, aunque su historia no coincida con los hechos que vemos en la serie. Estos, han sido narrados por Helene Winter en la novela titulada La Casa Blanca en el Rhin. En cualquier caso, una serie que resuma cuarenta años de historia alemana, debería ser considerada como algo interesante de ver. Sin embargo, tras las primeras escenas, la buena impresión inicial se va disipando hasta no quedar nada en el final del segundo capítulo.

En noviembre de 1918 el frente alemán se desplomó. Estallaron las insurrecciones bolcheviques y los aliados pudieron imponer un “diktat” a la misma nación que tenía ocupada buena parte de Francia, casi toda Bélgica, había derrotado a Rusia y dejado a Italia fuera de combate en Caporetto. Muchos alemanes no entendieron cómo fue posible la derrota (como el padre de los Dreissen que evolucionaría en los años 20 hacía el nacionalismo para decantarse luego por el nacional-socialismo, a la vista de que un cliente asiduo del establecimiento no era otro que el mismísimo Adolf Hitler), mientras que otros se resignaron a ella y trataron de salir adelante (como los dos hijos de la familia, el varón que acababa de regresar del frente ocultando un penoso secreto y la hermana, artista, próxima a sectas pre-hippys y seudo-religiosas). Mientras que los padres querían que el hotel siguiera con la clientela que había tenido siempre, los hijos se habían dado cuenta del cambio de época y que ya nada sería como antes. La abuena, auténtica propietaria del establecimiento, les apoyará y permitirá que se celebrasen espectáculos de cabaret, jazz y cine e, incluso que parte del hotel se convirtiera en cervecería.

El problema que tiene la serie es doble: por una parte, a pesar de que los capítulos se hacen excesivamente largos y hubieran podido dividirse en dos, facilitando los tiempos de visionado, lo narrado es confuso. Por ejemplo, la inflación monstruosa de 1922-23 o la crisis del 29 pasan casi completamente desapercibidos. A pesar de que se habla del independentismo renano, estimulado por Francia tras la guerra, no se percibe bien a qué se refieren. Aún hablándose de los tribunales clandestinos que perseguían a los traidores –“La Santa Vehëme”- lo cierto es que en la serie todo resulta muy confuso e, incluso, para los que estamos familiarizados con aquel período de la República de Weimar, cuesta reconocer el año en el que se sitúa lo que nos narra. Aparecen miembros de las SS en una época en la que todavía no se había fundado esta organización. De repente aparece Hitler y nazis por todas partes, sin una explicación de cómo había logrado crecer el movimiento. El presidente Ebert y el alcalde de Colonia, Konrad Adenauer, aparecen pero sin aportar absolutamente nada y muchos espectadores tendrán dificultades en identificarlos. En definitiva, un desastre histórico, sin orden ni concierto.

A esto se une otro problema: en 1918, el joven Emil Dreesen regresa al hotel. Pasan casi veinte años, pero en 1937, al final de la segunda película, está exactamente igual que cuando ha regresado del frente, sin una cana de más, a pesar de haber pasado casi veinte años. Y otro tanto ocurre con su hermana.

Alemania no ha superado dos derrotas en dos guerras mundiales. Es cierto que, no solo Alemania salió derrotada de ambas pruebas, sino toda Europa. Gracias al resultado de las dos guerra mundiales, Europa es hoy un continente a la deriva, sin política exterior, sin personalidad propia, con una UE en barbecho y cada vez más irrelevante incluso en la economía mundial. Pero si toda Europa puede darse hoy por derrotada en 1918 y 1945, Alemania, en concreto, debería no haber olvidado que sigue siendo un “país ocupado”. Porque “país ocupado” es aquel que alberga 40 bases militares del vencedor de 1945 (los EEUU) y que carece voz propia en los foros internacionales: lo que hacen o dicen los diplomáticos alemanes es lo que les dejan hacer o decir los vencedores de 1945.

Este espíritu de derrota es lo que se trasluce en esta serie de compromiso, en el que se procura pasar de puntillas sobre las realidades más duras de aquellos 40 años. No es una serie que pueda interesar al público español si ignora ese tramo de la historia alemana. No le ilustrará sobre esas décadas, sino que más bien le sumirá en confusiones e ideas equivocadas. Demasiado metraje para tan poco rigor.

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